No menu items!
domingo, diciembre 4, 2022
- Publicidad -

La Artesana recaba alrededor de 4.000 firmas en apoyo a su apertura

Manuel Jesús Ferrera y María González:El 5 de septiembre nos llegó el decreto de cierre. Estamos desesperados. Sentimos impotencia e indefensión. Acudiremos al Defensor del Pueblo. Desde esa fecha no entra un euro en nuestra casa

El pueblo de Punta Umbría se encuentra enfadado e indignado por el cierre decretado por el Ayuntamiento de la heladería La Artesana.
Al parecer, las continuas quejas de un vecino veraneante mantenidas durante años han precipitado el cierre de este popular negocio sito en la Avd. de Andalucía de Punta Umbría.
La Artesana es toda una institución en nuestro municipio. Lleva abierta 25 años a cargo del autónomo Manuel Jesús Ferrera Columé y su esposa, María González Lorenzo. Durante los meses de verano cuenta con una plantilla de 14 empleados de media, y en épocas más flojitas, como la actual, podrían tener alrededor de 6 personas y un par de ellas más durante los fines de semana.
Ahora, la familia de Manuel Jesús y los empleados ven pasar los días con tristeza y desesperación sin entender “por qué se usa con su negocio una vara de medir diferente a la que se usa con otros negocios similares”.
Manuel Jesús y María están desconsolados. La única fuente de ingresos familiar es la heladería cuyo cierre se decretó el pasado 5 de septiembre. Desde entonces, ni un euro entra en casa. Su hija Sara ha tenido que renunciar de momento a continuar sus estudios de psicología en Sevilla, y Rubén, ingeniero mecánico, que estaba pendiente de estudiar un máster fuera, costeado con el dinero que saca de su trabajo en la heladería, también se ha tenido que quedar en casa. María afirma estar en tratamiento para combatir la tristeza y la ansiedad.
Están en situación desesperada y no entienden lo que les está ocurriendo.
Para ellos el daño irreparable va mucho más allá de la pérdida de los empleos o de la imposibilidad de hacer frente al pago de la hipoteca y del alquiler de los dos locales que conforman el negocio. A esto habría que añadir el coste de oportunidad, o dicho de otro modo, lo que se deja de ganar, por tener el negocio cerrado, así como el coste del deterioro de los productos perecederos que sirven de materia prima para la elaboración de los helados, y más aún cuando el cierre fue decretado en temporada alta.
El pueblo de Punta Umbría protesta contra el cierre de la heladería.
El local
Para entender todo lo que está ocurriendo, hay que echar la vista atrás. La Artesana estaba inicialmente en un local alquilado de la Avd. de Andalucía que contaba con su licencia de apertura. Hasta ahí todo estaba en perfecto equilibrio.
En 2012, hicieron la apuesta empresarial de comprar el local de al lado. Cuando formalizan la compra, pidieron al Ayuntamiento todos los permisos necesarios para poder llevar a cabo su actividad tras ampliar el negocio. Solicitaron así los permisos de obras pertinentes, y afrontaron los pagos que les fueron reclamando por diferentes conceptos. Presentaron todo aquello que les iba solicitando el Ayuntamiento, y desde esa fecha de compra del local en 2012 hasta el pasado año 2021 – aclara María – no se les vuelve a solicitar nada más: “Pensábamos que todo estaba en orden”.
El matiz: este local nuevo tiene arriba, durante la época estival, a un vecino que no está conforme con el ruido que causa la actividad de la heladería.
En 2021 tuvieron que hacer una Declaración Responsable para conseguir la licencia de los dos locales, pues sólo tienen la licencia del primer local, el alquilado.
En junio de 2022, la Junta de Andalucía se presentó -relata María- en la heladería, un día cualquiera (sin avisar para no interferir en las emisiones de ruidos), para realizar una medición por la noche y volvió a medir por la mañana. Detectaron en aquellas mediciones un decibelio y medio de divergencia con lo permitido, así que, de forma inmediata, “lo subsanamos poniendo lana de roca cruzada para un mejor aislamiento”. Además de esto, se llevan a cabo todas las medidas correctoras que les exige.
Medidas correctoras
Manuel Jesús, como hemos visto antes, el 12 de noviembre de 2021, presenta Declaración Responsable de Cumplimiento de la Normativa en la Apertura de Establecimientos o Prestación de Servicios necesario para la Modificación de Licencia Municipal de Apertura para la Actividad de Establecimiento de Hostelería sin música. Pues bien, en agosto de 2022, según afirman los propietarios de la heladería, ya contaban con la certificación de las medidas correctoras exigidas por el Ayuntamiento.
Por todo ello, a María y Manuel Jesús, la medida de cierre cautelar de la actividad les parece absolutamente desproporcionada y más cuando el procedimiento administrativo para la modificación de la licencia de apertura ya existente estaba en tramitación.
Así, según detalla María, se amplió la anchura libre del aseo accesible a personas con movilidad reducida hasta llegar a los 2 metros de anchura libre interior, y se ha desplazado el inodoro de forma que disponga de doble embarque bilateral con una separación mínima de 80 cms. a cada paramento lateral cumpliendo así con lo establecido en la ley para este tipo de establecimientos de pública concurrencia. Se instaló también un nuevo sistema de renovación de aire interior en el salón para público sentado y las barras para atención al público que albergan los dos locales que conforman el establecimiento. Se ha modificado la orientación de la rejilla de salida de aire al exterior, estando esta rejilla de salida de aire limpio a una distancia superior a 2 metros de la terraza de la vivienda superior cumpliendo así con lo establecido en la Ordenanza Municipal. Se ha aumentado el aislamiento acústico en el techo del establecimiento mediante la instalación de manta de lana mineral en el falso techo del mismo.
Obstrucción
Tras la corrección de todos estos puntos, especialmente de las condiciones acústicas, es necesaria la ratificación mediante una nueva medición o ensayo acústico en el interior del domicilio del vecino denunciante, quien al parecer, “se ha negado de forma expresa a permitir el acceso a su vivienda a los técnicos de la empresa contratada para la realización de la prueba”, lamenta María.
De este modo, la situación actual es que, tras la finalización de las medidas correctoras exigidas, el vecino denunciante impide a la heladería efectuar las mediciones en perjuicio de La Artesana, que se encuentra con un decreto de cierre preventivo pese a haber llevado a cabo cuantas acciones han sido necesarias para la concesión de la licencia. Así las cosas, todo apunta a que la concesión de la licencia (o la clausura) de la heladería depende actualmente de la voluntad de un vecino veraneante.
El denunciante, al que hasta hoy se le han enviado dos burofax para requerir autorización para realizar las mediciones acústicas pertinentes, parece que tiene la sartén por el mango…
El único vecino molesto
La Artesana cuenta desde hace años con la queja permanente de este vecino colindante que no ha dejado de denunciar a la heladería por la molestia que le causan los ruidos. Según argumenta María, este vecino es el único de toda la vecindad que presenta queja por ruidos, “de hecho, tengo los escritos de las dos comunidades de vecinos que podrían estar afectadas por nuestra actividad, desvinculándose de la queja de este hombre”. Además, y para más inri, lamenta María, “es vecino, exclusivamente, durante el periodo estival”.
Por ello, el cierre del establecimiento en septiembre ha podido dar lugar a la paradoja de cerrar una heladería para evitar molestias por ruido a una persona que ya no se encuentra en el lugar donde los mismos se producen.
No obstante, según argumentan María y Manuel Jesús, “las diferencias entre los límites permitidos y los resultados de las distintas mediciones, llevadas a cabo por la Junta de Andalucía, es prácticamente imperceptible.”
Hay que tener en cuenta también que el informe de Inmisiones de ruidos transmitidos al interior de recintos colindantes concluye que “teniendo en cuenta los resultados obtenidos en los 3 puntos analizados, la diferencia entre el nivel del LAeqT con la actividad funcionando y el nivel del LAeqRF con la actividad parada es menor o igual a 3dBA. Por tanto, el nivel de ruido procedente de la actividad ruidosa es del orden igual o inferior al ruido de fondo.”
Las terrazas
La terraza de La Artesana es objeto de denuncias por parte de este vecino, pero el problema de ruido de esta terraza no es diferente al que pueda tener cualquier otra en el pueblo, por lo que los dueños de la heladería La Artesana piden al resto de empresarios de la hostelería de Punta Umbría “unidad para afrontar todos juntos esta situación, porque lo que yo no quisiera es tener que cerrar mi terraza y ver todas las demás terrazas del pueblo abiertas. Sería una situación de injusticia intolerable. Lo que nosotros queremos, y todos necesitamos, es que las terrazas sigan funcionando como han funcionado siempre. Pero la mía también, por favor”.
El cierre de La Artesana no ha estado exento de debate político. José Carlos Hernández Cansino lanzó un órdago a la alcaldesa, a quien le ofreció la posibilidad de delegar las competencias en él para dejar sin efecto la orden de cierre del establecimiento.
Movilización social
El pueblo de Punta Umbría, desde el minuto cero en que se decretó por parte del Ayuntamiento el cierre de La Artesana, se solidarizó con esta familia y se movilizó a través de las redes sociales y concentraciones de protesta en las calles. Hasta hoy todo sigue igual, todo menos la desesperación de esta familia, que día a día crece sin remedio.
- Publicidad -
- Publicidad -
Últimas noticias

‘Un viaje de locos’ de Luis Suán, mejor corto del Festival de Cine Iberoamericano

Un grupo de excursionistas de la llamada edad dorada que comparte techo en una residencia de simbólico nombre, ‘El...
- publicidad -

Artículos relacionados

- Publicidad -