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sábado, febrero 24, 2024
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Carmen Toledo, notaria: “Cuando era pequeña pasaba horas y horas acompañando a mi padre en este mismo despacho”

La joven puntaumbrieña señala que las claves para aprobar una oposición de este tipo se centran en “muchísimo trabajo y esfuerzo, un compromiso total con el estudio y una vocación absoluta”

Espacio patrocinado por: Bogo

 

Nuestra protagonista en esta ocasión es Carmen Toledo, una jovencísima notaria que realiza su trabajo en la Notaría Punta Umbría, donde realizamos la entrevista y en el mismo lugar que su padre ejerció como notario mientras estuvo trabajando durante muchos años en Punta Umbría. Carmen nos recibe con una sonrisa y con una simpatía y amabilidad que impregnan todo el encuentro. Familiar, incansablemente trabajadora y disfrutando de una época feliz, así se nos muestra esta puntaumbrieña que es una auténtica Mujer Puntera.

Cuéntanos cómo llegas hasta aquí.

Yo saqué la oposición con 28 años recién cumplidos, en 2019. Para la oposición básicamente lo que hace falta es muchísimo trabajo, muchísimo esfuerzo, un compromiso absoluto con lo que tienes entre manos, que es el estudio, y una vocación absoluta. Se trata de una inversión en el estudio, donde básicamente en unos años de tu vida no haces otra cosa que no sea estudiar.

¿Cuántos años han sido?

En mi caso han sido casi seis. La media está en seis o siete años. Aprobar la oposición, sean los años que sean, es un mérito y un motivo de felicidad enorme. En mi caso estoy en esa media. Una vez que terminé la carrera de Derecho ya me decidí a opositar y, en mi caso, la figura de mi padre, que es notario, Carlos Toledo (que fue notario aquí en Punta Umbría y luego se fue a Huelva capital) ha sido un enorme referente, yo diría que un ejemplo a seguir. Yo he podido ver de primera mano como a través de su profesión ha sido muy feliz y es muy feliz. Es una profesión que le llena, le hace feliz el ir a trabajar, y eso nos lo ha transmitido. Nos lo ha inculcado desde que éramos pequeños y eso es lo que me hizo decidirme por opositar. Por supuesto, también el amor por la materia, que es el derecho privado, particularmente derecho civil, mercantil, hipotecario y notarial, y se da ese cúmulo de circunstancias. De hecho, tengo otros dos hermanos que también son notarios, que han aprobado en la última oposición.

¿Has tenido clara desde pequeña tu vocación?

Sí, sí es cierto que en la carrera hasta que no demuestras unas ciertas aptitudes con el Derecho, y vas viendo que te gusta pues no puedes estar segura del todo. Así, a lo largo de la carrera, ya me fui reafirmando en esa decisión.

Cuando era pequeña, en este despacho que estamos ahora, he pasado horas y horas acompañando a mi padre, me encantaba. Yo me venía aquí todos los veranos a pasar las mañanas y mi madre se iba a la playa con mis hermanos. Mientras, yo me venía con mi padre a pasar las mañanas en la notaría.

Una vez que aprobé opté a esta plaza y tuve la gran suerte de que gracias a mi nota pude conseguir esta misma plaza, ya que se dieron las circunstancias. Así que soy sucesora inmediata en el protocolo de mi padre, ha sido una casualidad tremenda que haya sido así, ya que el proceso es por concurso público ante un tribunal, que se desarrolla durante nueve meses.

¿Por qué dura tanto tiempo el proceso?

Porque son cuatro exámenes, los dos primeros orales, y al ser individual esos dos primeros se alargan mucho en el tiempo. Luego son otros dos exámenes escritos, siendo el primero de ellos muy duro.

¿Cuántas horas dedicabas de estudio?

Todo el día. Al principio de la oposición te lo tomas con más orden, respetas más los días de descanso, pero una vez que ya estás en periodo de exámenes o diría que un par de años antes me despertaba y me ponía a estudiar y comía y cenaba con los temas delante. Lo que siempre he respetado son las horas de sueño, porque eso es importantísimo. Lo llevaba bien, me venía bien esa forma de preparar, porque si desconectaba me costaba entrar en la rueda otra vez. Además, tuve la suerte de vivir en un piso con mis hermanos en Madrid, porque estaban allí los preparadores, ya que un preparador es esencial para aprobar la oposición. Para mí fue una ayuda enorme que estuvieran mis hermanos ya que se preocupaban mucho de mi bienestar, sobre todo en el periodo de exámenes. Y, sobre todo, mi hermano Rafael sí que sacrificó mucho sus horas de estudio por ayudarme a mí y hoy gracias a Dios también es notario.

Además, mis padres estaban en la distancia, pero su apoyo y comprensión también estaban ahí. Para mí, y creo que para cualquier opositor, creo que es fundamental. Es una vida muy sacrificada y si no tienes esos apoyos y una ayuda en lo emocional es muy complicado. También hay un respaldo económico porque, aunque no gastas (porque no haces vida social ni nada) tampoco produces, claro. Y ese apoyo en casa lo tienes que tener. Mi hermano pequeño ha sido el número uno de su promoción y se ha sacado la plaza en menos dos años, así que hay de todo.

¿Hay tradición en la familia?

Mi padre es notario. Sí que he tenido mucha tradición en casa con el estudio. Mis dos abuelas eran maestras, una era catedrática de Historia, y nos han inculcado el estudio desde siempre. Además, por el hecho de ser mujer nunca he encontrado ningún impedimento, al revés. Siempre he visto paridad y todos capaces de todo. Y fuera de casa y durante la oposición, al ser un examen público ante un tribunal que se compone por distintos miembros (tres notarios, un catedrático, un registrador, un magistrado y un abogado del Estado) pues tiene una equidad y una igualdad en todos los sentidos. Es todo transparente, son exámenes públicos, es uno de los grandes logros de este país, aunque es uno de los países donde más duras son las oposiciones, pero son completamente transparentes.

Carmen posa en su escritorio tras acabar la entrevista.
Actualmente, ¿cómo ves repartido esta profesión entre hombres y mujeres?

Te diré que hay más mujeres que hombres, tanto en notaría como en registros. Hay un cambio de tendencia desde la época de mi padre hasta aquí, ahora hay muchas más mujeres que hombres. Esto es una oposición que quien quiera puede optar a ella. Se trata de un sistema que valora únicamente el mérito y este se da a veces más en hombres y otras veces más en mujeres, pero se premia el mérito y la valía personal, no otra cosa.

Ahora eres mamá y estás casada. Cuéntanos.

Sí, después de la oposición pues todo esfuerzo tiene su recompensa y conocí al que actualmente es mi marido, Luis Vacas, que es arquitecto. Nos casamos en 2022 y tenemos un niño pequeñito que tiene casi siete meses, que se llama Carlos. Vivimos aquí en Punta Umbría y después de los años duros de oposición, ahora estoy viviendo unos años muy felices, gracias a Dios. Y como trabajo en Punta Umbría y mi casa está cerca pues puedo conciliar mi vida familiar. Trabajo mañana y tarde y ahora procuro pasar más tiempo con el pequeño, aunque también me gusta mucho mi trabajo y hay que atender todos los asuntos.

¿Qué le dirías a mujeres que quieren opositar a unas oposiciones de este tipo?

Les doy un mensaje de ánimo y de que con el esfuerzo se sacan las cosas. Que es cierto que hace falta mucho esfuerzo, mucho trabajo y mucho sacrificio porque al final tienes que decir no a muchas cosas que habitualmente son normales, como salir a tomar café con una amiga y hay que hacer sacrificios, pero al final las cosas salen. Y que persigan una profesión con la que puedan ser feliz, como me ha dicho siempre mi padre, que te despiertes todos los días feliz por tener que ir a trabajar y eso es complicado porque muchas veces se atienden a otros factores. Creo que los factores que no sean encontrar una verdadera vocación para ser feliz deben ser desechados.

¿Crees que siempre hay vocación?

Yo creo que sí, lo que pasa que a veces está más oculta y es más fácil o más difícil de conseguir, pero creo que todo el mundo tiene una vocación verdadera, aunque hay que encontrarla. Creo que no hay que quedarse con las ganas de intentarlo.

¿Cómo te preparaste para estar tanto tiempo estudiando?

Hay que saber gestionar la incertidumbre y combatirla. Porque nadie te asegura nada. Además, aprueba el 10 por ciento de la gente que se presenta. Tienes que estar muy segura de ti misma. Tienes que estar convencida de que lo has hecho lo mejor posible, de que no has perdido el tiempo, de que has estado exprimiendo el tiempo al máximo. Y, luego, esta profesión es muy bonita, es preciosa, tienes la oportunidad de resolver muchos problemas que son jurídicos pero que muchas veces trasciende lo jurídico porque son asuntos muchas veces familiares y ves como se solucionan. Hacemos de mediadores, tenemos que ser imparciales y si hay desequilibrios entre las partes tenemos que reequilibrarlas. Tiene que haber una imparcialidad y equilibrio entre las partes. Damos forma jurídica a las soluciones que se den tras conflictos. Muchas veces no hay problemas sino en darle forma al negocio jurídico que las partes quieran hacer o si quieren hacer testamento, etcétera, es una labor muy amplia.

¿Cuáles han sido tus mentores o personas de referencia?

Para mí, son mis padres, toda la vida me han inculcado un amor al trabajo, tanto mi padre como mi madre y han sido un apoyo incondicional. Mi padre porque siempre nos ha transmitido esa capacidad de esfuerzo y de trabajo y mi madre, Gloria, porque también ha estado siempre pendiente de nosotros. Ella es técnica de hacienda y ahora está de excedencia trabajando en la notaría de mi padre. Siempre ha sido un apoyo incondicional, pegada al teléfono dando ánimos. Y a día de hoy también mi marido es un referente, además de toda mi familia, mis hermanos tanto Rafael, que me ha ayudado mucho con la oposición, como Carlos y Gloria, que es la pequeña y es pediatra.

Por estar en un cargo de autoridad, ¿cómo valoras el techo de cristal?

En mi profesión, desde mi punto de vista, no lo hay. Porque una vez que apruebas las oposiciones, la notaría es como cualquier otra profesión liberal, puedes trabajar más o menos y eso tiene sus consecuencias, lógicamente. Depende de cada uno. Si quieres compatibilizar con familia pues vas viendo cómo repartes tu tiempo. Y a los hombres considero que les pasa igual.

¿Crees que se han ido diluyendo ciertas creencias sobre que la mujer tiene que dejar más de lado la vida laboral que los hombres?

En mi caso no ha sido así, en mi casa mis padres han trabajado toda la vida los dos muchísimo y mis abuelas también. Yo en mi entorno cercano no tengo esa percepción, ya que en mi círculo cercano trabajan tanto mujeres como hombres. Otra cosa es lo que tú quieras hacer. Mi madre tuvo su oposición, mis abuelas también y han estudiado y así nos lo han inculcado. Puedo entender que hay muchas realidades y circunstancias que yo puedo desconocer. Mi madre ha trabajado mucho y nos ha cuidado mucho también y mi padre también ha trabajado mucho y nos ha cuidado mucho. Y en mi casa con mi marido los dos trabajamos y los dos cuidamos al niño, aunque ahora mi hijo es muy pequeño y por cuestiones lógicas tengo que estar más pendiente yo, como madre. Creo que hemos encontrado el equilibrio.

¿Qué haces en tu tiempo libre? ¿Cuáles son tus aficiones?

Estar con mi familia, una sobremesa en familia me encanta. Además, me gusta mucho montar a caballo y esquiar. En Punta Umbría hay mucha afición para montar a caballo, y el entorno que tenemos se presta para salir con el caballo por los pinos. Ahora lo hago menos tras el embarazo y el bebé, pero es algo que me gusta.

Muchas gracias Carmen por tu atención, ha sido un placer.

Igualmente, muchas gracias a ti.

 

 

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