Cuando ser campeón sabe mucho más que a un premio

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El joven Iker Quintero se proclama campeón de 3.000 y 500 metros en el Campeonato de Paracanoe o piragüismo adaptado celebrado en Pontevedra

 

Una tarde soleada y cálida de noviembre nos recibe en la ría de Punta Umbría, en el Club Deportivo Naútico, donde un grupo de adolescentes se prepara para entrenar y practicar el piragüismo en aguas tranquilas durante tres horas. Entre ellos, se encuentra Iker Quintero, el actual campeón de España en 3.000 metros y 500 metros, en el campeonato de Paracanoe o piragüismo adaptado celebrado en Pontevedra junto con el campeonato del resto de piragüistas.

El entrenamiento es diario, cinco días a la semana, y la recompensa para Iker ha sido la mejor, ser campeón de España en dos modalidades, 3.000 metros y 500 metros, en velocidad, dentro del campeonato de Paracanoe para personas con algún tipo de dificultad. El joven tiene un diagnóstico de TEA, el cual no ha sido óbice para ser campeón e ir cumpliendo sueños. Sueños que se extienden a su familia, que no puede estar más orgullosa de él. Formada por sus padres y dos hermanos más mayores que él, Cristian y Abraham, su familia disfruta al máximo la recompensa al esfuerzo y a las cualidades del joven.

Iker y sus hermanos, Cristian y Abraham.

El joven entrena en el Club Deportivo Náutico de Punta Umbría donde su entrenador, Miguel Ángel Rodríguez, atiende también a Periódicos Punto Cero. Rodríguez tiene claro la clave del éxito de Iker, que radica en su “enorme fuerza” y en el trabajo diario. Explica que Iker es un niño alto y que tiene una complexión de espaldas anchas que hace que “no le dé cuartel a nadie”, y que “cuando mete una palada se le nota”, “no hay más que ver como salió en la prueba de velocidad de 500 metros, que salió el primero y lo mantuvo”. Los entrenamientos diarios son duros, ya que son tres horas, donde corren y calientan al principio y luego se van al agua donde están en el kayak de 40 a 60 minutos, “haga sol, frío o lluvia”, explica el monitor. Después de salir del agua hay que hacer un entrenamiento en seco con autocarga, abdominales y carreras, ya que en esta disciplina “es esencial tener un buen fondo”, como matiza Rodríguez.

En el entrenamiento también suele estar el padre de Iker, Fran Quintero, que no puede ocultar su satisfacción y felicidad por el buen hacer de su hijo, sobre todo cuando las dificultades están presentes debido a su diagnóstico. Este explica a Periódicos Punto Cero cómo llegó Iker hasta la piragua. “Quiso jugar baloncesto, pero no se le daba bien, igual le pasó con el fútbol, que le gustó y probamos, pero tampoco se le daba bien”. Sin embargo, en la piragua, que “es individual ya se veía desde el principio que le gustaba”, señala. Es significativo que solo “lleva dos años” practicando este deporte, como informa Quintero, y ya ha conseguido varios premios. “Al principio, había veces que le costaba entrenar y había que obligarlo, pero ahora cuesta llevárselo para casa”, apunta el padre de este joven.

Actualmente, la motivación de Iker es tal que cuando llegó de Pontevedra, tras celebrarse el campeonato y proclamarse campeón, al día siguiente quería entrenar con sus compañeros, después de haber llegado a las 5 de la mañana a casa.

Iker, el segundo por la izquierda, entrena junto a sus compañeros en la ría.

Tanto su entrenador como su padre hacen hincapié en la importancia del grupo, de sus compañeros y amigos para dar todo de sí a la hora de entrenar. “Iker es un niño que se adapta muy bien al grupo, tanto si es de un nivel superior como cuando está en un nivel más bajo, en este último caso hay que decirle que no se deje ir y ponga todo de sí, de lo cual está muy pendiente su entrenador para que siga progresando aún más.

De hecho, Rodríguez comenta que es muy probable que compita en campeonatos estándar, fuera de Paracanoe, ya que su nivel de dificultad, etiquetado como PK3 dentro de Paracanoe, es el más bajo. Iker entrena con un kayak estándar, incluso, aunque en la competición lleva el que es adaptado, por las normas de la misma. Pero como su dificultad no estriba en limitación física probará en la competición estándar. “Los resultados no serán los mismos, apunta su entrenador, pero él tiene muchas ganas y va a participar”, señala.

Iker en casa con su perro.

Iker nos atiende con mucha amabilidad y dice con rotundidad que va a participar “en todos los campeonatos que pueda”, ya que le gusta “mucho” practicar este deporte. Y sobre sus compañeros, también lo tiene claro al decir que “son muy buena gente y amables”, siendo un pilar importante para él en su día a día y también a la hora de las competiciones. Así lo confirma su padre que explica que cuando tuvieron que entrenar en Sevilla, al principio se quería ir al ser un entorno más desconocido, pero en cuanto sus compañeros y amigos se pusieron a hablar con él ya se integró en el grupo y marchó todo bien.

Asimismo, la madre de Iker, Almudena Bocanegra, explica a Periódicos Punto Cero la enorme satisfacción que produce que Iker se supere y llegue tan alto, ya que durante su desarrollo han vivido momentos muy complicados y, a día de hoy, tiene que seguir superando limitaciones. “Desde que era muy pequeño me fui dando cuenta que había algo diferente en él”, ya que “no avanzaba, no hablaba, anduvo muy tarde” y con el tiempo llegó el diagnóstico de TEA. Han sido seis años de terapias en una asociación de Huelva y hoy en día sigue con su apoyo en lectoescritura, sobre todo, en la cual su madre indica que tiene dificultades. Además, Bocanegra nos apunta a los años difíciles en primaria y a etapas en las que Iker ha vivido momentos traumáticos para él, que a día de hoy ya están superados. Por ello, cuando Iker es campeón, cada victoria sabe a mucho más que eso. Enhorabuena.

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