La Hermandad de la Bella de Lepe ha depositado este año en Ramón Martín Orta la responsabilidad de anunciar uno de los eventos más esperados por los leperos: la Romería de la Bella 2025.
Ramón, nacido en Lepe en el año 2000, ha estado vinculado al mundo del arte desde su infancia, cuando un simple lápiz y un papel se convirtieron en sus primeros medios de expresión. Inspirado por su abuela, gran aficionada a la pintura, fue cultivando una sensibilidad especial que lo llevó a cursar el Bachillerato de Artes en la Escuela León Ortega de Huelva y más tarde a formarse en la Facultad de Bellas Artes de Sevilla.

«Mis primeros pasos en el arte estuvieron marcados por unas manos curtidas por la vida, las de mi abuela, que antes que pinceles, manejaban agujas y alfileres», recuerda el joven artista. «Con ella aprendí a mezclar colores y a entender que el arte también es una forma de rezar.»
Su carrera artística ha estado marcada por un profundo amor hacia su tierra y sus tradiciones, especialmente la devoción mariana. Así lo demuestran sus obras para las Fiestas del Carmen, la Semana Santa de Lepe, las Fiestas Patronales de San Roque o su exposición Desde la raíz, un emotivo homenaje a sus orígenes culturales.
Ramón Martín Orta combina en su arte lo sagrado y lo cotidiano, la tradición y lo contemporáneo, creando un lenguaje visual profundamente andaluz y auténtico. Todo ello surge como el resultado de una permanente búsqueda de respuestas sobre aspectos socio culturales, que le den sentido a su obra.
Y es que la visión de Ramón para el cartel de la Romería de la Bella 2025 es una fiel extensión de su universo artístico y espiritual. Su obra parte de una profunda reflexión sobre la tradición mariana en Andalucía y su conexión ancestral con otras divinidades femeninas. Esta investigación, que llevó a cabo durante su Trabajo Fin de Grado titulado ‘Ritos andaluces: la tradición mariana y la herencia cultural de otras divinidades femeninas’, encuentra su eco en la composición del cartel.
La obra, es definida por su autor como “una representación vibrante del renacer y la vida, conceptos esenciales tanto para la primavera como para la devoción mariana”. Y explica que siempre ha “sentido la necesidad de comprender el arraigo de la fe mariana en nuestra cultura y su vínculo con lo más profundo del ser humano», explica Ramón. «El arte me ha permitido abrir ese diálogo entre lo ancestral y lo contemporáneo, entre la fe y la expresión plástica».
En el centro del cartel, la Virgen de la Bella ocupa el protagonismo absoluto. Desde el sagrario de su pecho emanan ráfagas de viento que traen consigo la primavera, símbolo de vida nueva y de resurrección, en clara alusión a Cristo como «fuente de vida». Esta imagen conecta de manera visual la tradición cristiana con antiguos mitos de fertilidad, en una fusión de lo ancestral y lo moderno que define el arte de Ramón.

La composición se articula en dos niveles simbólicos. En la parte superior, el ámbito celestial está representado por cuatro ángeles que despliegan una pancarta con el lema «Cuando al Terrón se asoma, mayo florece», un guiño a la sevillana popularizada por ‘El Pali’. En la parte inferior, lo terrenal cobra vida con un grupo de niños que juegan e interpretan instrumentos tradicionales de la romería, acompañados de un joven guitarrista, evocando la importancia de transmitir la fe y la cultura desde la infancia.
«Quería que el cartel hablara de la alegría del pueblo, de los niños, de la continuidad de la devoción a través de las generaciones. Que cada elemento del cuadro fuera un latido de vida», señala el autor.
En un gesto lleno de significado, la Virgen aparece desprovista de peanas, querubines y otros adornos celestiales, posada directamente sobre el escalón de ladrillo de la espadaña, lugar emblemático donde se inicia la romería. Así, se refuerza la cercanía de la patrona con su pueblo, como recoge uno de los gozos tradicionale que versa, «Bella madre en este suelo, nos infundes alegría».
El cartel también incorpora elementos naturales como granadas, peras, naranjas, almendros, higos y uvas, que evocan la abundancia, la fertilidad y la celebración de la vida. Los nombres de pueblos que comparten la devoción a la Bella, Lepe, Huelva, Isla Cristina y Sevilla, están presentes como testimonio de la expansión del fervor mariano más allá de las fronteras locales.
Finalmente, Ramón ha querido incluir en la tipografía una serigrafía especial que recoge momentos históricos de la devoción, como la participación de la Virgen de la Bella en la procesión Magna Mariana de Huelva en 1954, evento que, si Dios quiere, se repetirá en 2025.
Con esta obra, Ramón Martín Orta no solo ha logrado crear un cartel anunciador de las fiestas en honor a la patrona del municipio, sino también un puente entre generaciones, una declaración de amor a su pueblo y a su fe, y un testimonio vibrante de cómo la tradición sigue viva y floreciente en los corazones de quienes la celebran. «Para mí, el arte no es solo una forma de representar, sino una manera de devolver a mi gente todo lo que me ha dado. El cartel de la Bella 2025 es mi oración en colores».








