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Adam El Hattab es un joven moguereño de 15 años que empezó en el boxeo de manera autodidacta y que un año después ha conseguido proclamarse campeón mundial en la categoría -52 kg júnior del Torneo Internacional Oporto Box Cup.
Con solo 15 años, el moguereño Adam El Hattab se ha proclamado campeón mundial en la categoría -52 kg júnior del Torneo Internacional Oporto Box Cup, tras imponerse en la final a un duro rival de Inglaterra. En su primer año de competición, Adam ya conoce la gloria gracias a su constancia y su compromiso con este sacrificado deporte.
«Empecé el año pasado a entrenar, porque mi tío también ha practicado deportes de contacto como el kickboxing y me daba clases en casa. Me gustó y decidí probar el boxeo en serio«, cuenta Adam.
Sus inicios fueron autodidactas, entrenando en un gimnasio sin entrenador fijo. Poco después, al cumplir los 14, dio el paso decisivo al incorporarse al GH Boxing Club, donde bajo la dirección de Antonio José Garrocho, encontró su sitio.
«Los primeros días fueron raros, no conocía a nadie y me imponía respeto ver a gente tan experimentada. Pero enseguida me sentí acogido. Ahora son como una segunda familia para mí«, asegura.
Adam se considera una persona abierta, y rápidamente encajó en el club. «Mi entrenador me ha apoyado mucho. Nos ayudamos mutuamente, es como un hermano mayor para mí. Me anima a seguir luchando, a no rendirme nunca«.
En poco más de un año, ha disputado tres combates oficiales. «La primera pelea la perdí. Fue una velada concertada, no una competición. Estaba muy nervioso, pero aprendí mucho«.
Su segundo combate fue en los octavos de final del Campeonato de Andalucía, donde se impuso con claridad. Y el tercero, ha sido el punto de inflexión en su corta trayectoria, el Torneo de Oporto del que salió campeón.
«Allí me dieron la final directa porque no había más boxeadores de mi peso. Me enfrenté a un rival de Inglaterra muy duro y todos en mi equipo lo sabíamos. Perdí el primer asalto, pero cambié la mentalidad. Dejé de dar pasos hacia atrás, fui a por él y gané los dos siguientes«.
El combate fue un reflejo de su fortaleza mental. «Pensaba en mi entrenador, en mis compañeros, en mi madre, que me veía por televisión. Sentí una alegría enorme. Todo el trabajo había merecido la pena«.


Adam entrena a diario y sigue una dieta a medida, hecha por un nutricionista. Estudia 2º de ESO en el IES Juan Ramón Jiménez, y aunque reconoce que no le gusta estudiar, tiene otros planes de futuro. «Quiero hacer carrera en el boxeo, pero también me interesa la mecánica. El año que viene quiero hacer una FP. Es algo que me viene de familia, tengo dos tíos mecánicos«.
El boxeo, dice, le ha cambiado la vida. «Me ha dado disciplina, respeto, fe en mí mismo y mucho compañerismo. Todos somos iguales, y eso se nota en el club«.
Recuerda cómo al inicio en el instituto no creían en sus posibilidades. «Nadie pensaba que iba a llegar a competir. Ahora muchos se sorprenden«.
Sobre el futuro inmediato, está centrado en sus próximos retos. El 23 de mayo disputa los cuartos de final del Campeonato de Andalucía en Huelva, seguido por veladas el 30 de mayo en La Puebla del Río y el 14 de junio en Lepe. «Estoy muy enfocado. Me estoy preparando a tope, tanto física como mentalmente«.
Cuando se le pregunta por sus fortalezas en el ring, Adam destaca su resistencia. “No me vengo abajo fácilmente y saco muchos golpes. Siempre estoy ahí«.
Su consejo para quienes piensen en iniciarse en el boxeo es directo. «No es solo un deporte de contacto. Te da confianza, valores y respeto. No se trata de pelear, se trata de superarte cada día«.
Su historia aún está empezando, pero ya es inspiradora. Adam El Hattab es el reflejo de cómo la pasión, el esfuerzo y el apoyo correcto pueden transformar a un adolescente en un campeón del mundo. Desde Moguer a los cuadriláteros de todo el mundo, este joven y prometedor boxeador tiene claro que lo mejor aún está por llegar.









