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Nuestro MVP del mes de mayo es Diego Ledesma Gil, un puntaumbrieño muy ligado al deporte de la localidad desde pequeño y al que las carreras por montaña le han abierto un nuevo horizonte para superarse como atleta y como persona.
Por: José Luis Galloso
Lo que empezó siendo una simple invitación para hacer una carrera por el campo y conocer el mundo del trail, se ha convertido en un permanente desafío personal por completar los retos más exigentes en campo abierto. Y todo en el último año y medio. Algo curioso, porque a Diego Ledesma, a pesar de haber llevado siempre una vida ligada al deporte, confiesa que nunca le gustó correr. Nadie lo diría.
Nuestro protagonista acaba de completar hace solo unos días los 101 kilómetros de la Legión en Ronda y, el pasado mes de noviembre, hizo lo propio con la Gran Vuelta al Valle del Genal. Ambas pruebas destacan por la dureza de su recorrido, el ambiente festivo de los pueblos de paso, el compañerismo entre corredores, la belleza natural del entorno y una experiencia transformadora que combina esfuerzo, superación personal y conexión profunda con uno mismo.
Diego tiene 45 años y el deporte ha formado parte de su vida desde pequeño. “Jugué a baloncesto mucho tiempo, pasé muchos años yendo al gimnasio y en los últimos años he practicado crossfit, pero lo de correr nunca me llamó mucho la atención”, reconoce entre risas, recordando las dos exigentes pruebas disputadas mencionadas más arriba. “Ahora, sin embargo, no puedo parar”, puntualiza mientras recordamos en nuestra conversación al incansable y ficticio Forrest Gump.
Un camino que empieza en la sierra
Diego empezó a correr por la Sierra de Huelva, invitado por su amiga Beatriz. Ha disputado en los últimos meses varias pruebas de la liga provincial, como las que se celebran en Zalamea la Real, El Campillo o Aracena, donde comenzó a notar que no se le daba mal eso del trail. “Yo no soy rápido corriendo, pero sí tengo resistencia. A medida que las carreras son más largas, veo que rindo mejor y, además, suelo disfrutar de ellas”, explica.
En 2024 completó varias pruebas del circuito provincial. Participó en la liga onubense de trail y quedó tercero en la clasificación general en la categoría Veterano A, todo un logro a pesar de su corta experiencia en este tipo de competición.
Lo que más le engancha del trail, según cuenta, es el ambiente. “En la sierra de Huelva correr es un lujo. El entorno es una maravilla y los voluntarios en cada prueba se vuelcan con los corredores”, recuerda con entusiasmo.
La afición crecía y, con ella, la ambición. A finales del año pasado decidió dar el salto a pruebas de ultra resistencia. La primera gran cita fue la Gran Vuelta al Valle del Genal, una auténtica travesía épica. Completó los 135 kilómetros y 6.800 metros de desnivel positivo en 27 horas. “La sufrí mucho. Es un sube y baja constante. Cuando te enfrentas al reto piensas: ¡no vuelvo a correrla!, pero tan pronto la completas, ya estás pensando en volver. De hecho, ya estoy inscrito para la próxima edición”, reconoce el atleta.
Esta prueba no solo exige fortaleza física, sino que también pone a prueba la mente. “Mentalmente siempre he sido fuerte. No me vengo abajo fácilmente. Pero es cierto que en 27 horas piensas muchas cosas, te conoces a ti mismo y hablas con gente increíble en el camino. Es muy especial”.
Su siguiente gran reto ha sido en el mes de mayo, con los 101 kilómetros de Ronda. Cruzó la meta en 12 horas y 21 minutos, por debajo del objetivo que se había propuesto. “La hice prácticamente solo, porque mi compañero tuvo que retirarse. Pero salió una carrera redonda. El ambiente es espectacular, la gente está volcada en todos los pueblos por los que pasas y la Legión te anima en cada punto. Es una prueba que todo amante del trail debería hacer al menos una vez”.

Un trabajo serio detrás de cada zancada
Nada de esto se improvisa. Diego entrena con un preparador del equipo Kapurro Team, uno de los más reconocidos a nivel nacional. “Quería hacer las cosas bien, sabía que estas pruebas requieren preparación específica. Raúl, mi entrenador, lleva a gente de la élite del trail y con él he mejorado mucho”, asegura.
A lo largo de este tiempo ha corrido también la Bandolerita, otra prueba exigente de 86 kilómetros en la Sierra de Grazalema, y ya tiene el punto de mira puesto en su próximo desafío: La Desértica, una carrera de 75 kilómetros en Almería con un perfil muy diferente, mucho más árido y caluroso.
¿Por qué engancha tanto este tipo de pruebas? Diego tiene clara su motivación. “Me gusta llevar el cuerpo al límite y probarme, física y mentalmente”. Esa es la esencia del trail para él. No se trata solo de correr, sino de conectar con uno mismo, desconectar del ruido y encontrar el equilibrio en plena naturaleza. Y mientras el calendario lo permita, seguirá buscando nuevos retos. “Correr algún día el UTMB en Mont Blanc sería interesante”, comenta mientras cerramos los últimos compases de nuestra conversación. Pero eso, como todo lo demás, llegará paso a paso.
Haciendo gala de los colores de su club, Puntiti Sport Team, y con un recuerdo a sus compañeros de batallas y a su primo Javi, quien le acompaña en algunas de “estas locuras”, cerramos nuestra conversación, mientras nos comprometemos a seguir sus pasos de cerca.









