Por: Nicole Vargas Mairongo
Una protectora nacida de la necesidad
En un rincón de Punta Umbría, la asociación Puntanimals lleva más de una década rescatando perros abandonados de Huelva. Su origen fue una necesidad urgente: dar refugio a animales que, sin ayuda, acabarían en la calle o en perreras.
Hoy, Puntanimals acoge a más de 150 perros en sus instalaciones y rescata una media de 400 al año, procedentes de localidades cercanas como Huelva capital, Lepe, Moguer, Palos de la Frontera o Cartaya. El abandono de perros de caza, muy común en Andalucía, es una de las causas más frecuentes de ingreso.
Un refugio construido con ayuda ciudadana
Durante años, la asociación operó en unas instalaciones pequeñas y saturadas. Pero gracias a la cesión de un terreno por parte del Ayuntamiento de Punta Umbría y al esfuerzo conjunto de voluntarios, socios y donantes, Puntanimals ha construido un nuevo refugio, más amplio y adaptado a las necesidades sanitarias y de bienestar animal.
“El Ayuntamiento cedió el suelo, pero la obra completa la hemos pagado con fondos propios. No tenemos ayudas públicas fijas”, explican desde la protectora. El nuevo centro está casi terminado, a falta de completar el módulo de cuarentena, imprescindible para atender a los recién llegados sin poner en riesgo al resto.

Cómo se financia Puntanimals
Sin subvenciones regulares, la asociación depende de la solidaridad constante de la ciudadanía. El grueso de sus ingresos llega a través de cuotas de socios, donaciones puntuales, campañas en redes sociales, venta de merchandising solidario y recogidas físicas de alimentos en tiendas locales como Kiweco el primer sábado de cada mes.
Una de las herramientas más efectivas es Teaming, una plataforma de microdonaciones donde, por solo 1 euro al mes, ya han conseguido más de 830 colaboradores activos y casi 40.000 euros recaudados. También organizan crowdfundings y reciben apoyo de asociaciones extranjeras vinculadas a las adopciones internacionales.
Adopciones, traslados y saturación
Cada año se gestionan más de 275 adopciones, tanto en España como en países europeos como Alemania, Francia, Reino Unido, Países Bajos o Bélgica. Voluntarios locales trasladan a los perros hasta Sevilla, desde donde parten hacia sus nuevos hogares. Aun así, el número de ingresos suele superar al de adopciones, lo que mantiene al refugio en constante saturación.
Además de acoger, la asociación debe asumir todos los gastos veterinarios. Casos graves como los de perros heridos o en estado crítico son frecuentes y costosos.
Historias que marcan: Perolo y el abandono sin retorno
Cada animal rescatado tiene su historia, pero algunos dejan una huella imborrable. “El caso más duro para mí fue el de Perolo”, confiesa Isabelle Toledo, socia de Puntanimals. “Era solo huesos, tenía los riñones y el páncreas dañados. Lo acogí en casa, intentamos salvarlo con todo lo que teníamos, pero no lo consiguió”.

Una realidad que requiere compromiso institucional
Aunque la ley establece que no debe haber perros abandonados, en la práctica las protectoras sustituyen a los servicios públicos. “No podemos asumir solas esta responsabilidad. Las ayudas son mínimas y los trámites burocráticos muy complejos”, señala Isabelle.
En la provincia, el abandono de perros de caza representa una de las mayores problemáticas junto a las camadas indeseadas. “Más del 70% de los animales que nos llegan han sido descartados por no servir para cazar. Algunos están heridos, enfermos o simplemente envejecieron”, denuncian.
¿Cómo ayudar?
Desde la asociación insisten en que no hace falta adoptar para marcar la diferencia. Cualquier persona puede colaborar como socio, haciendo una donación, llevando pienso, difundiendo en redes o uniéndose a las recogidas mensuales. Todo ello para lograr más adopciones y menos abandonos.
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