Terminó una Romería de Montemayor cargada de emociones y comienza una temporada con nuevas ilusiones

Apenas han pasado unos días desde que concluyó la Romería de Montemayor 2025, la tradición que más profundamente late en el corazón de los moguereños. Con la emoción aún palpitando en el recuerdo, lo que para algunos ha supuesto el cierre de una etapa, para otros marca el comienzo de un nuevo camino: un año por delante cargado de trabajo, compromiso e ilusión por seguir enriqueciendo el legado devocional de todo un pueblo.

Este 2025 ha sido, sin duda, una edición muy especial. No solo por la masiva participación de romeros y la intensidad de los actos, sino también por el clima de profunda devoción que se ha respirado. Y la familia Bogado, Mayordomos 2025, ha vivido momentos que quedarán en la memoria familiar para siempre.

La familia Bogado ocupó la Mayordomía de la Matriz de Montemayor esta temporada de 2025.

En palabras de Rafael e Inés Bogado: “Hemos vivido la mayordomía con muchísima emoción, con momentos muy especiales el viernes y el domingo durante la procesión. Han sido días de mucho trabajo, pero muy gratificantes”.

Uno de los momentos más señalados para la familia fue la entrega del Simpecado por parte de la Hermandad Matriz, el último día del Rosario de los Azulejos. “Fue muy emotivo. Preparamos un altar en nuestra puerta y ofrecimos un ágape para compartir con todo el pueblo de Moguer. Fue la mejor antesala de todo lo que íbamos a vivir después”, recuerda Rafael con emoción.

La experiencia ha estado cargada de simbolismo y de vínculos familiares profundos. “Lo hemos hecho por nuestros padres, en su memoria, y por cumplir esa promesa familiar”, asegura. Fue precisamente ese vínculo el que marcó algunos de los instantes más emotivos, como cuando Ricardo Alcón, cuñado del mayordomo y esposo de la mayordoma, “portando el Simpecado de la Hermandad Matriz se metió entre las andas de la Virgen, teniéndola frente a frente y pudiendo tocarla con sus manos durante su salida procesional”.

La mayordomía también fue testigo de un momento que quedará para siempre en sus recuerdos. “Presentamos a la Santísima Virgen a mi nieto Rafa, con tan solo unas semanas de vida. Son momentos que guardaremos por siempre”.

Para Inés María Alcón Bogado, sobrina del mayordomo, esta ha sido una vivencia irrepetible: “Mi tío ha sido tres veces mayordomo: una con amigos, otra con la familia de su mujer, y esta vez con la suya. Es una persona muy entregada. Este año ha sido muy especial para él, porque lo ha hecho en memoria de sus padres y con su nieto en brazos. Ha sido inolvidable”.

La Casa de los Mayordomos, como símbolo de acogida, estuvo llena en todo momento. Familias, devotos, amigos y curiosos compartieron la alegría y la emoción de una experiencia vivida con autenticidad. “Ha sido muy gratificante, sobre todo porque lo hemos hecho en familia. Todos estaban muy implicados y, la verdad, todo ha sido muy bonito”, añade Inés.

El relevo en el cargo

Pero la emoción de una mayordomía que se despide se funde con la ilusión de otra que comienza. El relevo ya está en marcha, y ha llegado antes de lo previsto. Lo que debía ser un compromiso para 2029 se adelantó de forma inesperada. “Nuestra reunión tenía previsto asumir la mayordomía en 2029, pero el lunes antes del camino, la Junta Directiva de la Hermandad Matriz nos llamó y nos propuso coger la vara para 2026. No dudamos ni un solo segundo en aceptar la propuesta. Dijimos sí al instante, llenos de ilusión”, cuenta José Antonio Márquez, uno de los integrantes del nuevo grupo de mayordomos.

Este nuevo grupo, compuesto por unos veinte amigos, es un reflejo de la diversidad moguereña. “Somos un grupo de amigos de toda la vida, algunos incluso somos familia. Nos une la Virgen desde siempre. Hay quienes estamos también en la Junta, y muchos de nosotros venimos de familias que ya fueron mayordomos. La decisión fue muy especial para todos, y muy emotiva también”.

El nuevo equipo destaca por su pluralidad y cohesión: maestros, empresarios, trabajadores de distintos sectores, todos dispuestos a aportar. “Cada uno con profesiones diferentes. Por eso creemos que, con nuestras distintas formas de ver la vida, podemos aportar ideas que nos enriquecerán y, sobre todo, nos unirán aún más en torno a la figura de nuestra patrona”.

Con la emoción de la vara todavía reciente, recogida en un acto cargado de simbolismo, los nuevos mayordomos no ocultan sus sentimientos. “La recogida de la vara ha sido un momento inolvidable. Cada uno de nosotros venimos a aportar nuestra experiencia, nuestra ilusión y, ante todo, a trabajar por ella. Nos entendemos muy bien y trabajamos con el objetivo de honrar a la Virgen de Montemayor”.

Mayordomos de la Hermandad Matriz de Montemayor en 2026.

Saben que el camino no será fácil, pero lo afrontan con una mezcla de humildad, alegría y compromiso. “Sabemos que será un año intenso, pero a su vez precioso. Lo vamos a vivir con alegría, compromiso y mucha fe. Y, sobre todo, vamos a intentar transmitir esa devoción a los más jóvenes, porque creemos que es nuestra obligación moral como moguereños”.

Con la emoción aún viva en los ojos de los mayordomos salientes y la ilusión brillando en los rostros de los que entran, la Romería de Montemayor se prepara ya para un nuevo año de fe compartida, tradición viva y amor sincero por una Virgen que une, que inspira y que, generación tras generación, sigue siendo el corazón de Moguer.

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