“Amparo fue un puente entre generaciones, entre lo tradicional y lo contemporáneo”, Pablo García Hermoso

Hace pocas semanas, se inauguró en Huelva una imponente escultura de bronce de tres metros y medio en honor a Amparo Correa Beltrán, destacada figura de la cultura y el arte flamenco en la ciudad. La obra, del escultor onubense Sergio Sánchez, se alza con solvencia en la rotonda que enlaza la avenida Miss Whitney con el acceso a la estación de tren, recordando a quienes llegan y salen que Huelva late al ritmo del fandango.

El acto, celebrado coincidiendo con el 51 aniversario del nacimiento de la artista, reunió a autoridades onubenses, destacados artistas del panorama flamenco y los familiares de la ‘novia del fandango’, una denominación que se ganó a pulso por su dedicación y entrega para mantener viva la herencia de los cantes de Huelva.

La alcaldesa de Palos, Milagros Romero, junto a la familia de Amparo Correa.

Su hijo Pablo, acompañado de su padre y otros familiares, fue el encargado de descubrir la placa conmemorativa, en un momento profundamente emotivo y cargado de orgullo para todos los presentes. También tomó la palabra Manuel Correa, padre de Amparo, quien recordó con emoción los orígenes del proyecto y el compromiso de quienes lo hicieron posible. En su intervención, expresó su gratitud al Ayuntamiento de Huelva, al Puerto y a las fundaciones Cajasol y Caja Rural del Sur por su implicación, y extendió su agradecimiento a los artistas que participaron en el acto por contribuir a mantener viva la memoria de su hija.

Momento en que Pablo, hijo de Amparo, descubre la placa junto a la alcaldesa de Huelva, Pilar Miranda.

Este reconocimiento fue especialmente conmovedor para Pablo García Hermoso, compañero de vida de Amparo y padre de su hijo, quien quiere expresar que la inauguración del monumento «ha sido un momento profundamente emotivo. Un reconocimiento merecido a una mujer que entregó su vida al arte, a sus alumnos y a su gente«.

Para su hijo Pablo, este homenaje representa «un símbolo de orgullo y gratitud a la vez». Es ver cómo el legado de su madre trasciende para convertirse en patrimonio de todos. Está muy feliz.

Pablo García, hijo de Amparo, junto a Milagros y Carmelo Romero.

Amparo fue una figura querida y respetada en el mundo flamenco onubense, y su mayor huella, según Pablo, fue su autenticidad. «Amparo no solo cantaba y se dedicaba a la docencia, ella vivía el flamenco. Supo transmitir la esencia más pura de nuestra tierra con una sensibilidad única. Fue un puente entre generaciones, entre lo tradicional y lo contemporáneo. Muchos de sus alumnos hoy en día son artistas ya consagrados en el mundo del flamenco«.

Más allá de los escenarios, Amparo era generosa, humilde y profundamente humana. «Siempre tenía una palabra de aliento, una sonrisa sincera, un gesto de cariño. La definían la entrega, la pasión por lo que hacía y un compromiso inquebrantable con su trabajo. Era una mujer de valores firmes, de esas que dejan huella no solo por lo que hacen, sino por cómo lo hacen«, recuerda emocionado.

Su compromiso con la enseñanza y la formación de nuevas generaciones fue una de sus grandes vocaciones. «Para Amparo, enseñar era una misión. Sabía que el flamenco no se hereda solo por sangre, sino por transmisión viva, por compartir experiencias, por abrir caminos y ser constante. Le daba un valor inmenso a formar a los jóvenes, a guiarlos con paciencia y pasión. Creía firmemente en el relevo generacional como garantía de que el arte seguiría latiendo con fuerza«.

Pablo también destaca con entusiasmo el futuro del flamenco en Huelva. «Las nuevas generaciones vienen con mucho talento y compromiso con la tradición, pero también con una frescura e innovación que enriquecen este arte. Huelva es tierra de artistas y cada vez lo es más. Festivales como el Ciudad de Huelva, circuitos provinciales y concursos de fandangos ofrecen espacios donde estos jóvenes pueden crecer y mostrar su arte, con el respaldo de instituciones locales que apoyan activamente su desarrollo«.

Además, menciona la importancia de recursos como peñas flamencas, academias y asociaciones culturales, entre ellas la Asociación Cultural Flamenca Amparo Correa, que permiten a los jóvenes conocer el aire de la tierra, perfeccionar su técnica y dominar el compás. «Las nuevas tecnologías también juegan un papel fundamental, ya que facilitan la formación, permiten la difusión de su trabajo a través de redes sociales, y ofrecen herramientas digitales de grabación y edición que les permiten crear contenido profesional desde edades tempranas«.

Este reconocimiento a Amparo Correa no solo honra su legado, sino que refuerza la identidad cultural de Huelva. La escultura es ya un punto de referencia simbólico en la ciudad, recordando la fuerza, la entrega y la pasión de una mujer que hizo del flamenco un modo de vida y de enseñanza.

La memoria de Amparo vive ahora más presente que nunca, en el bronce que la representa y en el corazón de quienes siguen aprendiendo y emocionándose con su arte.

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