Por: José Luis Galloso
En una sociedad cada vez más sensible con el bienestar animal, las asociaciones de protección no sólo desempeñan una labor vital de rescate y cuidado, sino que también se han convertido en espacios educativos donde se siembran los valores del respeto y la responsabilidad hacia nuestros amigos peludos. Hace solo unos días, Puntanimals protagonizó una hermosa iniciativa junto a un grupo de chicos y chicas del Consejo Local de Infancia y Adolescencia de Moguer.

Con el lema ‘Que no hablen no significa que no sientan. ¡No al maltrato animal!‘, la visita formó parte de una campaña impulsada por los Consejos Locales de toda la provincia de Huelva para fomentar en los más jóvenes una conciencia real sobre el bienestar animal y el respeto a los seres vivos.
El objetivo de la actividad es acercar a niños y niñas de entre 9 y 15 años a la realidad del abandono y maltrato animal a través de una experiencia directa en el refugio que gestiona Puntanimals.
“No se trataba de mostrar perros y ya está, sino de generar una conexión real entre los niños y los animales. Les explicamos cómo funciona el voluntariado, cómo se puede ayudar, qué historias tiene cada uno de los perros, cómo llegaron hasta nosotros, qué heridas visibles o invisibles arrastran, etcétera”, cuenta Mari Carmen Mayol Navarro, presidenta de la asociación.

Los pequeños escucharon atentos, interactuaron con los perros, conocieron historias de abandono y maltrato y vieron con sus propios ojos que cada animal tiene un pasado que muchas veces comienza con la irresponsabilidad de un adulto. “Ese contacto directo es transformador. Los niños se quedan impactados al ver que lo que les contamos no es una historia inventada, es decir, tienen delante al animal que ha vivido todo eso. Y lo sienten”, explica Mayol.
Educación emocional y semillas de cambio
Esta clase de actividades no sólo impacta a los menores en el momento, sino que muchas veces deja una huella duradera. “Muchos niños luego vuelven al refugio con sus padres o sus tíos. Algunos han organizado campañas en sus escuelas para recaudar pienso o fondos, y otros mantienen contacto con nosotros porque quieren seguir ayudando”, añaden los responsables del refugio.

Para Puntanimals, estas acciones tienen tanto valor como el rescate de un animal. “Estamos sembrando semillas de conciencia en las mentes y los corazones de quienes serán los adultos del mañana. Y lo hacemos desde el respeto y la información. Porque sólo quien comprende, cuida”, señala.

En palabras de las voluntarias, el cambio social empieza por la educación. “Todas las situaciones de maltrato que denunciamos han sido causadas por adultos. Gente irresponsable, o incluso con actitudes muy violentas. Por eso es crucial educar desde pequeños en el respeto y el valor de la vida de los animales”.
La protectora lleva tiempo desarrollando una línea educativa paralela a su labor de protección. Visitan colegios e institutos, participan en charlas, colaboran en actividades organizadas por centros escolares o por otras instituciones públicas, como los ayuntamientos. “Nos llaman desde los coles, organizamos visitas, vamos a dar charlas… Algunos centros incluyen nuestras actividades dentro de sus proyectos de enseñanza en valores. Y cuando los niños vienen al refugio, pasean a los perros, los miman, los conocen. Es un día feliz para ellos y un día especial para los animales”, comenta Mayol.
El beneficio es mutuo. Para los animales, salir del chernil y ser acariciados por decenas de niños durante una mañana puede suponer un cambio en su estado emocional. “Vienen grupos de 30 o 40 niños. Y eso significa que ese día, 30 o 40 perros salen, pasean, reciben chuches, caricias… Es un subidón para ellos. Y también para nosotros. Verlos felices nos llena de esperanza”, asegura.
Un futuro con más herramientas educativas
La asociación comenzó hace unos meses un proceso de traslado a un nuevo refugio más amplio y mejor preparado. Uno de los sueños de Puntanimals es contar allí con un aula educativa, un espacio acondicionado para recibir a colegios, grupos de niños y adolescentes, y multiplicar así el impacto de su labor formativa. “Queremos crear un lugar donde podamos hablarles de lo que hacemos, enseñarles la realidad del maltrato y el abandono, y fomentar la adopción responsable desde la educación”, explica su presidenta.

Desde este nuevo espacio, la entidad demuestra que proteger animales no es solo darles comida o cuidados veterinarios. Es también construir puentes con la sociedad, educar en valores y formar a las generaciones futuras para que el maltrato animal deje de ser una realidad aceptada o invisible.
En cada visita, los niños se conmueven con las mascotas del refugio y esta experiencia abre la posibilidad de que el mundo cambie en manos de las nuevas generaciones onubenses. “Nosotros no sólo salvamos animales. A veces también despertamos conciencias. Y eso es igual de importante”, concluyen los voluntarios de Puntanimals.
Si quieres colaborar con Puntanimals, entra aquí y participa en esta iniciativa solidaria con los animales: https://www.teaming.net/construcciondelrefugiopuntanimals








