“Lepe también tiene raíces marineras y debemos mantener viva las fiestas del Carmen”

Las fiestas del Carmen de la barriada de La Pendola, en Lepe, mantienen viva la tradición marinera que caracterizó desde antiguo a los espacios ribereños del municipio. Los vecinos de este tradicional rincón de pescadores y gente de la mar rememoran cada temporada la costumbre de sus mayores de rendir honores, cada 16 de julio, a su patrona, la Virgen del Carmen, protectora en los momentos difíciles.

Esa herencia marinera la encarna la pregonera de las fiestas, una lepera con fuertes convicciones cristianas y con un sentimiento especial hacia la Virgen del Carmen, por las raíces marineras presentes en su familia. Bella Eva Prieto Santana ha vivido desde niña una profunda devoción por Nuestra Señora, una tradición que le viene de familia: de su padre, marinero de profesión, y de una familia marcada por la fe y el mar.

Soy hija de marinero”, dice con orgullo y emoción. “En mi casa, desde pequeña, la Virgen del Carmen siempre ha estado presente. Era una imagen que mi abuela le regaló a mi madre, y desde entonces ha sido como la protectora de nuestra familia. La he tenido delante de mí desde que tengo uso de razón”.

Bella Eva posa junto a la Virgen.

 

Bella recuerda aquellos años de infancia en los que su padre salía a faenar. “Rezábamos a la Virgen cada vez que salía. Era una costumbre en casa: pedirle protección para él, para todos los hombres que estaban en la mar. La Virgen del Carmen llenaba el hogar y la sentíamos de una manera muy especial”.

Una de las anécdotas más significativas que ha vivido en los últimos meses tuvo a la Virgen como protagonista. Durante la pandemia, una amiga muy cercana, hermana mayor de la hermandad hace unos años y vecina de La Pendola, le regaló una balconera de la Virgen del Carmen, que colocó con cariño en un rincón muy especial de su casa. Pero al año siguiente, al ir a sacarla de nuevo, no la encontró. “Estuve tres años buscándola. Y justo el mismo día que apareció, dentro de un tubo de cartón guardado en un armario, me llamó la hermandad para decirme que había pensado en mí como pregonera. Fue algo que solo se explica desde la fe, como si la Virgen me estuviera diciendo ‘estoy aquí, contigo’. Me emocioné, fue un momento muy especial”.

Su discurso estará lleno de recuerdos, fe y cercanía. “He querido hablarle a la Virgen como hija, pero también como madre, porque al final, María es madre de todos. Es un pregón desde el corazón, donde hablo de mi familia, de mis padres, de mis hermanos… de mis hijos. Quiero que sea un discurso muy humano, porque es el sentimiento que despierta en mí la Virgen”.

El vínculo de Bella con las fiestas del Carmen también pasa por su hija, Victoria, que siendo niña formó parte de la corte de honor. Este año, con 25 años, será quien presente a su madre en el pregón. “Para mí es un orgullo inmenso que sea ella quien me anuncie. Es como cerrar un círculo muy bonito”.

Bella Eva recogiendo las tapas del pregón de manos de Maria Bella Morgado, presidenta de la junta gestora de la hermandad.

Tradiciones y raíces marineras

Bella rememora con nostalgia las antiguas fiestas del Carmen del Terrón. “Aquellas eran fiestas grandes en Lepe. Íbamos con mi padre al barco, preparábamos la neverita, los refrescos, y veíamos desde allí la cucaña y los concursos que se organizaban… Era una fiesta de mucha alegría y siempre cerca del mar. Ahora muchas de esas tradiciones se han perdido, pero no podemos olvidar nuestras raíces. Es importante que sigamos celebrando estas fiestas”.

Lepe, insiste, debe mantener vivo ese pasado marinero. “Aquí hay muchas familias que han vivido y viven del mar. Tenemos La Antilla, donde también se celebra el Carmen. Y creo que es bonito que todo eso se conserve, que se lo transmitamos a nuestros jóvenes. Que no se pierda”.

Aunque Bella no ha estado estrechamente vinculada a la Hermandad del Carmen de La Pendola, sí ha estado siempre conectada con la devoción. Además, su marido trabajó durante muchos años en La Pendola, sus hermanos han colaborado en diferentes momentos con la hermandad, y la familia ha vivido intensamente cada 16 de julio. “Yo he vivido las fiestas en el pueblo, en La Pendola, en El Terrón… Participaba en las verbenas, en los grupos de baile, en todo. El ambiente de convivencia entre vecinos era precioso. Y eso sigue siendo lo más bonito de estas fiestas: el compartir, las mañanas preparando la comida, decorar las calles, el ponche…”, evoca con nostalgia y una emoción donde se reconoce una entrañable niñez con sabor a sal.

Su pregón, que lo dirá el 11 de julio a partir de las 21 horas en el teatro municipal, no se lo ha leído aún a nadie. Quiere que su familia lo escuche por primera vez ese día, que sea una sorpresa, una entrega total. “Mi madre está emocionada. Para ella es como si lo viviera en primera persona. Me dice que es un orgullo tener una hija pregonera del Carmen. Y yo tendré muy presentes a mis padres, sobre todo a mi padre, que vivió la mar con pasión y sacrificio. Cuando me hablaba de aquellos tiempos trabajando en la mar, se emocionaba. Eso no se olvida”.

Bella Eva Prieto será el eco de una memoria colectiva, de un Lepe que no quiere ni debe olvidar que también miró un día al mar como sustento de vida. La devoción a la Virgen del Carmen sigue viva y, desde el mar, sopla un sentimiento de fe que en julio se incrusta, como el salitre, en el corazón de los leperos del mar.

Compartir
Scroll al inicio