El joven puntaumbrieño repasa su trayectoria futbolística y su pasión por el cante flamenco, además de las dificultades que tuvo a la hora de compaginar ambas pasiones


Pepe García es una de las personalidades más reconocidas del pueblo de Punta Umbría, pero para ello pasó por un largo camino. Una trayectoria futbolística que, habiendo comenzado en el equipo del pueblo, el CD Punta Umbría, pasó por el Real Betis Balompié y Recreativo, para volver al club que lo vio crecer, y una trayectoria artística marcada por el cante flamenco, una pasión que le viene de familia.
La primera pregunta es, ¿de dónde te viene la pasión por el fútbol y por el cante?
Sobre el fútbol: «Bueno, a ver… ¿cómo lo digo? Desde chiquitito me ha apasionado la pelota. Es que nacemos y ya hay un balón ahí, y lo primero que haces es irte corriendo detrás. Así ha sido desde siempre. Con nueve o diez años empecé en la cantera del Betis, luego pasé por el Recre… hasta que llegué al primer equipo.»
Sobre el cante: «Y lo del cante, eso lo llevo en la sangre. Vengo de familia gitana, de los míos. Para nosotros el flamenco no es solo música, es una forma de vivir, de sentir… de expresar la pena.»
Debutaste con el Recre en el trofeo Colombino con el Osasuna. Yo estuve allí y te vi. ¿Qué significó para ti ese momento?
«Bueno, esto fue algo muy bonito y muy especial. Desde chiquitito tenía la ilusión y el sueño de poder pisar un campo profesional, un estadio… y encima hacerlo en mi tierra, en el equipo de mi vida, el de Huelva. Me siento muy orgulloso de haberlo conseguido. ¿Cuántos niños no darían lo que fuera por tener esa oportunidad? Para mí fue un sueño hecho realidad.»
¿Y en ocasiones te ha sido difícil poder compaginar el cantar con el jugar al fútbol?
«Claro que sí. La verdad es que siempre he estado un poco limitado con el cante. He tenido que hacer muchas excepciones, no podía cantar todo lo que me hubiese gustado porque el fútbol me ocupaba casi todo: le daba más importancia, más tiempo, porque quería llegar a ser profesional. Ahora que el fútbol lo tengo algo más aparcado, por el trabajo y esas cosas, pues sí le dedico más tiempo al cante, al flamenco. Ahora ocupa un porcentaje mucho mayor en mi vida.»
¿Y para ti qué significa ser de Punta Umbría y llevar tu pueblo allá por donde pasas?
«Bueno, esa pregunta es para mí. Los que somos de Punta Umbría adoramos nuestro pueblo. Somos gente muy sencilla, muy de la tierra, muy de nuestras familias. Yo siempre digo que soy un tío muy arraigado a los míos, a mis raíces, a mi casa, a mi pueblo.
Cuando he estado fuera lo he pasado mal, siempre he sentido mucha añoranza. En cuanto puedo, vuelvo.
A mí me encanta vivir aquí, estar aquí. Para mí es un orgullo llevar el nombre de Punta Umbría allá donde voy.»
¿Y tus principales apoyos, tanto en el fútbol como en el cante, quiénes han sido?
«Pues, hombre, el pilar fundamental para mí, tanto en el cante como en el fútbol, ha sido mi familia: mi padre, mi madre, mi hermano mayor, mi abuelo… mi casa, en definitiva. Ellos siempre han estado ahí, llevándome, trayéndome, apoyándome en todo. Mi círculo más cercano ha sido mi gran referente. Gracias a ellos he podido tener unas botas, me han pagado viajes, me han puesto su coche, su gasolina… Todo eso es súper importante. Sin ellos, nada de esto habría sido posible.»
¿Y cómo te sientes al poder llevar a cabo tus dos grandes pasiones en el pueblo que te vio crecer?
«Pues son sentimientos de muchísima alegría y emoción. Porque veo a niños, a chavales que están empezando, y me sorprende cómo me conocen, cómo se sienten identificados conmigo. Para ellos soy un pequeño ejemplo de hasta dónde se puede llegar, de lo que he conseguido, de los equipos en los que he jugado… y eso, la verdad, me llena muchísimo.
He tenido la suerte de estar con el primer equipo del Recre y de pasar por canteras como la del Betis. He podido dedicarme un poco a esto de manera profesional, que ya es un logro enorme. Y con el cante pasa igual: hay gente de mi pueblo que viene a verme, que me sigue… mis fans, como yo digo. Y eso es una alegría inmensa, no tiene precio.»
¿Y tú esperas seguir aquí en Punta muchos años cantando y jugando a fútbol?
«Sí, yo quiero vivir aquí, quiero un futuro aquí. De aquí no me mueve nadie. Esto es un paraíso. Porque como se vive en Punta… no se vive en ningún sitio. Haga frío o haga calor, en Punta Umbría siempre se vive mejor. Aquí estoy muy feliz, siento la cercanía y el cariño de mi gente, desde los niños hasta los padres y los abuelos, todos me quieren y eso se nota.
Incluso en el trabajo veo que son felices conmigo. Por eso lo tengo claro: de aquí no me mueve nadie.»
¿Y si tuvieras que elegir sí o sí entre cantar y jugar, qué eliges y por qué?
«Sí… eso es complicado, ¿eh? Muy complicado. Porque ya viéndolo un poco desde fuera, desde otra perspectiva, el fútbol siempre ha estado por delante. Desde niño me hacían esa pregunta: ¿el canto o el fútbol? Y yo siempre elegía el fútbol, lo ponía en primera posición. Por eso me he sacrificado tanto y he invertido tanto tiempo en esto.
También, claro, porque sabía que si llegaba a ser alguien, el fútbol podía darme un futuro mejor. Para ganarte la vida cantando, tienes que ser súper famoso, recorrer medio mundo… y aun así no es tan fácil. Así que siempre opté por el fútbol, siempre, siempre.
Ahora le dedico más tiempo al cante y estoy muy contento, pero hay que dejar claro que el fútbol ha sido lo primero para mí.»
¿Cómo surgió ese reto que le lanzaste a Sergio Ramos?
«Eso fue muy bueno. Surgió en la pretemporada que hice con el primer equipo del Recre, cuando aún era canterano. En el primer partido que viajábamos en autobús, pues ya sabes, siempre les hacen alguna novatada a los chavales nuevos. Y como sabían que yo era gitanito y me tenían mucho, mucho aprecio en el vestuario, los veteranos me animaron. Así que me arranqué a cantar.
Aquel vídeo empezó a rodar por todos lados, se hizo viral y acabó llegando a Deportes Cuatro, en Mediaset. Vinieron a entrevistarnos y ahí salió todo.
Me preguntaron quién era mi ídolo y dije que Sergio Ramos. Entonces se les ocurrió lanzarle un reto, porque a él también le tira mucho el flamenco. Lo único malo fue que Sergio Ramos nunca llegó a responderme.
Pero bueno, ahora que me estoy moviendo más con el tema del cante, tengo amigos que lo conocen y yo estoy seguro de que, tarde o temprano, acabaré conociéndolo y echando un buen rato con él.»
Y ya lo último que te quiero preguntar es, ¿qué le dirías tú a todos estos jóvenes de Punta que tienen un sueño y que no se animan a lanzarse?
«Bueno, pues yo le diría esto a cualquiera, da igual si es joven o adulto. Siempre que tengas un sueño, algo que te mueva cada día, que te ilusione y te motive, atrévete, confía en ti mismo y lucha por ello, porque merece la pena.
Cuando trabajas duro, das tu 100% y consigues lo que te propones, es algo muy bonito, que te reconforta muchísimo. Tanto en el deporte como en la música —que son cosas muy sanas, como yo siempre digo— hay que atreverse, lanzarse.
Al final, la vida es eso: sacrificarse, caerse, levantarse, volver a caer y volver a levantarte… hasta que logras llegar a buen puerto.»








