“Vivimos con el ‘qué dirán’ y creo que aún queda mucha intolerancia en la sociedad”. Carmen Castañeda

Por: José Luis Galloso

Coincidiendo con la celebración del Día del Orgullo, la lepera Carmen Castañeda Martín, ha querido compartir su historia personal. Ella es referente de valentía y autenticidad en su municipio, con una trayectoria vital marcada por la transición de género, la aceptación social y el orgullo de ser quien siempre supo que era: una mujer.

Actitud, seguridad y pisar fuerte en la vida.

Con ilusión y alegría”. Así dice vivir estos días Carmen, que participa activamente en los actos conmemorativos del Orgullo. Cree firmemente que esta celebración debe vivirse como una fiesta, pero sin perder su esencia reivindicativa. “Es el día de luchar por nuestros derechos y, por tanto, se celebra como fiesta”, resume con convicción.

Carmen colabora como modelo y muestra espectaculares looks en redes sociales.
Participando en el podcats cultural ‘La DecadenZia’.

Aunque reconoce avances sociales, Carmen también percibe que los prejuicios siguen muy presentes. “Vivimos con el ‘qué dirán’. Aún queda mucha intolerancia en la sociedad”, afirma. Y no duda al identificar qué necesita la sociedad para avanzar. “Ponerse más en el pellejo de las personas que lo sufren. Igual se pensarían más las cosas antes de hablar”.

Carmen supo desde muy pequeña que, a pesar de haber nacido con órganos masculinos, era una mujer. “Eso nace con la persona, no es una idea de la noche a la mañana”, sostiene. Su infancia, sin embargo, estuvo marcada por una suerte poco común. “Gracias a Dios yo no sufrí. En mi pueblo me aceptaron desde el primer momento. Soy mujer, y punto”.

Carmen Casteñeda Martín, una mujer derribando barreras sociales.

Esa aceptación temprana también se vivió dentro de casa. “No tuve que tener ninguna conversación. Mis padres lo sabían, sobre todo mi madre, que fue mi mayor apoyo”, recuerda emocionada. A los 15 años, Carmen ya tenía claro que quería cambiar de sexo. “Pero mi madre me decía que todo llega a su tiempo”.

El proceso de transición fue largo, tanto a nivel personal como clínico. “Fue un proceso hormonal y una lucha diaria con psicólogos. Al principio, cuando empecé con el tratamiento, decían que era disforia de género”, explica Carmen, refiriéndose a la incomodidad o angustia profunda que puede sentir una persona cuando su identidad de género no coincide con el sexo asignado al nacer. Pese a las barreras, nunca le faltó el apoyo de su entorno. “Siempre me apoyaron, tanto familia como amigos. Me querían por cómo era”.

Lepe, su pueblo, ha sido también un lugar de acogida. “Mi pueblo le abre los brazos a cualquier persona. No dudo que en otro caso como el mío también lo harían”, afirma con orgullo. Y lo dice con conocimiento de causa, ya que ha sido Reina del Carnaval y Estrella de la Ilusión en Navidad, dos nombramientos con mucho sentido para Carmen, pues eran un reconocimiento social a su identidad. “Era algo que siempre quise. Que se me reconociera como una mujer más. Me hacía mucha ilusión”.

Carmen cree que su visibilidad ha tenido impacto. “Creo que mi lucha y mi transición han hecho que muchos se pongan en el pellejo de quienes lo pasan mal. Quizás, al verme, piensan; Si ella puede, yo también”.

Hoy, Carmen se define como una mujer feliz. “Tengo mi familia, mi gente, soy la mujer que siempre quise ser, y tengo un trabajo maravilloso”. No entra en detalles sobre su vida sentimental, pero se muestra plena. Y tiene un mensaje claro para quienes, como ella, sienten que su género asignado al nacer no coincide con su verdadera identidad: “Que piensen muy bien las cosas, que tengan las ideas claras, porque después no hay marcha atrás. Pero que vayan hacia adelante, siempre. Lucha por quien quieras ser”.

Y cuando se le pide que se defina en pocas palabras, responde sin titubear; “en pocas palabras, una Diva”. Una palabra que, en Carmen, no suena a frivolidad, sino a celebración de una vida vivida con valentía y autenticidad. En Lepe, su historia es mucho más que un ejemplo, es una inspiración para quienes buscan la libertad de ser ellos mismos.

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