«Correr me ha cambiado la vida. Es mi terapia, mi escape y mi forma de estar bien conmigo misma«, confiesa Cristina Romero Arrayás, valverdeña de 37 años que, tras una vida marcada por la rutina laboral, la maternidad y la falta de tiempo, ha encontrado en el trail running no solo un deporte, sino una razón diaria para superarse.

Trabajadora en una cooperativa productora de frutas y madre de dos hijos, Cristina nunca había tenido una relación tan cercana con el deporte. «Antes de los 29 no hacía mucho deporte. Fui madre muy joven, y entre los niños, la casa y el trabajo, era imposible dedicarme a mí misma«, explica. Sin embargo, algo cambió a raíz de apuntarse a clases de crossfit junto a su prima. «Allí me animaron, me veían potencial. Y empecé a correr, primero carreras populares, luego me atreví con más distancia. Y me enganché«.
Lo que empezó como una afición esporádica, se ha convertido en una pasión que la ha llevado a federarse por primera vez en 2025. “El año pasado participé en muchas carreras y obtuve buenos puestos; eso me animó a federarme y tomarme más en serio la competición”, comenta con una sonrisa.
Cristina encuentra en el trail mucho más que ejercicio y empieza a convertirse en su forma de vida. «Me siento libre, me conecta con la naturaleza, y cuando termino de correr me siento en paz. Si he tenido un mal día, salgo y vuelvo renovada. Es como una medicina«.
Su evolución ha sido meteórica y ha pasado de participar en carreras de 5 km iniciales a pruebas de 36 km por montañas. «La larga distancia de Valverde fue la más dura. Hacía mucho calor, me quedé sin agua y acabé medio deshidratada. Pero la acabé, y la satisfacción al cruzar la meta fue inmensa«. También destaca la experiencia en Jabugo, Campillo, y la milla vertical en Sanlúcar de Guadiana: «Cuanto más duras son, más orgullo sientes al terminarlas«.
Correr también le ha aportado una comunidad. Compite con el club de su hermano, Los Tigres, y aunque reconoce que hay pocas mujeres, eso no la detiene. «Antes me frenaba no tener con quién entrenar. Ahora voy sola si hace falta. Me gustaría que más mujeres de Valverde se animaran, que se dediquen tiempo a ellas mismas. No podemos abandonarnos. Esto te hace sentir viva«.
Las carreras han transformado su día a día. «Me levanto temprano para hacer las cosas de la casa, ayudo a mis hijos con las tareas, voy a trabajar y aún así saco tiempo para entrenar. No es fácil, pero cuando algo te gusta de verdad, lo encuentras«, afirma. A pesar de sus horarios intensos, intenta salir al menos dos veces por semana. Su familia es parte del proceso.»Algunas veces vienen a verme y ven a su madre competir. Eso me hace sentir muy bien«.

El calendario de Cristina está lleno de retos. Aunque no ha salido de la provincia, ha participado en muchas pruebas como el Trail de Punta Umbría, donde se alzó con la victoria o la carrera de La Zarza, en la que tuvo que cargar una paletilla buena parte de la competición, entre otras muchas. «En la Zarza iba primera hasta que cogí la paletilla, pero la cuesta se me hizo imposible con el peso. Aun así, quedé tercera y fue una experiencia muy divertida«, nos cuenta rememorando un divertido momento de su experiencia deportiva.

Para ella, correr no va de ganar. «Me aporta felicidad. Me divierte, me motiva, me hace sentir fuerte. Cuando salgo a correr me olvido de los problemas. Es mi momento«.
Con humildad y determinación, Cristina Romero es uno de esos ejemplos de que nunca es tarde para empezar. «Aunque trabajes, aunque tengas hijos, aunque parezca que no tienes tiempo, siempre puedes encontrar un hueco. Vale la pena«. Y como buena embajadora del trail, lanza una invitación abierta: «A las mujeres de Valverde les diría que se animen, que no tengan miedo. Hay que cuidarse, quererse y salir a conquistar caminos. Corriendo, una se encuentra a sí misma«.








