Devoción, memoria histórica y cultura en el corazón de Valverde del Camino con la Velá de Santa Ana

Hasta el 26 de julio, Valverde del Camino se viste de tradición para celebrar una nueva edición de la Velá de Santa Ana, una de las fiestas más antiguas y queridas de la localidad. La mezcla de culto, historia y vida vecinal convierte estos días en una cita clave del verano valverdeño, especialmente en el barrio de las Hermanas de la Cruz, epicentro de la celebración.

Aunque el evento combina propuestas culturales y festivas, el corazón de la Velá sigue siendo el culto a Santa Ana, una imagen venerada en el pueblo desde hace casi un siglo. La organización de los actos religiosos corre a cargo de la Hermandad de los Blancos, que asumió esta responsabilidad hace alrededor de cinco años. Su hermano mayor, José Román González, explica que “la imagen de Santa Ana fue la primera que entró en el convento cuando llegaron las Hermanas de la Cruz a Valverde, allá por 1927”.

José Román González, hermano mayor de la Hermandad de los Blancos.

Román recuerda con nostalgia cómo en su niñez ya vivía la Velá como algo muy especial. “Yo tengo 72 años y me acuerdo de montarme en los cacharros cuando tendría 10 o 12. Es una fiesta muy antigua”. La hermandad ha querido preservar esa herencia, incorporando el culto a Santa Ana a sus estatutos y manteniendo vivo el fervor religioso. “Lo que queremos es que no se pierda y por eso tomamos el testigo de la asociación que organizaba las fiestas. Las personas de aquel colectivo, que también pertenecían a nuestra hermandad de penitencia, se hicieron mayores y decidimos asumir esa labor”, añade.

Este año, como gran novedad, el triduo en honor a Santa Ana se celebra por primera vez en la Iglesia Parroquial de Nuestra Señora del Reposo, y no en el convento, como era costumbre. “El traslado de la imagen desde la calle Santa Ana hasta la parroquia ha sido el miércoles 23, y después empezaban los tres días de triduo, a partir del jueves a las 20.30 horas”, detalla Román. Tras la misa del sábado 26, la imagen recorrerá en procesión las calles del barrio.

La imagen de Santa Ana llegó a la localidad hace casi un siglo.
La imagen de Santa Ana procesionando por las calles de Valverde del Camino.

Una procesión con sentido y homenaje

La procesión es, sin duda, el acto central y más esperado de la Velá. Este año, con el traslado de la imagen a la parroquia, el recorrido será más largo de lo habitual, partiendo de la iglesia y concluyendo en el convento de las Hermanas de la Cruz. “Pasamos por la Calle Real de Arriba, El Sol, Santa Ángela de la Cruz… Es un momento muy emotivo, porque al llegar al convento se produce un momento entreñable de culto y encuentro del pueblo con las hermanas. Para ellas es una alegría inmensa”, narra el presidente de la hermandad.

Este gesto no es casual, ya que las Hermanas de la Cruz son pieza fundamental en la historia de la Velá y en la vida social y espiritual de Valverde. Desde su llegada en 1927, han mantenido un compromiso con la sociedad local. Hoy día mantienen una entrega constante al cuidado de ancianas y niñas con problemas familiares. “Actualmente atienden a 20 ancianas y más de 40 niñas. Además, ayudan a muchas personas mayores en sus propias casas. Están totalmente integradas a la vida en el pueblo”, señala Román.

En este sentido, el paso de la procesión por la puerta del convento es también un reconocimiento a su labor silenciosa y constante. Para reforzar ese vínculo, la hermandad también organiza un desayuno especial en el club de mayores, con churros y dulces, “para hacer ese día un poco más especial para ellas”.

El estilo escultórico de Santa Ana es especialmente singular.

Fe, comunidad y vecindad

Aunque Santa Ana no es la patrona de Valverde, sí cuenta con una gran devoción, sobre todo por su vinculación al convento. “La gente tiene un gran cariño a Santa Ana y el hecho de estar ligada al convento le da un interés especial”, subraya José Román.

La Velá se vive como una celebración profundamente vecinal, sin grandes pretensiones, pero cargada de sentido. “Antiguamente se hacía la Velá en las mismas calles del barrio, y aunque todo ha cambiado, queremos mantener ese espíritu. Es una fiesta del pueblo para el pueblo”.

Además, la Velá de Santa Ana también ofrece un variado programa cultural y lúdico que refuerza su carácter de feria chica. Este año, destaca especialmente la representación teatral ‘Lullaby’, un espectáculo de teatro circo de la compañía Proyecto Kavauri, finalista en los Premios Max 2024, que se podrá disfrutar el viernes 25 a las 22.00 h en la Plaza de la Charca.

Las noches seguirán con música en la caseta municipal. El viernes actuará el grupo Jamakuko seguido de DJ Golum, y el sábado, La Tribu del Capu con DJ Blas. El ambiente festivo arrancará el sábado desde temprano con la charanga Toca-Bemoles a las 9.00 y una refrescante fiesta de la espuma y tobogán acuático a las 11.00 horas en la calle Santa Ana. Todo el fin de semana habrá mercadillo artesanal y precios populares en las atracciones.

Compartir
Scroll al inicio