En Valverde del Camino el deporte no solo se practica, sino que se vive. Y si hay un ejemplo claro, ese es el voleibol, una disciplina que lleva décadas arraigada en la localidad y que ha sabido reinventarse para seguir conquistando nuevas generaciones. Buena muestra de ello ha sido la reciente celebración de ‘Vóley Pinos’, una actividad organizada por el Club Voleibol Valverde que cada año une a jugadores, familias y aficionados en torno a la red. Es también el pistoletazo de salida a la temporada estival que arrancó hace escasas semanas.
Lo que comenzó hace años como una propuesta alternativa al vóley playa se ha consolidado como una de las citas más esperadas del año para los apasionados de este deporte, para cerrar la temporada. Se celebra en el pinar del entorno natural de ‘El Saltillo’, donde se instalan varias pistas entre los árboles y se respira un ambiente inmejorable. Tal como explica Antonio Bermejo Macías, miembro de la directiva y entrenador con más de 20 años de experiencia, “se trata de una convivencia deportiva, una actividad que antepone la diversión al resultado, donde participan niños, padres y veteranos en un mismo entorno”.

Más de un centenar de personas participaron este año entre jugadores y familiares, en una cita que se prolongó durante toda una apasionante jornada de entretenimiento, deporte y convivencia. Los partidos se distribuyeron por categorías y también con equipos mixtos. “La competición queda en un segundo plano, aquí lo importante es compartir y disfrutar”, señala Bermejo.

Cada participante recibió una camiseta como recuerdo, y el colofón llegó con una entrega unos trofeos muy peculiares elaborados a mano, con piñas decoradas con colores dorados, plateados y bronce, además de menciones especiales al “jugador más divertido” o al “mejor compañero”. “No buscamos premiar al que más gana, sino al que mejor representa los valores del deporte”, subraya Antonio.

Afianzando la pasión por el vóley
Pero más allá del evento, el ‘Voley Pinos’ pone en valor el gran trabajo que durante todo el año realiza el Club Voleibol Valverde. Con más de 150 niños y niñas inscritos en distintas categorías, el club ha vivido momentos de esplendor, como el ascenso del equipo masculino a Primera Nacional, y sigue creciendo gracias a una filosofía centrada en la formación, la diversión y la educación en valores.
“El voleibol es un deporte noble, sin contacto físico, en el que reina el respeto y la deportividad. Además, es técnicamente exigente, lo que motiva a los niños al ver sus propios avances”, explica Antonio, quien destaca la importancia de fomentar equipos mixtos desde edades tempranas. “La Diputación organiza concentraciones donde niños y niñas juegan juntos sin distinción, algo fundamental para la coeducación y la igualdad desde pequeños”.
El club cuenta con equipos en todas las categorías: prebenjamines, benjamines, alevines, infantiles, cadetes, juveniles senior, tanto masculinos como femeninos, e incluso un equipo mixto cadete y el equipo de veteranos. “Este año tuvimos que inscribir un segundo equipo benjamín porque había muchos niños que apenas jugaban. Queríamos que todos tuvieran su momento en la pista”, detalla Antonio.

Padres y madres también han sido parte activa de esta experiencia. En ‘Voley Pinos’, muchos se animaron a jugar con sus hijos, creando un ambiente de integración total. “Las familias nos transmiten que están encantadas con esta filosofía. Aquí los niños no vienen solo a competir, sino a divertirse, aprender y crecer como personas”, afirma el entrenador.
Y es que esa es la base sobre la que se sustenta el proyecto del club valverdeño; el deporte como herramienta de transformación social. Se enseña voleibol, sí, pero también compañerismo, responsabilidad, esfuerzo y respeto. “Formamos jugadores, pero sobre todo personas con principios”, remarca Bermejo, que ha vuelto a entrenar este año animado por la participación de su hija.
La actividad ‘Voley Pinos’ ha sido también una puerta de entrada para muchos jóvenes que no habían tenido contacto previo con el voleibol. “Al ser una cita diferente, en la naturaleza, con amigos, música y deporte, muchos niños acuden con ilusión. Y lo mejor es que luego repiten”, asegura Antonio. Este año se han superado las expectativas de participación, lo que augura un futuro prometedor.
Como resumen perfecto de lo vivido, desde el club recuerdan que “el deporte conecta a las personas, transmite valores y nos permite disfrutar del entorno natural”. En Valverde del Camino se apuesta por un ocio saludable, al aire libre y en comunidad. Y pocas experiencias deportivas representan mejor ese espíritu que el Voley Pinos, donde cada partido se juega con respeto, compañerismo… y aire puro.








