“En Valverde hay raíces y tradición taurina y sin toros la feria no es lo mismo”, opina Pepe Tomico

Tiene solo 24 años, pero Pepe Tomico Sánchez habla de toros como un joven aficionado que encarna la bicentenaria tradición taurina de Valverde del Camino. Criado en una familia con pasión por la Tauromaquia y con un reciente pasado como novillero, Pepe es un defensor de la Fiesta Nacional como una manifestación cultura, con identidad en arraigo en su localidad.

Hoy es uno de los miembros más activos de la Peña Taurina Joven ‘El Burladero’, un grupo de  jóvenes salvadoreños que comparten una pasión por los toros. “Somos una veintena de amigos que nos gusta este arte y quedamos para charlar y asistir a corridas en toda la comarca, e incluso en algunos lugares de España. Uno de nuestros deseos es que vuelva a haber toros en nuestra feria”, cuenta Tomico, mientras recuerda que hay otras peñas taurinas en la localidad y muchos aficionados al toro.

Pepe Tomico durante una novillada en la plaza de toros de su pueblo.
Tomico tras una novillada en la que participó hace unos años en el coso de Valverde.

En los últimos años, el deseo de volver al coso de Valverde a ver una corrida, se ha visto frustrado. La última corrida en Valverde fue en 2023 y desde entonces, la emblemática plaza ha permanecido cerrada durante las fiestas. Un hecho que para Tomico y su peña representa una pérdida emocional y cultural profunda. “No se entiende la feria de Valverde sin toros. Es una parte fundamental. El encierro por la mañana, la plaza llena, la banda de música, ese ambiente único… Es el alma de la feria desde hace generaciones”. Además apunta que “en 2028 la plaza cumplirá 200 años desde su apertura y la feria siempre contó con corridas de toros”.

Pepe recuerda sus primeras vivencias taurinas con la claridad de quien guarda un tesoro. “De pequeño me encantaban los cacharritos como a cualquiera, pero lo que más me marcaba era madrugar para ver el encierro, pasar por el bar con la familia, ir a la plaza por la tarde… En Valverde se vive la jornada taurina entera. Es una experiencia que no sientes igual en otras plazas que viitas, como lo haces en tu pueblo”, relata.

A pesar de los argumentos sentimentales y del arraigo histórico, la ausencia de espectáculos taurinos se ha hecho visible también en el ambiente del pueblo. “El año pasado no hubo toros y se notó. Esa mañana del viernes o sábado sin encierro fue totalmente distinta. A mediodía los bares estaban vacíos. Cuando no hay toros, Valverde pierde vida”, lamenta.

¿Falta de dinero o falta de voluntad?

Desde el Ayuntamiento se ha argumentado que los toros no se celebran por falta de recursos económicos. Pero Tomico lo cuestiona. “Dicen que no hay dinero, pero sí lo hay para conciertos y otras actividades. Nadie está pidiendo traer a grandes figuras del toreo. Solo pedimos que se mantenga una mínima oferta taurina. Una novillada con o sin picadores. Algo. Pero que la plaza no esté cerrada en feria”, solicita con humildad.

A su prudente juicio, el problema no es únicamente económico, sino también de voluntad política. “Me gustaría pensar que no es una cuestión ideológica. Hay pueblos vecinos, gobernados por el mismo partido, que siguen apostando por la tauromaquia. Zalamea La Real, Trigueros, Beas… todos mantienen sus encierros y capeas. Aquí da la sensación de que los toros molestan”.

Lo que más le preocupa a Tomico no es tanto la postura institucional, sino el conformismo social. “Valverde siempre ha tenido muchas peñas taurinas y hay mucho silencio, mucha resignación. Nos quejamos entre nosotros en los espacios de reunión, pero nadie levanta la voz”.

Y lo dice sin rencor, pero con una advertencia velada: “la tauromaquia es una tradición muy fácil de quitar si no mostramos nuestra opinión. El año pasado aún hubo cierta polémica por la cancelación de los toros. Este año, si tampoco hay, ya habrá menos quejas. Y el siguiente, menos aún. Así se borra una parte del pueblo”.

Corrida de toros durante la feria de Valverde del Camino.

Tauromaquia, arte y especie

En un contexto nacional donde la tauromaquia vive una creciente ola de rechazo, Tomico defiende su legitimidad desde un lugar complejo y emocional. “Ahora está de moda ser antitaurino. Es más fácil. En la televisión ya no hay toros, y lo poco que se ve son mensajes animalistas. Pero la tauromaquia no es incompatible con el bienestar animal”, dice con rotundidad.

“Nadie idolatra más al toro que el aficionado. El toro bravo vive en libertad durante años, en condiciones privilegiadas, y muere luchando con toda la dignidad del mundo. Eso forma parte del rito, de la liturgia del toreo. El torero y el toro están frente a frente. Y si el hombre logra dominar a la bestia y emocionar al público, ahí es donde aparece el arte”.

Pepe sostiene, además, que sin corridas desaparecería el toro de lidia, puesto que “criar un toro bravo cuesta mucho. Si no hay plaza, el ganadero no puede sostener la cría de la especie. No es un animal que puedas tener como cualquier otro en el campo. Su raza desaparecería. Y con ella, todo un ecosistema cultural”.

Frente a este panorama, Tomico opina que las peñas se deben “hacer oír. Esto no va solo de peñas o de ideología. Va de proteger una tradición que ha formado parte de Valverde durante dos siglos. Si no la defendemos, nadie lo hará por nosotros”.

Y mientras el silencio institucional persiste, en algún bar del pueblo, un grupo de jóvenes sigue hablando de toros. Porque aunque no haya plaza abierta este agosto, ‘El Burladero’ sigue luchando para llevar la pasión por los todos hasta los aficionados valverdeños.

 

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