“La gente del barrio marinero de La Pendola abre sus puertas durante las fiestas del Carmen”

El barrio marinero de La Pendola, en Lepe, se prepara para vivir un nuevo encuentro con sus profundas raíces marineras. Las fiestas en honor a la Virgen del Carmen son mucho más que una manifestación religiosa, es una expresión de la identidad de un rincón costero forjado entre artes de pesca y devoción a su protectora.

María Bella Morgado Prieto, presidenta de la Hermandad del Carmen de La Pendola, lo resume con sencillez y emoción, cuando explica que «todo el mundo se vuelca durante las fiestas porque escuchamos a la Virgen del Carmen que nos llama«.

Desde hace más de cuatro décadas, la festividad de la Virgen del Carmen se vive en La Pendola con una mezcla de espiritualidad, tradición y convivencia. «La primera fiesta fue en 1979. Este año hace 45 años que se celebra, aunque como hermandad llevamos 20. Antes la organizábamos como asociación de vecinos, junto con el párroco«, recuerda Bella. A sus 73 años, ella representa el testimonio vivo de una historia que ha marcado generaciones.

Bella Eva Prieto durante el pregón del Carmen.

Actos de devoción y convivencia

El pregón de las fiestas el pasado día 12 de julio, a cargo de Bella Eva Prieto Santana, marcó con emoción y poesía el arranque de las celebraciones. En un discurso cargado de sentimiento, Bella Eva reivindicó la esencia marinera del barrio y su vinculación con la Virgen del Carmen. “Julio es el mes del latido del barrio”, expresó, apelando a la memoria colectiva y al compromiso con la tradición. Su pregón fue una llamada a mantener viva la devoción y el alma de La Pendola.

Bella Eva Prieto, pregonera de las fiestas del Carmen, y María Bella Morgado, presidenta de la Hermandad del Carmen de La Pendola

La programación combina los cultos religiosos con el ambiente festivo. Desde el 16 al 18 de julio se celebra el triduo en honor a la Virgen, en la Capilla del Carmen. Las mañanas comienzan con el Rosario de la Aurora por las calles, una experiencia que Bella describe como «muy espiritual«. Tras el rezo, los fieles comparten un desayuno en el patio de la capilla, un momento de convivencia íntima entre hermanos.

El sábado tiene lugar el acto central; la función principal a las 20.00 horas y, a continuación, la procesión por las calles de La Pendola. Las calles se llenan de familias que abren las puertas de sus casas, decoran fachadas y comparten bebida con quienes acompañan a la Virgen. «Viene mucha gente, del barrio, de Lepe y de pueblos de alrededor. Todas las puertas están abiertas, como antes. Eso emociona mucho«, explica.

Uno de los momentos más esperados es el homenaje al marinero y a la mujer del marinero, que este año recae en Rafael Leiva Villegas e Isabel Pérez González. «Son de familias marineras de toda la vida. Han estado toda su vida en la mar, pescando, remendando redes… Ese homenaje es nuestro modo de reconocer su sacrificio«, destaca Bella.

Momento de la presentación del cartel de las fiestas.

Arraigo y hospitalidad

Pero no todo ha sido fácil. María Bella, que comenzó su implicación en la hermandad con 23 años, confiesa que tras un tiempo de descanso tuvo que volver a asumir responsabilidades. «El párroco me llamó porque necesitaba gente al frente de la hermandad y no le podía decir que no. Hemos vuelto con una Junta Gestora por circunstancias puntuales. Pero la verdad es que el apoyo de la gente siempre está ahí y ayudan mucho en las fiestas«.

La fe en la Virgen del Carmen y la ayuda a los demás está muy presente en la vida de la presidenta. «Estoy muy agradecida a la Virgen. Ella me ha inspirado a trabajar por los demás, a través de la catequesis, de Cáritas, de la parroquia. Me siento llena de Dios y de esperanza, eso no se me va tan fácil.«

La buena noticia es que el relevo generacional está asegurado. «Estoy muy contenta porque ya hay una candidatura con gente nueva, joven, que entrará después del verano. Eso me deja más tranquila. La hermandad y la devoción a la Virgen van a continuar«.

Las fiestas del Carmen en La Pendola no son solo una agenda de actos religiosos y lúdicos. Son una reafirmación de identidad de un barrio que fue levantado por marineros, donde aún pervive el espíritu de comunidad. «Las casas se engalanan, las calles se limpian, la gente prepara todo con cariño. Es como si la Virgen nos llamara para volver a nuestras raíces«, asegura Bella.

La Virgen del Carmen procesionará por las calles del barrio marinero de Lepe.

Para quienes quieran visitar La Pendola durante estos días, la presidenta de la hermandad lanza una invitación sencilla pero poderosa: «Que vengan, que las puertas están abiertas. Que vean a nuestra Madre, la Virgen del Carmen, que los va a bendecir y a proteger. Y que encuentren en ella el alivio a sus males«.

La Virgen del Carmen saliendo de su capilla en procesión. Año 2019

Con testimonios como el de María Bella Morgado Prieto, la devoción al Carmen se revela como un motor de esperanza, de servicio y de comunidad. Una llama que sigue viva gracias a personas que, como ella, han hecho de su fe una forma de vivir y de construir barrio.

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