“La pasión por la historia heredada de mi padre es la que me ha movido a escribir toda mi bibliografía”, Jesús Ramírez Copeiro

Nacido en Madrid en 1944, y valverdeño de adopción desde 1973, Jesús Copeiro es Doctor Ingeniero de Minas y un apasionado investigador histórico. Con una sólida trayectoria en la divulgación del pasado onubense, ha publicado una decena de libros, entre ellos obras de referencia como ‘Espías y neutrales’ o ‘Ingleses en Valverde’. Su interés por la memoria histórica le llevó a escribir ‘En tierra extraña’, un trabajo riguroso sobre el exilio republicano onubense. Copeiro nos concede esta entrevista para repasar su obra literaria y su trayectoria profesional en el sector minero en Huelva.

Durante el acto en el que le nombraron hijo adoptivo de Valverde del Camino.

¿Dónde realizó sus estudios universitarios y qué le llevó a especializarse en Ingeniería de Minas?

La decisión de estudiar Ingeniería de Minas fue por influencia de mi hermano que cursaba ya el segundo curso de la carrera. Y también por el empuje de mi abuela para que estudiara lo mismo que él. La carrera la realicé en la Escuela Técnica Superior de Ingenieros de Minas, situada en la calle Ríos Rosas, perteneciente a la Universidad Politécnica de Madrid.

Tanta pasión suscitó en mí la profesión que, residiendo ya en la localidad de Valverde del Camino, logré animar a once alumnos de COU para que la estudiaran en Madrid. Puedo decir con orgullo que Valverde es el pueblo de la provincia de Huelva que más ingenieros de minas ha dado. Y a todos ellos les va bien.

¿Cómo influyó su etapa académica en Oslo en su forma de entender la investigación y el trabajo técnico?

Siempre tuve interés en realizar estudios de posgrado fuera de España. Mi profesor de geología de la Escuela de Minas me dijo que Noruega era el país ideal para que pudiera especializarme en geología estructural. Así que opté por una beca en ese país y me la concedieron. Y tuve la suerte de caer en la Universidad de Oslo bajo la tutela del profesor Trygve Strand y de su ayudante Emil Györy, con los que aprendí una geología novedosa que no estaba desarrollada aún en España y que me permitió iniciar mis primeros trabajos en la Empresa Nacional Adaro, una empresa del INI, en la que siempre estuve vinculado hasta su cierre definitivo.

Los libros técnicos estaban en inglés y aprendí a priorizar, a sintetizar, a resumir lo fundamental y aplicar los conocimientos adquiridos en los trabajos de campo que se tenían que ejecutar fundamentalmente en los meses en que no nevara, sobre todo en primavera y verano, aunque de los mosquitos no me libraba.

Durante su carrera profesional en la Faja Pirítica y en Valverde del Camino, ¿Qué proyectos o responsabilidades destacaría como más relevantes o transformadores en su trayectoria laboral?

Llegué a Valverde en abril de 1973, después de pasar por Córdoba. Vine por unos meses, pues la idea de Empresa Nacional Adaro  era cerrar el centro de trabajo. Pero no les di ese gusto. A raíz de los primeros resultados surgieron nuevos proyectos y la estancia se fue alargando. Poco a poco la Faja Pirítica me fue atrapando, fascinando. Como dice un buen amigo, también ingeniero, “La Faja Pirítica es un regalo que nos ha concedido la Naturaleza”. Y con el paso de los años, mi afición, mi pasión fue la investigación minera aplicando sus herramientas de trabajo: geología, geofísica y sondeos.

Y la investigación por fin dio sus frutos. A las 2.30 horas de la madrugada del viernes 11 de julio de 1986, el sondeo Autonomía-1 cortó una masa de sulfuros a los 434 metros de profundidad y siguió cortando mineral durante los cuatro días siguientes. Aquello fue apoteósico, indescriptible, un sueño cumplido. La importancia del hallazgo estriba en haber sido efectuado bajo una formación pizarrosa, el grupo Culm, que recubre una gran parte de la Faja Pirítica, lo que abre nuevas perspectivas de investigación en la provincia de Huelva. Es decir, se trata de una masa oculta, sin ninguna manifestación o indicio en superficie. El hallazgo causó tal impacto que otro amigo, geólogo de Sotiel, llegó a decir que “había sido el mayor descubrimiento realizado en Huelva desde los romanos”. En efecto, fue el primer hallazgo de un yacimiento oculto en la Faja Pirítica onubense. Luego vendrían otros, como Aguas Teñidas Este (1986), Migollas (1989) y Las Cruces (1990).

El yacimiento ‘Masa Valverde’ fue descubierta por la Empresa Nacional Adaro y la Sociedad Peñarroya, agrupadas en asociación temporal, tras cuatro años de investigación geológica y geofísica. Los técnicos que participaron en su descubrimiento fueron Jaime Bellamy y Rafael Varea (geólogos), Félix Rosales (geofísico), Jesús Copeiro y Sebastián Maroto (ingenieros de minas).

Descubrimiento de la Masa Valverde, viernes 11 julio 1986, día del hallazgo.

Se dieron un total de 25 sondeos mecánicos con un total de 20.000 metros perforados. Se logró así definir un cuerpo mineralizado de más de 1.200 metros de longitud, 240 metros de anchura mínima y una potencia media de unos 75 metros Se estimó que Masa Valverde poseía unos 100 millones de toneladas de sulfuros, .sin definir su categoría, es decir, suponía dos veces la antigua Mina Sotiel, para que se entienda. No sólo se encontró un gran yacimiento de sulfuros, sino que se diseñó el método de prospección a utilizar para la búsqueda de nuevas masas de sulfuros ocultas.

Masa Valverde fue considerada de gran interés por la Comunidad Económica Europea por sus especiales características de profundidad, extensión y potencia. Tan importante era que sirvió como banco de pruebas y por ello, científicos alemanes del BGR, franceses del BRGM, británicos de la Universidad de Gales y rusos del Ministerio de Geología soviético, llegaron a nuestro pueblo para conocer nuestra metodología de trabajo y para probar y poner a punto sus equipos geofísicos sobre la zona donde se halla la masa.

Y le pusimos el nombre de Masa Valverde, el nombre de nuestro pueblo, por residir aquí, por trabajar aquí, por sentirnos valverdeños y sobre todo para agradecer a sus habitantes la acogida cuando aquí llegamos, la facilidad para poder integrarnos.

En torno a su bibliografía histórica

Ha publicado once libros de investigación histórica, destacando títulos comoIngleses en Valverde’ (1985), ‘Huelva en la II Guerra Mundial’ (1996) o ‘William Martin’ (2017) ¿Qué le mueve a ser tan prolífico como autor de trabajos históricos?

La pasión por la historia es heredada de mi padre. Y dentro de la historia me interesan los años en los que puedo contactar y entrevistar a personas que vivieron esa época y que casi siempre conservan fotos. Necesito sacar a la luz esas fotos que permanecen guardadas en una caja de metal de membrillo de Puente Genil o en una caja de zapatos. Las fotos dan mucha información si se las trabaja bien, dando nombres de los que aparecen, así como el motivo, lugar y fecha en que fueron sacadas.

En el caso de William Martin planeamos nuestras vacaciones de verano yendo a buscar a los británicos que había residido en Huelva en los años cuarenta. Recorríamos el Reino Unido y descansábamos en los Archivos del Public Record Office en Londres. Sin la ayuda de mi esposa Elin, mi noruega favorita, no hubiera podido hacerlo.

Siempre hubo ingenieros que alternaron su actividad profesional con su pasión humanística, ambas cosas se complementan. Creo que la investigación histórica es una faceta más de la investigación científica. Lo único que se necesita es que te guste, tener paciencia y sacar tiempo. Me puedo considerar como un ingeniero afortunado.

En su obra ‘En tierra extraña. El exilio republicano onubense’, recopila el exilio de casi 400 onubenses tras la Guerra Civil ¿Cómo fue el proceso de investigación y selección de testimonios? ¿Alguna historia le tocó personalmente el corazón?

No existía ninguna investigación previa que abordara el tema del exilio republicano en la provincia de Huelva. Eso sí, había biografías puntuales sobre los exiliados más conocidos, como es el caso de Juan Ramón Jiménez. La investigación se ha desarrollado pueblo a pueblo. Hemos tenido que recorrer los 80 municipios de la provincia al menos en dos ocasiones, en busca de nombres, apodos, amigos y familiares. No había otra alternativa. Una ardua tarea de investigación que ha reconocido exiliados en 64 pueblos de la provincia. Los familiares, una gran parte fuera de España, han colaborado eficazmente aportando datos, fotos y documentos.

El libro da una visión general del exilio onubense; el paso hacia Portugal, el éxodo republicano a Francia, el exilio hacia el norte de África, República Dominicana, Chile, México. El libro habla de los que se unen a la Resistencia para combatir a los alemanes, de los que se integran en la Legión Extranjera, de los que entran en París con La Nueve liberando la ciudad y de los que fueron deportados a los campos nazis.

De entre todos ellos hay dos historias que me emocionan y me cuesta disimular cuando las expongo en mis charlas. Es el caso de Antonio Llordén Fernández (Nerva) que entró en París con La Nueve, la famosa compañía de la División Leclerc y el caso de Francisco Méndez Moreno (Valverde del Camino) que pasó cuatro años deportado en el campo de exterminio de Mauthausen. Los alemanes pensaron que era más útil como zapatero y le mandaron a fabricar botas de cuero a medida para los oficiales alemanes. Se libró de la muerte por ser zapatero. Pero quiero que se recuerde que de los 10.000 españoles que pasaron por Mauthausen, 7.000 de ellos salieron por el humo de la chimenea.

Turismo histórico y la presencia inglesa en Valverde del Camino

Valverde del Camino fue un enclave clave para los británicos debido a la minería y el ferrocarril ¿Cuán importante es el papel de Valverde en el curso del paso de los ingleses por la provincia?

Valverde del Camino fue elegido por  los ingleses para llevar a cabo la construcción y explotación del primer ferrocarril de la provincia de Huelva: el Ferrocarril de Buitrón a San Juan del Puerto, un ferrocarril minero. Sin duda Valverde era el pueblo más importante de su entorno. La comunidad inglesa aquí asentada no fue muy numerosa, pero se mantuvo durante casi cien años, creando un gran impacto en la vida social y económica del pueblo. Sus miembros no se mantuvieron aislados en grupos cerrados o ghettos, sino que en general contactaron con los nativos, vivieron en sus calles y algunos llegaron a casarse con jóvenes del lugar.

Antes de la llegada de los ingleses Valverde era un pueblo artesanal: zapateros, carpinteros, herreros, caldereros, etc. Pues bien, la llegada de los ingleses con sus ferrocarriles facilitó la llegada de nuevas materias primas y la salida de los productos manufacturados. Supuso un desarrollo importante en la economía local, llegando a cambiar el modo de vida de sus habitantes, que de artesanos se convirtieron en industriales. Surgieron nuevas profesiones y los talleres del ferrocarril resultaron ser una verdadera FP, una escuela de formación profesional para sus habitantes. Gracias a los ingleses llegó a Valverde la Revolución Industrial. Valverde es lo que es, en gran parte debido a ellos.

En qué actividades o rutas turísticas actuales está vinculado y cómo ayudan a difundir esta parte de la historia?

En mi etapa de concejal editamos varios folletos de interés sobre nuestro término municipal. Uno de ellos recogía la flora, fauna, fuentes, molinos de agua, monumentos megalíticos, recintos fortificados árabes, caza mayor, caza menor, pesca fluvial. Otro recogía nuestro pasado romano, señalando las tumbas encontradas, el habitat romano de la Melera, el camino romano que iba de las minas a la costa, el lugar donde apareció un tesorillo de monedas de plata. Y un último folleto dedicado al senderismo con el itinerario de ocho rutas descritas y señalizadas.

El historiador local colabora con las jornadas locales sobre la presencia inglesa en Valverde del Camino.

Perspectivas a futuro

Tras casi treinta publicaciones científicas y más de diez históricas…¿Qué temas cree que todavía están por explorar en la historia de Huelva?

Se han hecho estudios sobre los ingleses de Riotinto, de Valverde y de los escoceses de Tharsis. Pero hay un tema que ha quedado sin investigar y es la presencia de los franceses en la minería onubense. La comunidad francesa tenía su centro logístico en la localidad de Valdelamusa, aún se conserva la Casa Dirección, la Casa de Huéspedes, las Oficinas generales, pista de tenis, etc. y sus técnicos explotaron varias minas del entorno: Confesionarios, Aguas Teñidas, Lomero-Poyatos, también Perrunal, cerca de Calañas y San Platón, más al norte. Es un tema  apasionante que se debería tratar.

Su obra ha sido recogida en bibliotecas públicas, centros culturales y actividades turísticas ¿Algún proyecto en el que esté inmerso de cara a los próximos años?

Mi interés es divulgar lo ya realizado. Actualmente doy charlas en la provincia de Huelva sobre ‘William Martin. El hombre que nunca existió’, también sobre ‘El exilio republicano onubense’ e incluso sobre mi último libro ‘La División Azul. De Huelva a Leningrado en la II Guerra Mundial’.

Y aquí, en Valverde voy a los colegios e institutos para hablar a los más jóvenes de ‘Los ingleses y el ferrocarril de Buitrón’, recordando la historia y el trabajo de sus antepasados. Podemos decir que todas las familias valverdeñas han tenido un pariente trabajando bien en el ferrocarril o en las minas de la compañía inglesa Alkali, la que estaba aquí asentada.

Copeiro durante la publicación de su obra ‘La División Azul’

También estoy interesado en devolver a la estación de tren de nuestra localidad el aspecto ferroviario que tuvo antaño y que fue perdiendo con el paso de los años: bancos, letreros, campana, vías y quien sabe si algún vagón que alegre  el conjunto. Y por supuesto colaboro en las Jornadas Británicas que cada año el Ayuntamiento organiza en la Casa Dirección, una bella mansión inglesa construida en 1913 y que es el edificio civil más importante que tiene Valverde.

 

Compartir
Scroll al inicio