Las Fiestas del Carmen seguirán formando parte de los recuerdos de infancia de muchos de los vecinos de la barriada de la Patrona

Ha pasado ya una semana desde que la Virgen del Carmen recorriera Punta Umbría en su primera procesión del verano, pero los corazones carmelitas siguen latiendo al ritmo de la emoción vivida. A su paso por cada rincón del pueblo, llevada con devoción a hombros de sus costaleros, la Alcaldesa Perpetua dejó una estela de fe, esperanza y orgullo marinero que aún se percibe en el ambiente.

Uno de los momentos más esperados del recorrido fue su llegada a la Barriada del Carmen. No solo por tratarse del corazón geográfico y sentimental del municipio, con profundas raíces marineras, sino porque sus calles venían de celebrar con entusiasmo la tradicional verbena. Durante los días previos, los vecinos llenaron de color, música y vida cada rincón del barrio, anticipando con fervor la visita de su patrona.

Momento de la llegada de la Virgen a su Capilla en la barriada.

Desde los actos con más solemnidad de las fiestas, hasta los concursos infantiles con los juegos tradicionales como protagonistas, la barriada fue un lugar ideal para la convivencia y el arraigo en torno a la virgen. Juan Antonio Rodríguez Brito, presidente de la asociación de vecinos ‘El Timón’ de la Barriada del Carmen, ha querido hacer un balance de unas fiestas que han brillado por su participación. «Las fiestas en el barrio se han desarrollado muy bien, con mucha participación de gente y mucha colaboración. Incluso los feriantes hicieron una donación para el fondo de la asociación«, afirma orgulloso. Este detalle, junto con la implicación de empresas locales y de los propios vecinos, es para Juan Antonio «una muestra de que el barrio está más vivo que nunca«.

Juan Antonio Rodríguez Brito, presidente de la Asocaici´pon de Vecinos de la Barriada del Carmen.

Uno de los elementos clave para el presidente ha sido la recuperación de los juegos populares. «La fiesta estuvo parada diez años y hace tres hicimos una pequeña verbena a ver cómo respondía la gente. Ahora llevamos dos años con la fiesta grande y la acogida ha sido estupenda«. Recuperar tradiciones ha sido una prioridad, y también un reto. «Es mucha responsabilidad, mucho trabajo. Tienes que sacar tiempo de donde no lo hay y compaginarlo con tu vida personal. Menos mal que tengo un grupo detrás que me apoya«, confiesa.

Miembros de la asociación de vecinos del barrio marinero.

El recuerdo de Nazareno Martín, figura fundamental de estas fiestas durante décadas en la barriada, sigue muy presente. «Todos los años lo recordamos con un texto en el pregón. Está muy presente. Y eso se va a seguir haciendo. Yo de niño ayudaba a llevar flores para que las mujeres las colgaran. Es parte de mi niñez, de lo que me inculcaron en casa«. Por eso, para Juan Antonio, mantener vivo ese legado no es sólo un deber sino una emoción personal. «Estoy donde me he criado, y si los jóvenes no tomamos el relevo, esto se pierde

El homenaje al marinero más veterano, el pregón, la coronación de reinas y damas, y la Noche del Pescaíto fueron momentos especiales, pero sin duda la procesión del día 16 es, para Juan Antonio, el punto más emotivo. «Es el día grande. La Virgen visita el corazón del pueblo. Hoy recorre todo, va a la ría, a la playa, al centro. Y está cerca de la gente«, compartía con nosotros momentos antes de la llegada de la imagen a la capilla situada en la barriada.

La pregonera de las fiestas en la barriada, Manuela Rodríguez de Gomar, lanzando vivas a la patrona.
Los niños fueron los grandes protagonistas de las fiestas en los concursos infantiles.
Las reinas y damas de las fiestas del Carmen junto a las autoridades locales.
La Cofradía de Pescadores ‘Santo Cristo del Mar’ homenajeó a Manuel Rodríguez durante las fiestas.

Volcados con las tradiciones

Uno de los actos que más emociona al presidente es la petalada organizada por la asociación. «Las flores que la gente trajo las despetalamos y se las lanzamos a la Virgen. Es un momento muy mágico. Pedimos permiso a la hermandad, y lo hacemos con mucho respeto«. Además, reconoce con alegría que «este año muchos vecinos han traído flores por su cuenta, eso dice mucho de la implicación y el cariño del barrio«.

La reactivación de la asociación ha sido notable y las redes sociales están siendo en los últimos meses un escaparate que muestra la actividad en el barrio. “Queremos estar presentes todo el año. No sólo en fiestas del Carmen. Hemos recuperado las piñatas de Carnaval, hacemos convivencias navideñas y actos cuando viene la Cruz. Queremos recuperar lo que siempre hubo aquí«.

Ese impulso tiene una razón entrañable y que dice mucho del sentimiento de pertenencia al barrio de sus vecinos. «Hay mucha gente que ya no está y que trabajó mucho por esto. Sería una pena que se perdiera todo ese esfuerzo. Ahora que estoy dentro, me doy cuenta de lo que cuesta sacar adelante todo esto. Y siento una satisfacción enorme sabiendo que, donde estén, verán que seguimos adelante con lo que empezaron«.

Juan Antonio Rodríguez concluye con una sonrisa emocionada. «La plaza está llena, y aún queda lo mejor. Esto es el corazón del pueblo. Y mientras haya gente con ganas, todas estas tradiciones van a seguir vivas en el barrio. La Virgen del Carmen siempre tendrá su sitio en la barriada y en nuestros corazones«.

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