Los vampiros habitan en una aldea de la Sierra de Huelva ‘Cuando cae la noche’

Sergio Valdés Orellana regresa al papel con una nueva historia de vampiros que respira cercanía, oscuridad y emoción. El moguereño presentó recientemente en su pueblo Cuando cae la noche, su segunda novela, con el reto de consolidar el entusiasmo que ya despertó en 2023 con Turno de noche, el título más vendido de la Feria del Libro de Huelva de aquel año.

Cuando cae la noche es la nueva novela de vampiros de Sergio Valdés.

Lejos de los clichés del género, Cuando cae la noche es un relato que va más allá del terror para explorar las sombras cotidianas del alma humana. Tras consolidarse con sus relatos breves, algunos premiados y adaptados al audiovisual, Valdés se reafirma como una de las voces narrativas más prometedoras de la literatura onubense. Con un estilo directo, envolvente y reconocible, su nueva obra, publicada por Editorial Onuba, sitúa al lector en un enclave envuelto por el misterio, la noche y lo fantástico. Una propuesta arriesgada, personal y profundamente local, que sigue ensanchando los márgenes de la ficción andaluza.

Escribir sobre terror, explica Sergio, le permite conectar con lo extraño sin desconectarse de lo humano. “Las novelas me parecen más atractivas con algo de fantasía que te aparte un poco de la vida real, pero sin que pierda credibilidad. Para mí son las historias con más chispa, donde todo es divertido, extraño y diferente”.

El terror, por tanto, forma parte de su identidad literaria, aunque lo aborda con una sensibilidad singular. “Considero que una buena historia de terror debe tener dosis de humor para mantener el equilibrio, como cuando nos reímos de nuestras propias desgracias o en momentos de tensión”.

Entre sus primeras influencias cita la colección Las mejores historias de terror, que incluía a autores como Stephen King y Peter Straub. “El recurso más importante de un escritor es la lectura, y mis elementos imprescindibles son la fantasía, el mundo cotidiano y el estilo propio, al cual le sumas tus influencias”, señala.

En Cuando cae la noche, el mito del vampiro se mezcla con el folclore andaluz. “La figura del vampiro evoluciona y se renueva constantemente porque es muy maleable. Son personajes atractivos, su hipnosis es seductora y su beso, sensual. Creo que nuestra predisposición a la seducción y el deseo de seducir tienen mucho que ver con su éxito”. Y añade que “siempre me ha parecido una gran idea unir el romanticismo del mito del vampiro con nuestro folclore andaluz”.

Entre las dificultades de escribir una novela de terror que impacte de verdad, Sergio apunta a una barrera íntima. “Supongo que la inseguridad a la hora de enfrentarte a una página en blanco. Cuanto más escribes, más confianza y seguridad tienes”, explica el moguereño.

Con esta obra siente haber dado un paso importante en su trayectoria. “El orgullo de hacer disfrutar con una obra diferente es enorme. Pero también supone una responsabilidad sobre tu propia integridad. Debo ser fiel a mí mismo, porque eso es lo que me gusta escribir y lo que le gusta a mis lectores”.

Cuando le preguntamos por el panorama literario onubense, Sergio se muestra optimista. “La visibilidad depende de la calidad de la obra, y el panorama actual en Huelva está creciendo y tiene mucho potencial”. No duda en citar referentes locales como Alma Breena, a quien considera “la mejor escritora actual de la provincia”, o Iris Infante, “muy joven y ya con varias colecciones de relatos de terror”. También destaca Los veranos del camping Chicago, de Manuel Ortega, y menciona con entusiasmo el proyecto colectivo Historias DeCocholate, aún inédito, que reúne cuentos conectados en un universo común.

En cuanto al hábito lector, cree que aún queda camino. “Para leer tienes que encontrar algo que te guste, y en ese sentido me enorgullece mi aportación a fomentar la lectura en Huelva”. Aunque también denuncia un fenómeno común, con el que nos topamos frecuentemente. “Un problema grave en todo el mundo es fingir haber leído novelas clásicas. Pero cuando tú conoces esas obras, no te pueden engañar”.

Sergio no se detiene. Ya tiene nuevos proyectos en marcha, entre ellos, una nueva novela que presentará en la próxima Feria del Libro. Además, ha participado en la antología Cinco lustros de prisión, a nivel nacional, con un microrrelato. Su próxima obra, asegura, será más arriesgada. “Es una temática diferente con giros inesperados. Yo diría que la línea que separa la realidad de la ficción está más difuminada que nunca. No he leído nada igual”.

Sobre la tensión entre lo comercial y lo personal, tiene un criterio claro; “lo comercial ni me lo planteo. Escribir no da para vivir, por muy buenas ventas que tengas. Me mantengo fiel a mi estilo y escribo lo que me gusta”.

Parte de ese estilo tan personal tiene raíces reales. “Es inevitable que algunas de mis experiencias acaben plasmadas en gran parte de mis escritos. Por eso Encina de la Sierra, la aldea donde está ambientada mi historia de vampiros, tiene tanto de Moguer. Hay gente que se identifica con el pueblo y eso lo hace más especial”.

¿Y qué espera que sienta el lector al terminar uno de sus libros? “Solo me gustaría que me dijeran la verdad. Una buena novela me deja con nostalgia, quiero repetirla o empezar otra porque tengo ganas de más. Lo importante no es el final, sino el camino. Lo habré conseguido si he hecho disfrutar a lo largo del viaje de la lectura”.

Servio durante la presentación de su última novela en Moguer.

Con esa honestidad, Sergio Valdés Orellana continúa su camino literario, abriendo nuevos senderos entre el misterio y lo cotidiano, entre la tradición y lo fantástico. Un autor con sello propio y los pies en su tierra.

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