“Considero que me expreso mejor con la pintura que con las palabras, es mi lenguaje”. Paqui Rodríguez Lozano

Por: José Luis Galloso

Paquí Rodríguez Lozano nos abre la puerta de su casa para compartir su pasión por la pintura. Una afición que se instaló en su vida desde muy pequeña, casi como una llamada inevitable. Las paredes de su hogar, cubiertas de cuadros, son testigo de una evolución personal y artística que se ha ido forjando a lo largo de los años. Este museo particular da fe no solo de su técnica y crecimiento, sino también de su modo de ver el mundo y de interpretarlo.

Paqui es una mujer inquieta y ha desempeñado diversos trabajos para contribuir a la economía familiar. Pero ha sido la pintura su verdadero refugio, su lenguaje. «Yo no me expreso bien con palabras, me expreso mejor con la pintura«, confiesa. Y es que, para ella, coger los pinceles no es una obligación ni un pasatiempo, sino que es una necesidad emocional; una manera de conocerse y de encontrarse.

Sus primeros pasos fueron autodidactas. A los 11 años, tras mudarse con sus padres desde Huelva, donde vivía con sus abuelos, a San Juan del Puerto, pidió los colores primarios y, con un bastidor de costura como soporte, empezó a copiar dibujos de vajillas. «Siempre he tenido esa debilidad, esa atracción por el dibujo y la pintura«, rememora. Más adelante, estudió delineación industrial en el Alto Conquero, aunque su verdadera vocación era Bellas Artes, algo inalcanzable en su contexto de entonces.

Su formación artística se consolidó en los talleres municipales de Punta Umbría. Allí tuvo la suerte de ser alumna del ilustre pintor local Pedro Gil Mazo. Él fue su primer maestro de pintura, quien no solo le enseñó la técnica del realismo, sino que le aportó algo más importante como es la confianza para desarrollarse en la pintura. «Pedro me inflaba, me animaba a presentarme a concursos, a probar, a no tener miedo. Sacó de mí cosas que yo no sabía que podía hacer«. Con él pintó sus primeros paisajes marineros y barquillas varadas en la ría. “La temática era libre y el ambiente, cálido y estimulante”, recuerda.

Tras la etapa con Pedro, llegó Antonietta Ponzone, una profesora con un estilo totalmente distinto, cercano al impresionismo. «Al principio me costó el cambio por mi forma de ser, pero luego empecé a sentirme muy cómoda con su propuesta pictórica. Es cierto que a mí siempre me gusta interpretar a mi manera y hacer la obra como a mí me gusta«. La transición de una pintura más realista a otras formas más impresionistas abrió una nueva etapa en su pintura.

Hubo un paréntesis laboral, pero en 2023 retomó la pintura con energía. Actualmente, Paqui se forma con Laure González, un artista versátil que le ha introducido en nuevas técnicas como el acrílico y la acuarela. “Nos deja mucha libertad para interpretar la pintura. Además, nos ayuda a desarrollarnos siguiendo nuestras propias inquietudes y nuestro estilo”, es un gran profesional. En esta línea, confiesa que ella misma es una incorformista. “A mí me gusta investigar, probar cosas nuevas. Me concentro más cuando exploro«. En definitiva, la pintura es para ella una forma de aprendizaje constante.

La evolución de su pintura a través de la mirada a una barquilla.
La ría de Punta Umbría en una de sus obras más recientes.

Le gusta definirse como polifacética en cuanto a técnicas pictóricas y temas a pintar. Aunque, quizás, los paisajes sean su fuerte y su preferencia, no le teme al reto del retrato ni a las nuevas disciplinas. «Los paisajes los hago con más soltura, los retratos son más complejos, pero también me gustan«.

Paqui ha participado en varias exposiciones colectivas en Punta Umbría, como la organizada en la sala José Caballero hace algunos años de la mano de la propia Antonietta. En aquella ocasión, su profesora destacaba de Paqui “su lucha consigo misma para conseguir que su pintura transmita esa fuerza y esa luz y color del impresionismo; con gran esfuerzo y tenacidad”.

Recientemente, la pintura de nuestra protagonista ha sido reconocida con el segundo premio en el Primer Certamen de Pintura ‘Pedro Gil Mazo’, que organiza el Ayuntamiento de Punta Umbría. «No me lo esperaba. Pero quise participar porque creo que a Pedro le hubiera gustado vernos allí«, confiesa emocionada mientras recuerda al maestro que le abrió las puertas de la pintura.

Los paisajes locales son una fuente inagotable de inspiración. «Las rías, los Enebrales, cualquier rinconcito de Punta Umbría es bonito. Incluso una pared con bugambilla puede ser un cuadro«. Cree que el entorno ha favorecido el auge de la pintura en la localidad y la cantidad de buenos aficionados y profesionales a esta disciplina que existe aquí. «El pueblo te da llaves para poder abrir y entrar en esta carpeta de la pintura«, comenta con inspiración poética.

Referencias a Punta Umbría y la provincia en su pintura.

Admiradora de Van Gogh, Monet y Sorolla, Paqui se inspira en los grandes, pero reinterpreta a su manera. No busca copiar estilos, sino absorber la esencia y aplicarla con su sello personal. «Me gusta el color, pero dentro de un orden, con armonía«.

La pintura le ha ayudado a fortalecer su autoestima, a desconectar de las rutinas domésticas y a sentirse realizada. «Es mi refugio, mi burbuja, donde me encuentro a mí misma«. Agradece el apoyo de sus hijas, Lorena y Lourdes, que la animan y valoran su obra.

Paqui cree firmemente en el valor social de la cultura. Considera que los talleres artísticos son espacios de enriquecimiento para todas las edades. «Hay niños que prefieren otras actividades alternativas al deporte o los juegos digitales. La pintura les da otra opción, y eso es riqueza para su educación y para el pueblo«.

Aunque reconoce que pintar al aire libre le impone por timidez, está decidida a vencer ese miedo. «Me cuesta, pero quiero superarlo. Es un reto más«, confiesa. Su motivación sigue intacta, y ya espera con ganas la vuelta del curso en septiembre. Porque para Paqui, la pintura no es solo arte: es vida.

Y no es la pintura la única habilidad de nuestra pintora, pues durante nuestra visita, hace gala de sus habilidades para la repostería y descubrimos el exquisito sabor de su hojaldre con queso de cabra. Pero de esa faceta, hablamos en otra ocasión…

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