En pleno corazón de Lepe, en una casa modernista recuperada del abandono, late un espacio cultural que ha transformado la forma en que se entiende el arte en la comarca onubense. La John Holland Gallery, fundada por el galerista John Holland y el pintor lepero Enrique Romero Santana, acoge durante este verano una colección de 51 grabados de Picasso inspirados en La Celestina. Esta muestra de primer nivel confirma la ambición de este proyecto cultural sin ánimo de lucro, que tiene como principal objetivo acercar el arte con mayúsculas a un público amplio, derribando prejuicios y educando la mirada.


“La finalidad no es el comercio ni ganar dinero, es mostrar arte”, resume Santana. Esa declaración sintetiza la esencia de una galería distinta, nacida en 2020 en plena pandemia, cuando ambos decidieron instalarse en Lepe tras vivir en ciudades como Chicago o Madrid. Lo que comenzó como un sueño personal se ha consolidado como un referente cultural en Andalucía y como un espacio que pone a la localidad en el mapa del arte contemporáneo español.
Desde sus inicios, la John Holland Gallery ha trabajado con algunas de las galerías más prestigiosas de España, presentando al público de Lepe exposiciones temáticas de realismo, arte abstracto, paisaje urbano o pintura andaluza contemporánea. “Nuestras exposiciones tienen un carácter didáctico. Queremos enseñar qué es el buen arte, y la única forma de hacerlo es mostrándolo”, explica Santana.
La colaboración con instituciones como la Universidad de Sevilla y con galerías madrileñas de referencia ha permitido que en Lepe se exhiban obras de primer nivel, mientras se da también espacio al talento local. “Siempre hemos querido alcanzar un equilibrio, es decir, mostrar lo que se hace en el mundo del arte en Madrid o Barcelona, pero también lo que se está pintando en Huelva y Andalucía hoy”, subraya John Holland.
Y la fórmula ha funcionado. En apenas tres años, el espacio ha recibido a artistas de prestigio, ha tejido redes de colaboración y ha logrado un público diverso. “Aquí no viene solo la gente experta. Vienen estudiantes, vienen familias, vienen las marías del pueblo a dar un paseo y acaban disfrutando de Picasso o del arte abstracto”, apunta Holland, convencido de que la educación cultural es tan importante como la propia exposición de las obras.
Un hito cultural
Este verano, la galería vive uno de sus momentos más memorables con la exposición de la serie completa de grabados de Picasso sobre ‘La Celestina’. “Tenemos una exposición de lujo con 51 grabados del genio malagueño en Lepe”, comenta Santana con orgullo, refiriéndose a la colección de obras de Pablo Ruiz Picasso.

La muestra, que permanecerá abierta hasta el 6 de septiembre, se ha acompañado de una programación cultural paralela. Así, durante el mes de agosto Manuel Ángel Vázquez Medel ofreció el recital ‘El mágico poder de la palabra’, la experta en arte Pepa Rodríguez ha realizado varias visitas guiadas, y la banda municipal de Lepe ofreció un concierto con pasodobles dedicados al genio malagueño, además de actividades literarias. Una agenda que convierte la galería no solo en un contenedor expositivo, sino en una verdadera casa de cultura.
“No queremos que la gente vea la galería como un lugar lejano o elitista. Aquí hay música, poesía, literatura, además de pintura. La cultura tiene que ser vivida en comunidad”, añade Holland.
Además, la llegada de Picasso a Lepe no es solo una oportunidad cultural, sino también una forma de proyectar la ciudad hacia fuera. “Cuando un turista busca un destino ya no quiere solo playa y restaurantes, quiere algo más. Y el arte es un motor de atracción”, dice Holland.
Un espacio único
La John Holland Gallery no solo destaca por su programación, sino también por el lugar que la alberga; un palacete modernista del siglo XX, único ejemplo de Art Nouveau en Lepe, rescatado tras décadas de abandono. “Cuando compramos la casa estaba derrumbándose. Hemos invertido año y medio en restaurarla, y hoy luce en todo su esplendor”, cuenta Santana. El edificio se ha convertido en sí mismo en un atractivo cultural y patrimonial, un símbolo del compromiso de sus fundadores con la ciudad.
Sobre el legado que les gustaría ofrecer en la localidad, sus fundadores desean que “la gente del pueblo empiece a apreciar otro tipo de arte que no sea solo el religioso o el pintoresco. Que consuman arte de calidad, que lo integren en sus vidas”, responde Santana.
Y eso empieza a notarse. Lepe ha aparecido en medios nacionales de renombre, y desde entonces la galería ha consolidado una reputación inesperada en el ámbito artístico. “Lepe ya es conocido en el mundillo del arte en España como un foco importante. Eso era impensable hace unos años”, añade Holland.


El proyecto, financiado en gran medida con recursos propios, es también una apuesta por un modelo cultural diferente, alejado de la dependencia total de las instituciones. “Es muy difícil hacer entender que la cultura no tiene que salir siempre del Ayuntamiento. Pueden existir iniciativas privadas, y nosotros somos un ejemplo de ello”, remarcan.
“La cultura no necesita grandes presupuestos, necesita ilusión, compromiso y calidad. Eso es lo que intentamos sembrar en Lepe”, concluye Santana.
Este verano, con Picasso como compañero de viaje, la John Holland Gallery reafirma que el arte no entiende de geografías, porque también en un rincón de la costa onubense puede surgir un faro cultural que proyecta luz mucho más allá de sus fronteras.








