“Me interesa más pintar una sandía flotando en una piscina que dos chicas en Ibiza con una piña colada”

La artista onubense Claudia Suárez expone hasta el 31 de agosto su colección Protección solar para pieles sensibles en el Centro Cultural ‘Los Álamos’ de La Antilla. La muestra, que se puede visitar todos los días de 20.00 a 00.00 horas, se ha convertido en una de las propuestas culturales más sugerentes del verano en la localidad.

La colección plasma escenas veraniegas de la cultura popular y del imaginario andaluz a través de óleos sobre papel que conjugan sofisticación y cotidianeidad, aderezadas con sensualidad y un punto de rebeldía. Lejos de las postales idílicas del turismo, Claudia recupera pequeños fragmentos de su memoria para mostrarlos al espectador. Reivindica así una forma de mirar el verano vinculada a los recuerdos personales y colectivos en las playas onubenses y a la esencia del ocio compartido.

la exposición estará abierta al público hasta el 31 de agosto.

Además, la muestra encierra guiños a clásicos del cine mundial, a través de escenas recreadas con personas de su entorno. Un componente que adquiere gran significado para Claudia, tanto por su pasión por el Séptimo Arte como por la conexión íntima que mantiene con su gente cercana.

Claudia Suárez durante la inauguración de la exposición en Los Álamos.

Con Protección solar para pieles sensibles, Claudia Suárez confirma su madurez artística y se consolida como una de las voces más interesantes de la nueva generación de creadores en la comarca.

Parte de la colección Protección solar para pieles sensibles.
Rebeldía y cotidaneidad en la colección de Claudia Suárez.

¿Cómo nace o surge la idea de esta exposición? Un título muy atractivo.

Esta colección tiene una temática que llevo tratando desde hace años en la que pretendo poner en valor el ocio, las vacaciones, tomar el sol en la playa, en definitiva, el saber no-hacer-nada, de ahí los diferentes títulos que ha tenido a lo largo de estos últimos años. Porque esta exposición sigue un recorrido que empezó en 2021 con una exposición en la Sala Laraña de la Facultad de Bellas Artes de Sevilla, su título era Factor 50. Luego se transformó, quitando y poniendo diferentes obras, en una exposición de 2022 en la Sala Cantero Cuadrado de la Universidad de Huelva con el título Factor 50+ y ahora se ha vuelto a transformar en ‘Protección solar para pieles sensibles’.

¿Qué relación tienen tus obras con la memoria visual del verano en nuestra región?
Está íntimamente relacionado de diferentes formas. Por un lado, con los escenarios de la mayoría de las obras, que son Matalascañas, El Rocío, Isla Cristina o Mazagón, entre otros. Y, por otro lado, la cultura popular veraniega andaluza está muy presente en el imaginario de las pinturas que realizo. Mi interés es poner en valor el tipo de verano que he vivido desde pequeña, echar el día en la playa, ir a la piscina del bloque de mis tíos, ir a pescar en familia…

¿Cómo eliges las escenas?

Algunas escenas están ‘escenificadas’, es decir, son poses realizadas con premeditación. A veces, inspiradas en películas, como es el caso de mi obra ‘Danzad Maldito’, inspirada en el film ‘Danzad, danzad, malditos’  de Sydney Pollack o la de ‘Una gran lámpara’, inspirada en ‘Canino’ de Yorgos Lanthimos. Consumo mucho cine y, en ocasiones, veo escenas que me inspiran para encontrar ese tipo de momentos. Ambos cuadros se pueden ver en la exposición. Sin embargo, también hay obras mucho más sencillas, en las que simplemente pinto peces, cangrejos, culos con la señal del bikini o manos que reposan. Son pequeños fragmentos cotidianos que también forman parte del imaginario que comentaba anteriormente.

En tu obra están muy presentes tu gente cercana ¿qué importancia y significado tiene eso en tu obra?

Mi gente cercana es muy importante en mi obra, sí. Cuando hago las fotos para luego pintarlas, necesito crear un espacio seguro en el que me sienta cómoda. Soy una persona tímida y me preocupa mucho que la gente que posa para mí se sienta bien con la obra, así que necesito tener un nivel alto de confianza con ellos para llevar a cabo todo este proceso. Mi pintura representa la vida de mis amigos, de mi familia y una parte de lo que soy. Me ha acompañado y me ha servido para expresar muchas cosas, que de otra forma no habría sabido expresar.

¿Consideras que en esta colección hay un espacio para la rebeldía que tiene por naturaleza el verano en la playa?

Quizás más que rebeldía, lo que entreveo es absurdo. No busco escenas idílicas del verano con chicas guapas tomando una piña colada en un barco en Ibiza, me interesa más una sandía flotando en una piscina para que se enfríe o dos hermanas bailando sevillanas, mal por cierto, en una piscina.

¿Hay espacio para la sensualidad a través de los cuerpos que representas?

Sí, claro. Siempre hay espacio para la sensualidad, es un tema que me atrae mucho. Me gusta que la sensualidad que hay en esos cuerpos cuenten cosas y no sea solo un desnudo. Me interesa que forme parte de algo más grande, pero que ocupe su lugar, quiero que esos cuerpos se reivindiquen a sí mismos cuando lo tengan que hacer.

¿Qué diferencia destacarías entre esta exposición y trabajos anteriores?

Todas las exposiciones que he hecho son diferentes entre sí, en esta hay obras nuevas realizadas expresamente para la exposición. Además, la sala en la que se expone, en este caso El Centro Cultural Los Álamos de La Antilla, aporta su propia esencia e influye directamente en el resultado final.

Por otro lado, todas las obras están pintadas con óleo sobre papel. Pintar en papel es más complicado a la hora de vender y exponer las obras, pero considero que le da un acabado mate que aporta frescura y otro tipo de plasticidad que no te permite la tela. Lo que sí es muy importante aquí es preparar el papel previamente con varias capas de gesso o imprimación para mejorar su conservación y para protegerlo del aceite del óleo. El óleo lo uso porque es el mejor material.

¿Tienes ya en mente nuevos proyectos o líneas de trabajo?

Llevo un tiempo trabajando también la fotografía, tanto analógica como digital y me gustaría profundizar más en ella, dedicarle más tiempo a estudiarla. También me gustaría conseguir un estudio nuevo en Sevilla y poder enfocar un nuevo proyecto pictórico aportando un enfoque distinto a todo lo que he hecho hasta ahora. Por otro lado, he estado aprendiendo cerámica este último año, siento que tengo demasiados frentes abiertos y me cuesta decantarme por uno solo.

Arte en Huelva y nueva generación

¿Cómo ves el panorama artístico actual en Huelva? ¿Crees que hay una nueva hornada de artistas onubenses que están marcando tendencia?

Creo que en los últimos diez años Huelva ha experimentado una evolución muy notable en lo cultural y lo artístico. Hoy contamos con citas consolidadas como el Festival de Cine, el Salón de Otoño o la Beca Daniel Vázquez Díaz, que son auténticos motores para visibilizar a los creadores. Además, hay una nueva hornada de artistas onubenses que está construyendo trayectorias muy sólidas, como Raquel Serrano, José Manuel López Vidal o Nieves González, entre muchos otros.

En mi caso, Huelva me ha dado muchísimo más de lo que jamás hubiera imaginado; desde poder estar presente en ARCO en 2022 de la mano de la Diputación, con Eva Morales y Noelia Arrincón como comisarias, hasta exponer en espacios como Espacio 0, la Sala Cantero Cuadrado, comisariada por Jennifer Rodríguez o en Los Álamos. Todo ello demuestra que aquí existe un ecosistema cultural dinámico, con artistas y comisarios que creen en lo que hacen y que están abriendo caminos. Para mí, formar parte de ese movimiento ha sido un regalo y una oportunidad inmensa

¿Qué papel juegan las galerías, asociaciones y espacios independientes en el desarrollo de estos artistas?

Los artistas jóvenes (yo ya no me considero tan joven) tienen muchas ganas de hacer muchas cosas. Tienen talento, historias que contar, arte que enseñar y necesitan espacios, financiación o, simplemente, profesionales que les apoyen y que les ayuden a mostrarse. Aunque Internet sea una ventana en la que todo el mundo puede asomarse y ver lo que hacemos, seguimos necesitando becas, proyectos culturales, galerías y espacios que nos nutran en todo este proceso. Ellos cumplen una función clave, deben estar actualizándose y moviéndose constantemente para poder ir de la mano con el artista y que la colaboración que se dé tenga un sentido y esté correctamente enfocada.

El pintor Enrique Santana admirando una de las obras de Claudia.

 

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