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Como cada 15 de agosto, Punta Umbría comienza la jornada con la tradicional cucaña, que anuncian desde temprano los gigantes y cabezudos acompañados por la música de la charanga. La gente se amontona en la Plaza Pérez Pastor y en el Paseo Almirante Pérez de Guzmán, a la orilla de la ría, para disfrutar de una refrescante e intrépida mañana.
Decenas de participantes ocupan sitio en la embarcación que porta el mástil con la ansiada bandera a capturar, en un ejercicio de equilibrio que solo los más capaces superan… o las más capaces. Porque este año, el destino y la Virgen del Carmen, ha querido que, por primera vez desde que se recuerda la tradición, una mujer consiga hacerse con ella. Su nombre es Clara Rodríguez Martínez y es nieta de dos personas entrañables y muy conocidas en el pueblo: Isabelo y Lala.
Su abuela paterna cumple este domingo el décimo aniversario de su marcha a los cielos, un acontecimiento que Clara y su familia tienen muy presente por la profunda devoción que sentía hacia la Virgen. Así que, con tan solo 22 años, Clara acaba de dejar huella en las páginas de las tradiciones puntaumbrieñas, en un gesto que también sirve como homenaje a los seres queridos de la familia que ya marcharon.

No ha sido fácil capturar la bandera en este, su segundo año de concurso. “El año pasado participé por primera vez y no llegué ni a cinco pasos. Esta vez pensé que tampoco lo conseguiría, pero me dije: ‘Si supero los cinco pasos, ya me conformo’. Al final, mira… bandera en mano”, cuenta Clara con la sonrisa que la caracteriza y su talante risueño.
Además, su logro rompe ciertas barreras y estereotipos en las fiestas. La tradición de la cucaña en Punta Umbría se remonta, al menos, a mediados del siglo pasado. Hasta ahora, el palmarés había sido exclusivamente masculino. “A veces, siendo mujer, te da un poco de vergüenza. Piensas que no está bien visto o que van a hacer comentarios”, admite Clara. “Pero siempre tiene que haber una primera para que otras se animen, como yo digo”.
En esta ocasión, logró el objetivo en su segundo intento. “No me lo creía. Todavía no me lo creo. Para mí significa mucho porque me recuerda a mi abuela (paterna) Lala y a mi abuelo (materno) Juan”, explica. Ambos, ya fallecidos, fueron devotos de la Virgen del Carmen y muy presentes en las tradiciones del pueblo. “Siento que estarían orgullosos de mí”.
Entre el mar y la familia
La mañana de la cucaña fue, como suele ser en su casa, una carrera contrarreloj. “Siempre vamos con prisa, ayudando en casa, trabajando… Ese día venía de echar una mano a mi madre en el trabajo y llegué corriendo. Pensaba que ni siquiera me iban a coger para participar”, recuerda.
En el barco, confiesa que casi resbala antes de empezar. “Ya la estoy liando, pensé”, dice entre risas. Pero la segunda vez fue la vencida. “Me hice hasta una herida al coger la bandera, pero mereció la pena”, comenta entre carcajadas, mientras reconoce que ha participado “con un esguince en el pie derecho y un punto de sutura en la pierna izquierda”. ¡Eso es actitud!
Los primeros en felicitarla en la orilla tras su exitosa participación, fueron sus padres Rafael y Angélica, así como el resto de familia y amigos. En la zona de la ría, muchos celebraron con Clara este genuino logro en las fiestas al ritmo de la música de la charanga.


El primer gesto que tuvo tras conseguirla fue ir a visitar a su abuelo Isabelo a la Peguera. “Llegué en moto con mi tía Manoli para darle la sorpresa. Él está muy malito, pero lloró de alegría. Me dijo que me parecía mucho a mi abuela. Eso fue muy bonito para mí. Mi abuela era una persona muy fuerte y, precisamente el día del Carmen, era quien nos unía y tiraba de la familia para irnos al espigón a pasar la mañana juntos y ver a la Virgen desde la ría”, relata emocionada.
También tuvo un momento de homenaje para su abuela Lala, de la familia de “Los Pelaos”, visitando el lugar donde descansa en el cementerio local. A ella le dedicó unas palabras el pasado 16 de julio durante la procesión. El texto, cargado de sentimiento, rezaba: “Hoy elevo mi voz por aquellos que me enseñaron a amarte y a seguirte, pero que ya no pueden caminar a nuestro lado”.

Espíritu deportivo y mensaje a las mujeres
Su éxito en la cucaña no es casualidad. Además de la determinación, Clara es una atleta con un pasado deportivo destacable. “Fui campeona de España en los Open de crossfit con solo 17 años”, recuerda. Su disciplina y fortaleza física la han acompañado en cada reto.
Actualmente estudia Ciencias de la Actividad Física y del Deporte (CAFYD) en la Universidad Miguel Hernández, en Elche, aunque este año ha decidido tomarse una pausa por motivos personales. “A veces hay cuestiones de salud que hay que poner por delante de todo, incluso de cosas que te importan mucho”, afirma con madurez.
Más allá de su triunfo personal, Clara quiere que su ejemplo sirva de inspiración. “Ojalá anime a más mujeres a participar. Es verdad que hay comentarios que no ayudan, pero si desde pequeñas se nos dice que podemos, lo haremos con naturalidad”, afirma.
“Haber cogido la bandera no es solo un premio. Es aportar un granito de arena a la historia de tu pueblo y honrar a quienes te enseñaron a querer sus tradiciones”, concluye nuestra protagonista.








