El 1 de julio se celebró el Día Internacional del Reggae, una fecha que rinde homenaje a un género musical que va mucho más allá del inconfundible ritmo que le caracteriza. El reggae es una filosofía, una forma de ver el mundo. En Punta Umbría, Francisco Ginés Cano Bailén lo vive a diario y sigue profundizando en una cultura que lo ha transformado desde dentro.
«El reggae es vida. Es espiritualidad, es reivindicación política, es natural y humano. Es un canto al amor y a la conciencia«, afirma Ginés. A pesar de haber formado parte de varios proyectos musicales dentro del hip hop como ‘Ejecutando la Rima’, ‘Jomeini Time’, ‘La 3,14′ o ‘Hermanos de Filin’, el reggae siempre estuvo presente en esas formaciones donde participó. «Nunca quise imitar un sonido, buscaba mi propia identidad dentro del reggae, algo natural, sincero, que naciera de mí«.

Aunque muchos asocian el reggae a la marihuana o a las rastas, Francisco lo aclara. «No necesitas fumar porros ni llevar rastas para vivir el reggae. Va más allá de lo estético. Es una conexión interior, una forma amable y piadosa de ver la vida«. Si bien reconoce que está influenciado por el rastafarismo, también se siente cercano al budismo. «Recojo de cada filosofía lo que me ayuda a ser mejor persona«.
Francisco recuerda cómo su descubrimiento del reggae comenzó con Bob Marley, pero rápidamente se expandió hacia otros artistas y subgéneros como el roots, dub o dancehall, entre otros. «Hay muchas ramas que nacen de la misma raíz. El reggae tiene esa capacidad de conectar, de unir. Cuando suena, a todos se nos enciende el alma. No conozco a nadie que no sienta buen rollo al oír sus ritmos«.
Más allá de su sonido característico, para Ginés el reggae es también una denuncia social. «Habla de justicia, de igualdad, de los pueblos oprimidos. Reivindica una vida más simple, más conectada con la naturaleza, más humana«. La mención constante a ‘Babilón’ en las letras no es casual. «Simboliza el sistema corrupto, el materialismo, el poder que margina. Frente a eso, el reggae propone otra forma de existir«.
“No soy un rastafari”
Con una imagen reconocible por su melena de rastas que le llega casi a los pies, Francisco admite que su estética fue parte de un proceso de cambio interno. «No son extensiones, llevo casi 16 años con este pelo. Las rastas simbolizan la raíz, lo que somos, de dónde venimos. Representan la conexión con nuestras propias raíces humanas«, explica.
Aunque no se considera rastafari, Ginés comparte muchas de sus ideas, como el respeto por la naturaleza, la espiritualidad cotidiana, la búsqueda de la verdad interior. «El reggae me transformó en lo más profundo. Me hizo ver la vida desde la calma, con más amor, con más empatía«.

Al preguntarle por el Día Internacional del Reggae, Francisco responde con una sonrisa. «Lo celebro cada día. No necesito una fecha concreta para vivir el reggae. Lo llevo en mi forma de pensar, en mi manera de relacionarme con el mundo«.
Entre sus referentes musicales actuales menciona a Damian Marley, Albosori y a artistas españoles como Ras Kuko, Little Pepe o Morodo, además de bandas locales. «La escena reggae en España está viva, aunque muchas veces sea underground. Y eso también tiene su encanto«.

«En un mundo lleno de conflictos y ruido, necesitamos más reggae. No solo música, sino su esencia, es decir, respeto, conciencia, humanidad. Si la gente entendiera el reggae, si lo viviera, habría menos guerras y más paz«.
Para Ginés el reggae no es una pose ni un ‘postureo’ es un camino de vida lleno de buena vibra y de sonrisas amables. Es su forma de estar en el mundo.








