“Aún no soy del todo consciente, pero mi obra ha anunciado un momento histórico de La Bella”

Con la resaca de la Magna aún retumbando en nuestros corazones y la Virgen de la Bella de vuelta en Lepe, las retinas de los onubenses han grabado imágenes que perdurarán. Muchas de ellas vienen de la entrega del pueblo lepero, que durante meses se ha volcado con la visita de su patrona a la capital. Entre esos nombres propios destaca el del cartelista de la Magna, Juan Alberto Gómez Muriel.

 

 

 

A sus 28 años de edad, nuestro protagonista se ha convertido en un nombre habitual en la cartelería anunciadora de los grandes eventos de Lepe y también de nuestra comarca. Autodidacta, cofrade y hoy animador sociocultural en el Ayuntamiento, Juan Alberto ha vivido desde 2022 una ascensión sostenida en el ámbito de la pintura y el arte religioso, con 2025 como su temporada más prolífica. Y es que este año ha firmado el Cartel de la Semana Santa de Lepe, el del Carnaval y, sobre todo, el Cartel de la Procesión Magna Mariana de Huelva para la Hermandad de Nuestra Señora de la Bella. No es casualidad. En su obra confluyen pasión, intuición y una devoción que late desde la infancia.

Este año ha sido magnífico… y un poco agotador”, admite entre risas. A los encargos locales se suman trabajos para la Romería de la Esperanza de La Redondela y las Fiestas de la Virgen del Amparo en Cumbres Mayores, además de una trayectoria que ya incluía, entre otros, las Fiestas del Carmen de Lepe o carteles para hermandades filiales y municipios cercanos. Pero ahora toca tomarse un descanso y ha preferido parar los encargos hasta que pase la Magna. “Quiero vivirlo con calma y ser consciente de lo que está ocurriendo”, comparte.

Realizando el cartel de la Semana Santa de Lepe.
Trabajando en una de sus obras dentro de su taller.

El Cartel de la Magna no nació de un encargo, sino de una propuesta personal. Ante la incertidumbre de si habría cartel oficial, Juan Alberto trabajó a contrarreloj en una pieza fotográfica y de composición, porque “no tenía tiempo físico para pintar”. La obra dialoga con la historia, con un fondo que remite a dos instantáneas de 1954, cuando la Virgen de la Bella estuvo en Huelva. Una de ellas la muestra en plena procesión por el centro y la otra, entrando en la ciudad sobre un camión por la barriada de las Colonias. En primer término, la imagen de la Bella con su iconografía más reconocible, donde aparece con la corona de Juan de Lepe y la media luna a los pies. Completa el conjunto un faldón con la leyenda “Nuestra Señora de la Bella, 20 de septiembre de 2025” y, en la parte superior, “Procesión Magna Mariana de Huelva”.

Quise contar la historia actual con la historia vivida”, resume. El resultado se ha multiplicado en las calles. “Veo el cartel en Lepe y también en Huelva, todo empapelado. Creo que hasta que no pase no seré del todo consciente. Mi obra ha anunciado un momento histórico para la hermandad y para la Virgen”.

Su vínculo con la Hermandad de la Bella es devocional. Integró el grupo joven desde su creación en 2011 hasta 2020 y hoy colabora “pendiente de los que vienen detrás”. De esa etapa destaca dos aprendizajes: uno es la amistad, porque su cuadrilla de amigos nace de ahí, y el otro, la comprensión del ritmo interno de una corporación como esta. “La cantidad de trabajo silencioso que sostiene una hermandad como la Bella es impresionante”.

Juan Alberto y el Grupo Joven de la Hermandad de la Bella durante la Magna.

Antes de la Magna solo había realizado para la hermandad un trabajo menor, como fue la papeleta de sitio de los costaleros, pero su implicación en las últimas semanas ha sido total, engalanando las calles, apoyando la logística y compartiendo la emoción. “La ilusión en Huelva y en los pueblos ha sido máxima; es una recompensa a tanto esfuerzo”.

Oficio autodidacta, lenguaje propio

Juan Alberto no esconde su condición de autodidacta. Empezó copiando láminas que su madre guardaba de joven y confiesa que ella le “despertó el gusanillo”. Así fue avanzando con ensayo y error, lápiz y color, hasta consolidar un estilo propio. Hoy, sin renunciar a seguir aprendiendo técnicas y métodos, defiende que cada artista “tiene su forma de pintar. La base suma, pero el pulso es personal”.

Para él, pintar una imagen sagrada no es lo mismo que un retrato civil. “Cuando trabajas una Virgen o un Cristo, tu fe está delante del lienzo. No es solo técnica, sino que hay una presencia simbólica que te exige verdad”. Esa actitud le lleva a cuidar la iconografía, los cromatismos y la composición, hasta lograr la obra, que siempre queda sujeta a la valoración del público que la contempla.

Aunque su nombre se asocia a lo sacro, ha abordado también carteles no religiosos, como el del Carnaval de ‘Los Valientes’, donde se introduce en una veta más popular y festiva. En todos los casos, busca un equilibrio y su propia identidad como pintor.

Cofrade declarado, con devoción a los titulares de la Hermandad de Padre Jesús, vive la Semana Santa con intensidad, en Lepe y fuera. Esa experiencia de calle y templo, de música y silencio, alimenta su obra tanto como las horas de taller. Este 2025 le deja la satisfacción del trabajo cumplido y ese punto de inflexión en su obra que ha sido la Magna. “Supongo que esto será un antes y un después. Así que hay que seguir creciendo y me gustaría especializarme más, pulir técnicas, sin perder lo que me hace reconocible”.

Mientras llega ese siguiente paso, su nombre ya ha quedado asociado a una estampa que, con el tiempo, será memoria colectiva, como ha sido la visita de la Bella a Huelva en la Magna Mariana. Porque, como sostiene Juan Alberto, contar lo que vivimos hoy también es una forma de honrar lo que fuimos… y de anunciar lo que seremos.

Compartir
Scroll al inicio