“Cada vez que entro al agua sigo disfrutando de la sensación de libertad que me da el mar sobre la tabla”

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La ayamontina Paula Alonso Carnacea vuelve a colgarse medalla en un nacional y confirma su lugar entre las mejores del panorama español. En el Campeonato de España de kitesurf celebrado en Tarifa, “la meca del viento”, Paula se colgó la plata en la modalidad ‘strapless’ y firmó además un meritorio cuarto puesto en ‘freestyle’. “Cada año el nivel es más alto, pero cuando entro al agua intento estar lo más concentrada posible, ser competitiva y doy todo lo que puedo y todo lo que sé”, resume.

En categoría freestyle, Paula ha logrado la plata en el Campeonato de España.

Paula compite habitualmente en dos disciplinas: por un lado, el ‘freestyle’, y por otro el ‘strapless’. Fue en esta última donde conquistó el segundo escalón del podio. “En ‘freestyle’ llegué a la final tras pasar dos ‘heats’, pero competía contra Claudia León (española que está en el Mundial y que obtuvo bronce en 2023) y con otras chicas de Tarifa, que tienen mucho nivel. En Tarifa tienen viento todo el año, casi a diario, y eso es un punto a favor de ellas a la hora de entrenar. Yo en Isla Canela no tengo tantos días de navegación y eso pesa”, explica sin excusas.

Compitiendo en la modalidad de strapless.

La onubense compite desde 2022, aunque practica kitesurf desde 2009. Su palmarés muestra, sobre todo, mucha constancia. En ‘freestyle’ obtuvo el bronce en 2022 y 2024 y fue cuarta en 2023. También fue tercera en el Campeonato de España de Big Air en 2022, celebrado en Gran Canaria. “En competición, los buenos resultados dependen de un cúmulo de factores… buen viento, tener forma física e inteligencia en la propia competición, pero para mí lo más importante es disfrutarlo. Este año, aunque es el que menos he entrenado (por falta de viento en Isla Canela), sí que he hecho las cosas bien fuera del agua. He practicado mucha bicicleta, deporte de fuerza y carrera, así que eso me ha venido bien para poder ejecutar algunas maniobras con facilidad. Si pasas un mes sin navegar y no entrenas nada, el cuerpo no responde; a mí el trabajo físico me ha permitido recordar y ampliar trucos cuando volví al agua”, explica.

Paula en el podio del Campeonato de España celebrado en Tarifa.

Su flechazo con el kitesurf llegó indirectamente. “Hice el curso en 2009 con una amiga y hasta hoy día el kite se ha convertido en un estilo de vida. Viajas en busca del viento a distintos lugares del mundo y, por España y Portugal, me muevo con mi furgoneta… He estado tres veces en Brasil, en Perú, en el Mar Rojo (Egipto) y también en sitios cercanos como Viana do Castelo (Portugal), un lugar increíble, por cierto”. En casa, su lugar de referencia es Isla Canela, donde en primavera y verano funciona con los térmicos y en otoño e invierno con temporales. “Muchos deportistas que vinieron al campeonato dijeron que tenemos uno de los mejores ‘spots’ de España, con lagunas de agua plana con la bajamar y olas cuando sube la marea. Lo único es que nos faltan más días de viento regulares”, apuntilla con una sonrisa.

Cuando el viento no acompaña, Paula no se detiene. “La bici de carretera, de montaña, la natación, carrera y especialmente el ‘hyrox’… la cuestión es estar haciendo algo que me divierta. Me gusta ponerme retos, pero con la idea de disfrutar. Si el día antes de una prueba entra viento, me voy al agua sin obsesionarme”, confiesa. Al final, este deporte te engancha tanto porque no puedes hacerlo cuando quieres ya que dependes de la climatología.

Compitiendo en BTT.
Durante una competición de Hyrox.

Sobre los tópicos del kitesurf, Paula asegura que “no es un deporte peligroso. Si haces un curso y aprendes con un instructor que te enseñe los sistemas de seguridad, no hay problema. Lo peligroso es comprarte una cometa, mirar un vídeo en YouTube y plantarte solo en la playa. En las escuelas lo primero que se enseña es la seguridad, para navegar con seguridad”. También desmonta la idea de que sea complicadísimo. “La cometa se maneja con dos dedos y lo practican muchos niños. En tres días puedes estar navegando de forma básica y, a la semana, moviéndote con tu material”, asevera.

¿Y el coste? “El material es caro, pero solo tienes que comprarlo una vez y merece mucho la pena practicarlo. Es una sensación única. Yo siempre animo a la gente de aquí. Le digo: ‘Vivís en un sitio privilegiado para aprender y disfrutar… tenéis que conocer el kite’”.

El horizonte de un mundial

Aunque no hay compromisos competitivos a la vista, seguirá pendiente al viento en los próximos meses. “Ahora comienzan los temporales y se vienen días de viento para navegar. Hasta el próximo campeonato en Tarifa en septiembre no volveré a competir”, comenta refiriéndose a sus limitaciones para presentar su candidatura en campeonatos mundiales. “Es un deporte caro si compites. Tengo patrocinadores de material, pero viajes, hoteles y vuelos corren de mi cuenta; por eso me limito al Campeonato de España. El Mundial me encantaría, pero ahora mismo se me va de presupuesto”, comparte mientras abre las puertas a nuevos mecenas deportivos. “No hay casi ninguna española en los mundiales y eso es una lástima, porque somos pocas pero muy competitivas”.

A pesar de todo, tiene claro aquello que la hizo enamorarse de este deporte. “Cada vez que entro al agua, disfruto de esa sensación de libertad, el sonido de la tabla deslizando y el silbido del viento. Estás tú, el mar y la cometa”, relata evocando una situación única que la atrapa.

Mirando adelante, no se pone techo, pero se conoce. “Si sale el nacional, me apunto. Y si alguna vez llega una ayuda o subvención, intentaré asomarme a pruebas internacionales (que para ello necesito un entrenamiento especial). De momento, seguir entrenando, compitiendo cuando toque y disfrutando. Lo tengo claro; primero, disfrutar; luego, competir”.

Paula Alonso, subcampeona de España de Kite Surf.

En Ayamonte, su plata sabe a viento a favor para todas las chicas que miran el mar con inquietud. “Hay mujeres que navegan y no se atreven a competir por vergüenza o miedo. Yo las invitaría a dar el paso. Es una experiencia más que hay que vivir sobre la tabla. En el deporte, no hay que ponerse barreras”, concluye mientras reitera que el kitesurf le cambió la vida.

 

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