“Guardo más los recuerdos de las experiencias vividas en las competiciones que los títulos conseguidos en estos años”

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La valverdeña Isabel Borrero acaba de sumar un nuevo éxito a su ya extensa trayectoria. El pasado fin de semana se proclamó campeona en la XXII Subida a San Cristóbal de Almonaster la Real, imponiéndose en la clasificación general femenina y en su categoría Máster 40. La cronoescalada, con sus 8 kilómetros y rampas que superan el 20 por ciento de desnivel, es uno de los clásicos del calendario ciclista onubense. “Es una prueba en la que hay que estar. Para quienes llevamos muchos años es una cita especial”, resume.

No es la primera vez que la corredora se enfrenta a la prueba. Recuerda con emoción su debut, allá por 2006, cuando llegó a meta con bicicleta de montaña y sin que nadie esperara ver a una mujer entre los primeros puestos. “Cuando llegué arriba no tenían ni trofeos preparados para nosotras”, cuenta. Casi veinte años después, Borrero sigue subiendo al podio y añadiendo trofeos a su colección. Este año, además, se ha llevado por primera vez el simbólico trofeo de la ‘mezquita de Almonaster’, emblema de la prueba. “Es la primera mezquita que me llevo a casa. Lucas, mi marido, ya tiene varias. Hemos coincidido otros años ganando los dos, pero yo me venía con otro trofeo distinto”, explica entre risas la anécdota.

Isabel Borrero y Lucas Arcos tras la prueba en Almonaster.
Isabel durante el ascenso en la cronoescalada de Almonaster.

Para Isabel, las cronoescaladas son un reto de concentración y de fuerza. “Me gusta porque sales tú sola, controlando tus datos con medios digitales. Pero hay un momento en el que la emoción te puede y dejas de mirar el GPS y piensas ‘aquí ya se trata de sobrevivir’ como puedas hasta llegar arriba”. La dureza de las rampas de Almonaster no impidió que disfrutara de unas sensaciones muy positivas. Y eso que llegaba tras un periodo complicado, y que una caída en enero la obligó a parar y a competir poco. “Llevo muchos años, pero cuando paras se pierde el control de los nervios de competición y del saber regular. En ese sentido me notaba un poco verde”, admite.

Pasión compartida y disciplina predilecta

Con más de veinte años sobre la bici, Borrero reparte su tiempo entre la competición, su familia y el negocio que regenta junto a su marido en Valverde del Camino; la tienda Bicicletas Súperprestigio. “Mi día a día muchas veces es por arte de magia. Hay días que entreno por la mañana antes de trabajar, otros a mediodía con calor, otros casi al oscurecer… Sacando el hueco de donde buenamente se puede”, confiesa. Desde que nació su hijo, hace cuatro años, la conciliación se ha convertido en otro reto. “No es fácil. Cuando trabajas mañana y tarde y tienes un niño pequeño tienes que hacer malabares para seguir siendo competitiva, que es lo que me gusta”.

El hecho de compartir pasión con Lucas no siempre simplifica las cosas. “Sí que hay respeto y entendimiento, pero en nuestro caso es más complicado porque los dos tenemos la misma afición y exige el mismo tiempo. Como digo, siempre uno tiene que pasar frío por la mañana y el otro calor a mediodía”, bromea. Aun así, valora que su hijo crezca viendo el deporte como un hábito. “Para mí es importante que lo vea como modo de vida, aunque aún no sea consciente de lo que es una competición”.

Una familia unida con la bici como un elemento de afición común.

Aunque la victoria en Almonaster le ha devuelto la confianza, su objetivo prioritario es la temporada de ciclocross, su disciplina favorita. “Es la que más me gusta y la que siempre intento preparar. Sufro y disfruto a partes iguales”, dice. La campaña arranca a finales de septiembre en Mocejón (Toledo) y servirá para preparar el Campeonato de España de enero, donde ya sabe lo que es ganar. De hecho, atesora dos títulos nacionales de ciclocross: el primero en máster-30 y el segundo, este pasado enero, ya en máster-40 y como madre. También ha cosechado campeonatos de Andalucía en rally y participaciones en la Copa del Algarve, la Copa de Madrid o la de Burgos. “Guardo más las experiencias que los triunfos. Me gusta disfrutar de la carrera en sí; luego no me vas a ver luciendo un maillot de campeona”, confiesa.

A sus 40 y pocos años, Isabel observa con preocupación la baja participación femenina en pruebas de BTT de corta distancia y rally en el sur, aunque en ciclocross a nivel nacional ve “parrillas con 20, 30 o 40 niñas de 14 o 15 años”. Por eso sostiene que “hay que animar a las niñas a practicar esta disciplina, que para mí es la más bonita y la que más aporta al ciclista”. Ella misma es ejemplo de constancia y superación en un deporte que no siempre pone fácil la conciliación.

Vivir en Valverde del Camino es también un plus para su entrenamiento. “Aquí tenemos un lujo que no lo sabemos valorar hasta que viene alguien de fuera. Puedo visitar diferentes parajes durante un mes y casi no repetir camino. Sales del pueblo directamente por la Vía Verde hacia El Pinar para todo tipo de público. Ese es un gran punto a favor que no tienen en otros sitios”, afirma.

Valores y motivaciones

Después de dos décadas, ¿qué le sigue dando el ciclismo? “Creo que ahora lo valoro mucho más. Me motiva intentar cada año mejorarme a mí misma. Y me quedo con las experiencias y las personas que encuentras. Hay gente que te tiende la mano cuando te caes y que te ayuda sin conocerte y eso es muy gratificante. También, por supuesto, con las amistades y los vínculos que se van creando”. En las parrillas nacionales se reencuentra cada temporada con otras mujeres de más de 40 años que comparten el mismo empeño. “Prácticamente todas volvemos al año siguiente, entrenando todo lo que hemos podido y más, intentando superarnos y ser mejores. Eso dice mucho de todas”, concluye.

Con su victoria en Almonaster y su preparación para el próximo Campeonato de España, Isabel Borrero sigue demostrando que la pasión, la constancia y la capacidad de sacrificio no entienden de edad ni de circunstancias. Su historia es la de una ciclista que ha hecho del esfuerzo un estilo de vida y que se ha convertido, por méritos propios, en un referente para el deporte femenino en Valverde del Camino y en toda la provincia.

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