Las crónicas medievales de la época bien podrían haber recogido pomposas líneas que describiesen el evento celebrado hace unos días en Aljaraque de la siguiente manera: “Sepan vuestras mercedes que, llegado el mes de septiembre, celébrase en la villa de Aljaraque gran feria e mercado. Acuden los más avispados saltimbanquis e músicos de la corte; danzan por las rúas de la villa, suenan flautas de pico y laúdes, cabalgan los jinetes y los caballeros de alto linaje cortejan a las bellas doncellas de los altos señoríos. Todo es regocijo e maravilla, y la villa toda vístese de fiesta para contemplar las rapaces y los duelos a espada”.
Pero han sido los contemporáneos del siglo XXI quienes, durante tres jornadas, han realizado un auténtico viaje en el tiempo para recrear los sabores, sonidos y escenarios de un Medievo de postal. Porque Aljaraque se convirtió el pasado fin de semana en una ciudad-escenario con su XIII Feria Medieval, una cita ya imprescindible que volvió a convocar a miles de visitantes.

El telón se alzó el viernes con la apertura del mercado y, posteriormente, continuó con el gran pasacalles inaugural que partió desde el lateral de la plaza de abastos. A su paso por Plaza Cánovas, calle La Fuente y Plaza de la Constitución dejó una estela de color y músicas antiguas. El desfile fue un jolgorio de la mano de Saltipunqui, Beltaine, Koko de Luxe, Portus Maris, Sacra Labrys y Aires Africanos, seguidos por la ya habitual caballería local y por decenas de vecinos ataviados con trajes de época. Diferentes animales completaron una estampa difícil de ver en otros escenarios y que, en Aljaraque, es ya marca de la casa.







El concejal de Tradiciones y Fiestas, Juan Antonio Ramos, destacó el atractivo de ese desfile inaugural, que congrega cada temporada a tanto público onubense. “El pasacalles es el gran pistoletazo de salida, al que cada vez se suman más vecinos de todas las edades con sus trajes medievales, para una jornada marcada ya en el calendario festivo de los aljaraqueños. Cada año suma más talento y es más atractivo. Este año hemos incorporado muchos más animales, como camellos, llamas o burritos, que se suman a los caballos que abren el cortejo. Entre todos se genera un ambiente único”.

El sábado, el mercado comenzó a las once de la mañana con su oferta lúdica: más de cuarenta pases entre música, teatro y circo; campamento medieval con rutas guiadas; combates de exhibición a golpe de acero y espectáculos de fuego que encendieron la noche. Volaron las aves rapaces sobre las plazas abarrotadas; los artesanos enseñaron oficios antiguos; y los más pequeños encontraron su reino en un rincón infantil con juegos del Medievo, atracciones ecológicas y cuentacuentos. Casi un centenar de puestos de cuero y madera, especiería y dulces, joyería y calzado, trazaron una ruta de aromas y tentaciones que hizo imposible no detenerse.



“Han sido tres jornadas muy intensas en las que hemos superado las visitas de años anteriores, con miles de personas disfrutando del ambiente de la histórica feria”, comentó el alcalde Adrián Cano. “La gente de Aljaraque es nuestro principal valor, ya que se implica, participa y convierte la feria en un viaje compartido en el tiempo”.
La jornada dominical mantuvo el pulso en torno al mercado con actividades musicales y teatro de calle, acrobacias, talleres de oficios, rutas por el campamento y una mezcla de familias y curiosos que vinieron a conocer la feria. A media tarde, otra nube de capas, cimitarras y coronas de flores cruzó la calle La Fuente mientras, en un puesto cercano, se afinaba una zanfona.

La Feria de Aljaraque se posiciona a nivel nacional
Y desde la trastienda del espectáculo, el trabajo fino de quienes coordinan que todo fluya. Gerardo Martín Sánchez es un pilar operativo del evento desde Anayaos Eventos: “Coordino actores, músicos, decoración, ambientación… y este año apostamos por talento de Huelva, con intérpretes de la Sierra, de la capital, músicos de aquí. El despliegue de animación ha sido importante y el público lo ha agradecido”. A Gerardo lo avala su trayectoria: “Van a ser treinta años en esto y puedo decir que Aljaraque es otro mundo. El público es agradecido, participa, compra, anima. Este año batimos récord de puestos con casi un centenar”.

En este sentido, señala el esfuerzo del Ayuntamiento como una clave del éxito del evento histórico: “La afluencia ha sido constante todas las jornadas; incluso con otras importantes citas en la provincia ese mismo fin de semana, el flujo no aflojó. Los vecinos se implican; se disfrazan, acompañan a las compañías, enseñan el pueblo a quien viene de fuera. Eso construye ambiente y hace que la feria sea de todos. A eso hay que sumarle el trabajo de la Administración local, donde las autoridades y los técnicos se esmeran para que la organización, la recreación y la seguridad, entre otras cuestiones, sean exquisitas”.


En resumen, la XIII edición se salda con éxito y con la certeza de que la feria sigue sumando adeptos dentro y fuera de Aljaraque. El talento onubense es un valor añadido de esta cita. El próximo año volverán a sonar los laúdes y los ropajes de colores vestirán las calles de Aljaraque; y la crónica podrá abrir, como antaño: “Sepan vuestras mercedes…”.








