La Asociación Histórico-Romana Legio IX Hispana de Punta Umbría ha vuelto a escribir un purpúreo capítulo histórico en la trayectoria de esta singular entidad cultural. Los “legionarios romanos onubenses” recrearon la grandeza de la milicia romana desfilando por las mismísimas ruinas de Pompeya. El acontecimiento tuvo lugar en el marco de los LVDI POMPEIANI o Juegos Pompeyanos, una cita que cada año convoca a grupos de reconstrucción de distintos países para mostrar, con el máximo rigor, usos y costumbres de la Roma imperial.
“Este viaje se fraguó hace tres años, en el Natalicio de Roma”, explica Carlos Rodríguez Martín, presidente de la Legio IX de Punta Umbría. “Roberto Cinquegrana, uno de los encargados de la recreación histórica en Pompeya, se fijó en nuestro trabajo coordinando a varias asociaciones españolas y me pidió replicar esa aportación en Pompeya, con aún más exigencia histórica. Eso nos obligó a seleccionar cuidadosamente a los grupos y, aunque bajó el número de efectivos, subió la calidad”. Una delegación española de unas 40 personas se desplazó al mítico enclave, procedente de distintos puntos del país, unificada como una sola legión, con voces de mando en latín y convivencia castrense “como en campaña”, apunta Carlos.

El líder puntaumbrieño subraya que el organizador, Cinquegrana, marcó desde el principio una línea roja: “Nada de ‘carnavalizar’ Roma. En Pompeya se ha cuidado la uniformidad, las formas y la época. Vivencia romana ‘pura y dura’. Ese fue el espíritu que asumimos y defendimos en todo momento”. En ese empeño, la Legio IX ejerció de enlace entre grupos, ayudando a “hermanar” a las asociaciones hispanas que acudieron: ÆQVOR NOSTRVM (Sagunto), Portus Maris (Huelva), Antiqva Clío (Madrid), Sagvntvm Civitas (Sagunto), Recreadores de Galicia, Legio IV Macedonica (León) y la Legio IX Hispana de Punta Umbría. “Hemos puesto la primera piedra de la presencia española en los Juegos Pompeyanos”, celebra el presidente.

Para los miembros de la Legio IX, estar en Pompeya tiene un plus emocional. “Estás interpretando escenas en un enclave mítico; cada paso te recuerda que aquí vivió y sufrió gente real. Eso te obliga a redoblar el respeto y a explicar con claridad qué llevas puesto, por qué lo llevas y qué significa”, sostiene Rodríguez Martín. Durante el fin de semana, la delegación española participó en desfiles, instrucción, vida de campamento, exhibición de equipo y demostraciones didácticas, enfocadas a acercar al público la organización del ejército, los rangos, la logística y la vida cotidiana.

El tono pedagógico no es nuevo para la Legio IX. La asociación lleva años divulgando en su tierra. “No venimos a disfrazarnos, venimos a contar historia. Si un niño nos pregunta por un símbolo, un casco o una insignia, ya hemos ganado en nuestro camino divulgativo”. Esa vocación explica también la suma de aliados y colaboradores dentro del mundo académico. Portus Maris (Huelva), especializada en recreación bajomedieval, ha abierto una línea de trabajo sobre Protohistoria y Antigüedad para elevar el nivel académico de su propuesta; ÆQVOR NOSTRVM (Sagunto) aporta su experiencia íbero-romana y de gladiatura; y el resto de colectivos comparte la misma seriedad y compañerismo. “La calidad humana ha sido enorme en Pompeya, con rigor dentro y fuera de las ruinas, ayuda mutua y un clima de confraternización que nos llevamos para siempre”, resume el presidente.

El capítulo de agradecimientos es extenso y tiene un primer destinatario. “Gracias a Roberto Cinquegrana y a su equipo por confiar en nosotros y por blindar el rigor del evento. Nuestro papel no ha sido solo participar, también ayudar desde España a traer recreadores de primer nivel”, apunta Carlos. Esa relación de confianza ya mira al futuro y la Legio IX cuenta con una invitación formal para otra cita en Italia, el 23 y 24 de mayo de 2026. “Aún no podemos desvelar el lugar, pero la idea es volver a sumar asociaciones que cumplan los estándares que exige una sede así”.
La experiencia deja, además, un aprendizaje organizativo que la Legio IX quiere volcar en su calendario andaluz. “Pompeya nos ha confirmado que el público agradece la autenticidad. Uniformidad bien documentada, contexto, narrativa clara. No todo es acero y cuero: hay que contar por qué”, insiste Rodríguez Martín. En esa línea, la asociación mantendrá su agenda de talleres, jornadas y visitas educativas, al tiempo que consolida colaboraciones con museos, arqueólogos y docentes.
Al despedirse de Pompeya, los onubenses forjaron intenciones compartidas con sus aliados en España, que se manifiestan en una frase repetida en la despedida: “Con vosotros nunca importará el dónde, porque allí estaremos”. Y en su horizonte, el objetivo firme de “compartir, con respeto y belleza, la historia de Roma”.









