El Club Balonmano Valverde ha encontrado, por fin, un punto de inflexión en su complicada temporada en Segunda División Nacional. Dos semanas después de encadenar derrotas y ocupar la última posición de la tabla, el conjunto valverdeño ha protagonizado una de las sorpresas del campeonato. El penúltimo encuentro del mes de noviembre logró una importante victoria ante el líder de la competición, un triunfo que ha revolucionado al vestuario y ha devuelto la ilusión a una afición que necesitaba motivos para creer.
El partido, precedido por la suspensión del encuentro frente a Marchena debido a la alerta roja declarada en Sevilla, llegaba en un momento crítico, con urgencias clasificatorias y dudas deportivas. Pero el CB Valverde firmó su mejor actuación del curso: defensa sólida, acierto ofensivo y un nivel colectivo que recuerda al bloque compacto de la pasada temporada. “Nos salió todo, la verdad. Fue un partidazo y una victoria impresionante”, resume el entrenador, Javier Camacho, todavía con la emoción presente.

El triunfo, además de moral, tuvo un efecto inmediato en la tabla. El equipo dejó de ser colista y escaló un puesto, un pequeño gran paso para seguir peleando por la permanencia. “Necesitábamos ganar un partido. Más que una alegría, fue un alivio”, reconoce el técnico. “Nos permitió salir del último puesto. Seguimos en zona de descenso, pero ya no estamos abajo del todo, y eso anímicamente es muy importante”.
La victoria no solo aportó puntos; supuso un reencuentro emocional entre equipo y grada. “La conexión con la afición era algo que teníamos el año pasado y habíamos perdido este año. El partido contra el líder nos devolvió esa unión”, explica Camacho.

Esa comunión se vio reflejada en la intensidad y el ritmo del conjunto valverdeño. El equipo recuperó espíritu, orden defensivo y una efectividad que no había mostrado en las primeras jornadas. Fue un paso adelante que necesitaban tanto jugadores como cuerpo técnico.
La derrota y los próximos encuentros
Aunque la semana siguiente llegó una derrota en Córdoba frente a La Salle, el técnico pide no dejarse llevar por el resultado (derrota por 9 goles). “Es un marcador engañoso”, insiste. “Todo el partido estuvimos ahí, disputándolo. No se fueron en el marcador hasta mediada la segunda parte. Al final cometimos fallos por las prisas, malas decisiones y la defensa se resintió. De ahí esa diferencia tan grande, que no refleja lo que fue el partido”.

A pesar de la derrota, el entrenador reconoce que las sensaciones han cambiado. “Aunque hayamos vuelto a perder, las sensaciones son otras. Hay competitividad, hay actitud, y eso nos ayuda a seguir creyendo que podemos revertir esto”.
Esta misma semana llega una nueva oportunidad para sumar. Los valverdeños juegan el partido aplazado contra Marchena, un rival directo para escapar de la zona baja. El cuerpo técnico es consciente del peso que tiene este encuentro. “Vamos a intentar traernos la victoria de allí. A ver qué tal. El equipo está trabajando bien y la moral ha subido”, señala Camacho.
La permanencia pasa por encadenar varias victorias. En un grupo tan igualado, dos o tres jornadas positivas pueden transformar completamente el escenario clasificatorio.
Después de un comienzo duro, con derrotas que hicieron tambalear la confianza del grupo, la victoria ante el líder ha sido una inyección de energía. “Los ánimos han mejorado. Fue una alegría enorme para nosotros”, admite el entrenador. “Ojalá podamos encadenar más victorias y salir poquito a poco de la zona de descenso”.
El Balonmano Valverde encara ahora una fase decisiva. Con la moral reforzada, el apoyo de la grada recuperado y un calendario que ofrece oportunidades directas, el equipo sabe que la permanencia todavía es posible. El camino será exigente, pero la reacción ya ha empezado y el CB Valverde ha vuelto a levantarse.








