El Carnaval de la Luz de Punta Umbría rinde cada año homenaje a los Mayores de la localidad en el papel de la Abuela del Carnaval, un figura entrañable que simboliza también la perpetuidad en el tiempo y el arraigo de muchas de las tradiciones locales. Y las Carnestolendas son una de esas fiestas bien afianzadas.
La personificación de la experiencia la encarna esta temporada festiva Paqui Luján Romero, una mujer vinculada desde hace décadas al Carnaval de la Luz, en los que ha hecho prevalecer su espíritu participativo. El reconocimiento le llegó casi por sorpresa y resume a la perfección su compromiso con una de las tradiciones más queridas del municipio.
Paqui no se imaginó que acabaría representando a la abuela, por manifestar su deseo de ser algún día quien portase en su pecho esa representativa banda carnavalesca. “Fue una sorpresa enorme. Todo nació por un comentario en un grupo de whatsapp donde estamos los socios de la Asociación de Mayores ‘El Hogar’. Yo comenté que algún día me gustaría ser abuela de las fiestas…nada más que eso”, recuerda entre risas. Días después, un mensaje del presidente de la asociación, Pepe Santana, le dio la noticia… “enhorabuena Paqui, eres la Abuela del Carnaval”, le transmitió ante la incredulidad por parte de la agraciada. “Después de unos minutos pensé…hay que echarse pa´lante. Así que aquí estoy”, asevera nuestra protagonista.
La ilusión fue inmediata, aunque ahora inevitablemente teñida por el momento emocional que vive el pueblo, ante la pérdida de varios vecinos en el trágico accidente ferroviario en Adamuz (Córdoba). “Me hizo mucha ilusión, pero ahora mismo estamos todos un poco de bajón por lo ocurrido y con pocas ganas de festejar”, confiesa con sinceridad. Aun así, todo debe seguir adelante. “Hay que hacer de tripas corazón y continuar”.
Siempre unida al carnaval y las tradiciones
El vínculo de Pequi con la fiesta de la alegría y la libertad viene de lejos y no responde a una tradición familiar heredada. “En mi casa no se ha vivido el carnaval como en otras familias. Esto me nace de mí personalmente desde dentro”, explica. Carnavalera por convicción, por carácter y por manera de entender la vida. “A mí me gustan las fiestas populares, me gusta participar y me gusta ayudar. El carnaval viene conmigo. Pero también nuestra Romería de las Santa Cruz, El Rocío y las fiestas patronales”, especifica.
Sus inicios estuvieron ligados a las agrupaciones. Ensayó con la comparsa de mujeres en Amanecer de las Diosas, aunque no llegó a salir por un contratiempo familiar. Después regresó al escenario con la comparsa Rancho y durante años ha formado parte activa de las comparsas femeninas de la localidad, colaborando con la puesta en escena, el atrezzo y donde se requería ayuda. “He estado siempre al pie del cañón, aportando mi granito de arena. Me gusta participar”.
También ha vivido el carnaval desde dentro de la organización, primero colaborando con en la asociación de carnaval de antaño y con la Comisión Municipal de Festejos en distintas etapas. “He estado con varias Corporaciones municipales formando parte de la organización, hasta que necesité descansar de todo este trajín. Pero nunca me he desligado del todo”, resume.

Ese conocimiento profundo de la fiesta le permite hablar con cariño y respeto de la figura que ahora representa. “Para mí, la Abuela del Carnaval siempre ha sido una figura entrañable”, asegura. Un referente que simboliza la memoria, el paso del tiempo y la experiencia. “Es como un libro de vida. Una persona mayor que todavía tiene ganas de vivir la fiesta aporta muchísimo al espíritu del carnaval”.
A sus 66 años, Paqui se siente con energía y ganas de disfrutar intensamente de este papel. “Me veo joven para desempeñar ese papel, pero es cierto que eso también corre en favor de lo que puedo aportar al carnaval desde este lugar. Y, por supuesto, hay que disfrutar de esta oportunidad”, afirma. Como Abuela del Carnaval quiere contribuir con su espíritu carnavalesco. “Mi alegría, mis ganas de vivir y de disfrutar son mis principales razones para defender el papel de abuela del Carnaval”.
Lleva a gala ser la representante oficial de la chirigota que dirige Juan José Pacheco, campeona del pasado concurso en su modalidad. “Soy la representante de la chirigota y eso también me hace mucha ilusión”.
«Me encanta el día de piñatas por la convivencia entre los vecinos y eso nunca se debería de perder. En general me gustan todos los actos de estas fiestas»
Del carnaval de calle destaca especialmente la convivencia. “Las piñatas me encantan. Esa convivencia entre vecinos no se debería perder nunca”. Del teatro, la emoción de las coplas y el talento de las agrupaciones. “A mí es raro que algo del carnaval no me guste. Lo disfruto todo”.
Costurera incansable, Paqui está confeccionando ella misma casi todo su vestuario. “Menos el traje de la coronación, todo lo demás está hecho por mí. Siempre me ha gustado coser y crear mis propios trajes”.
Para cerrar, lanza un mensaje a los vecinos para que “se animen a participar y que apoyen las fiestas del pueblo. El carnaval es cultura y no puede perderse. Que lo vivan, que lo disfruten, que la vida son dos días”.
Así es Paqui Luján Romero… cercana, auténtica y profundamente carnavalera. Una Abuela del Carnaval que no solo representa una figura simbólica, sino una manera de sentir, vivir y cuidar el Carnaval de la Luz desde el corazón.









