“Contagiar de ilusión y compartir la vida con las socias, es lo más satisfactorio”

Antonia Domínguez Márquez es presidenta de la asociación de Amas de Casa ‘Virgen de los Milagros’ de Palos de la Frontera y lidera un equipo que combina tradición, cercanía y modernización, integrando a distintas generaciones

Por: J.L. Galloso

Antonia Domínguez Márquez se presenta como una defensora del trabajo en equipo al frente de la Asociación de Amas de Casa Virgen de los Milagros de Palos de la Frontera. A punto de cumplir su tercer año de mandato, la entidad atraviesa un momento de auge y ha experimentado un importante crecimiento en su número de asociadas.

En junio hará, si Dios quiere, tres años”, cuenta, situando el arranque de esta etapa que comenzó tras la asamblea en la que fue elegida. “Fuimos elegidas en el mes de junio y comenzamos a trabajar solo unas semanas después”, recuerda.

Pero esos primeros meses no fueron sencillos. “Nos encontramos con un montón de dificultades y papeleos pendientes que tuvimos que organizar. Con muchísimas ganas de trabajar nos pusimos manos a la obra”, recuerda sin dramatizar.

Ese empuje se refleja en cifras muy relevantes. “La asociación ha crecido muchísimo. Cuando nosotros la cogimos, estaban unas 160; ahora estamos alrededor de 430”, afirma.

Para Antonia no es solo un dato, sino la confirmación de que el proyecto ha recuperado el pulso. “Estamos orgullosas del trabajo que estamos realizando y, sobre todo, de que hay gente de muchas edades diferentes”, subraya.

Antonia junto a otras socias de la entidad celebrando la Navidad.

La vocación de servicio a los demás ha estado presente en Antonia desde hace años. “Yo creo que eso va conmigo”, responde cuando se le pregunta por su implicación social anterior. Recuerda su paso por los consejos escolares y su participación en la vida del pueblo. “Siempre me ha motivado trabajar por cosas que en el día a día parecen pequeñas, porque pienso que si no funcionan estas cosas, no se consiguen la mayoría de los objetivos más relevantes”.

A sus 64 años, Antonia se reconoce activa y con la necesidad de sentirse útil. “Actualmente no estoy trabajando. Tuve problemas de salud y, a partir de ahí, decidí cuidarme y dedicarme más tiempo”, explica. Pero quedarse quieta no entra en sus planes. “Estar en casa es como no estar haciendo nada y, como dice mi marido, yo sola me busco los problemas”, comenta entre risas.

En realidad, esos problemas a los que se refiere son retos que enriquecen su vida. “Me busco cosas en las que pueda desarrollar actividades que a mí me satisfacen”.

La asociación responde precisamente a esa idea de utilidad compartida. Para Antonia no se trata solo de ocio, sino de comunidad. “Hay muchísimas socias que demandan muchísimas actividades diferentes, también por la edad. Tú no puedes pensar solo en una actividad, porque entonces encasillarías a un grupito”, explica. Por eso el programa se abre y mezcla perfiles. “Tenemos gente de mayor edad y gente muy joven. Hay que abarcar muchas actividades para que todo el mundo se sienta a gusto”.

Esa filosofía se refleja en el día a día, en sus talleres, meriendas, encuentros y, especialmente, en los viajes. Antonia recuerda el primer gran viaje organizado en esta etapa. “El año pasado planteamos en febrero un viaje a los carnavales de Cádiz y pensé que quizás nos estábamos arriesgando demasiado con tanto jolgorio. Pero la gente se lo pasó bomba desde el primer día”. A partir de ahí, la demanda no ha parado. “Ya me están diciendo que este año hay que seguir con el viaje”, cuenta. El problema es, en realidad, de éxito. “Hemos hecho viajes hasta de tres autobuses. Una locura”, describe con ilusión.

El objetivo no es solo viajar, sino romper el aislamiento y la soledad. “Principalmente pensamos en las personas que no tienen oportunidad de salir de casa o que están limitadas”, explica. “Nunca le hemos puesto pega a nadie. Intentamos que salgan de sus casas porque la soledad hace muchísimo daño”. Y lo concreta: “Aunque solo sea para venir a la sede a hacer un taller de crochet”.

Esa mirada humana explica por qué Antonia habla más de personas que de eventos. “Cualquier actividad que hemos hecho, la gente la ha disfrutado muchísimo”, asegura.

También destaca los grandes encuentros como una oportunidad para socializar. “Encontrarte en almuerzos con 200 personas era algo que no se conseguía aquí en Palos”.

Y no se quedan ahí. “Salimos a convivencias en El Rocío con asociaciones de toda Andalucía y hemos traído aquí a muchas asociaciones para hacer intercambios. Eso nos enriquece muchísimo”.

Nada de esto sería posible sin un equipo. Antonia insiste. “No soy yo sola quien mueve este colectivo. En papeles somos doce personas”, señala, aunque recuerda con emoción a quien las unió. “Una compañera, María José Vidal, fue la que nos unió y estaba empeñadísima en que esto no se perdiera”.

La asociación, además, tiene una larga trayectoria. “Somos una de las asociaciones más veteranas de Huelva, con 44 años desde se constituyó”, apunta con orgullo.

Antonia Domínguez Márquez es una persona alegre y dinámica.

La directiva funciona con reparto de tareas y cercanía. “Cada una tiene su papel. Una da el taller de crochet; otra prepara los viajes y todas aportamos trabajo”, argumenta. “Hay momentos en que alguna puede fallar por trabajo o salud, pero estamos bastante unidas”.

¿Y qué aporta ella como presidenta? Antonia responde sin dudar. “Ilusión, sobre todo. Lo que mejor se me da es tener ilusión por hacer cosas que mejoren la vida de mujeres que quizá no tienen oportunidad de hacerlo de otra manera”. Y lo resume como un intercambio vital. “Estar asociada es conocer gente, moverte y compartir inquietudes”.

Ese “compartir” sostiene su compromiso, pese al cansancio. “A veces es más duro porque falta tiempo y una tiene familia”, admite. Es madre de dos hijas, de las que una vive con ella. “Aquí intentamos colaborar todos”.

Al final, la recompensa llega en forma de gestos sencillos. “Personalmente, estoy muy orgullosa y siento mucha satisfacción”, resume. “Ver que la gente disfruta y que te da las gracias es muy satisfactorio. Aunque no es solo mi trabajo, sino de todas mis compañeras, el que está dando estos frutos”, resalta.

Mirando a 2026, Antonia tiene nuevos retos en su mente. “Tenemos en puerta la nueva sede y la estamos deseando vivamente”, dice, agradeciendo el apoyo del Ayuntamiento de Palos de la Frontera y de su alcaldesa, Milagros Romero. “Antes solo disponíamos de los viernes o las mañanas, y las mañanas son complicadas. Por la tarde podemos hacer talleres y vida social”. Su petición es sencilla para este nuevo año: “Que mis socias tengan siempre un lugar donde pasar un rato con sus compañeras”.

En Gente Excelente, Antonia encaja por lo que hace y por cómo lo cuenta. “Me gusta compartir con mis socias, conocer sus historias y ver cómo se ayudan entre sí”.

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