Daniel Márquez Canas era el reflejo del día a día de una sociedad que vive a un ritmo frenético, donde la alimentación desordenada y unos hábitos poco saludables hacen mella. Un aviso en su estado de salud le llevó a plantearse un cambio en su estilo de vida, un giro que comenzó calzándose unas zapatillas de correr. Desde entonces, el running se ha transformado en su mejor compañero de viaje
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Disfrutar de un rato de entretenimiento, desconectar de la rutina o compartir tiempo con los amigos mientras se aprovechan los espacios naturales del entorno son solo algunas de las razones para practicar running y unirse al movimiento saludable del que ya participan miles de personas en la provincia de Huelva.
Para Daniel Márquez Canas, residente en Bellavista, la práctica de este deporte llegó en un momento de auxilio cuando sufrió un episodio puntual de pancreatitis hace casi siete años. Su vida experimentó entonces un giro inesperado y necesitaba encontrar una salida a un ritmo de vida que se había vuelto insostenible. Era fumador habitual, mantenía un ritmo laboral frenético y su salud comenzaba a resentirse.

En ese punto entendió que había llegado el momento de cambiar. Lo que no imaginaba era que ese cambio llegaría a través del running, un deporte que hoy define como su ángel de la guarda y que ha marcado un antes y un después en su historia personal.
A sus cuarenta y cinco años, nuestro MVP del mes mantiene un combate silencioso contra la enfermedad mientras busca su bienestar personal. Esa batalla, según confiesa, ha logrado equilibrarla gracias al running, ese deporte que llegó a su vida como una tabla de salvación y que hoy considera casi una brújula vital.
Hace casi siete años, su vida sufrió un frenazo abrupto. Tras años de estrés acumulado, comidas desordenadas, jornadas comerciales interminables y el tabaco como compañero fiel, su cuerpo dijo basta. “Mi cuerpo me sacó una tarjeta amarilla”, recuerda Daniel sin rodeos. Y aquella advertencia lo obligó a replantearse por completo sus hábitos.
“Fumaba compulsivamente con un ritmo de vida laboral acelerado y sin alimentarme adecuadamente”, reconoce. La enfermedad llegó como un aviso, pero también como una oportunidad que no desaprovechó. “Lo primero que hice fue dejar el tabaco y ordenar mejor mi alimentación. Hoy el tabaco lo veo como una esclavitud y, por supuesto, no he vuelto a fumar desde entonces”, apunta. Pero de todos los cambios que introdujo en su rutina cotidiana, uno iba a transformar especialmente su vida. Daniel comenzó a correr.
El deporte no era desconocido para el aljaraqueño, que había practicado disciplinas de contacto como kick boxing, full contact o boxeo, además de montar en bici. Sin embargo, aquello de correr era una historia muy diferente.
Cuando comenzó no se propuso grandes objetivos ni marcas ni metas ambiciosas, solo la necesidad de sentir que recuperaba el control sobre su cuerpo. Entre marzo y septiembre de aquel año pasó de no haber corrido nunca a ponerse un dorsal por primera vez. Y, como tantos debutantes, descubrió algo que ya le habían advertido. “Un amigo me dijo que tuviera cuidado porque esto engancha. Y efectivamente, me enganchó para bien”, admite entre risas.
Lo que empezó como un gesto casi terapéutico se convirtió en un hábito y después en una pasión auténtica que forma parte de su día a día. “Cuando estás hecho a correr durante la semana, el cuerpo te lo pide solo, casi como una necesidad. Llevo unos meses sin correr por una recaída de salud y estoy deseando reponerme para volver a calzarme las zapatillas”, comparte con ánimo.
Daniel se fue sumergiendo en el mundo del running con una naturalidad sorprendente. Carreras populares, trail por espacios naturales y diversas medias maratones se convirtieron en su escenario habitual. Para él, cualquier cita ha sido en los últimos años una oportunidad para experimentar la paz interior que provoca correr. “Es un profundo bienestar el que queda cuando te duchas y te sientas después de entrenar o de disputar alguna prueba”. Una sensación casi espiritual que muchos corredores reconocen, pero que él vive con una intensidad especial. Porque para Daniel correr no solo es salud física. Es salud mental y es equilibrio.
Aunque empezó en distancias cortas y en asfalto, no tardó en atreverse con otros terrenos y distancias. Medias maratones como Ayamonte, Córdoba, Sevilla o Huelva se volvieron habituales en su calendario. Entre ellas destaca la prueba cordobesa, donde la gente “se vuelca y se vive un gran ambiente en una época del año con un clima ideal”, comenta Daniel.
Las pruebas de Huelva ocupan también un lugar importante en su calendario y valora de forma especial la buena organización de la 10K y 21K, media maratón, en los últimos años. “Son dos pruebas que han ganado muchos adeptos en las últimas ediciones. El grupo de aficionados al running que se han hecho cargo de la organización de la prueba es gente muy experimentada. Eso se está notando en todo lo que tiene que ver con la prueba en sí y con todo lo que la rodea, sobre todo con el ambiente que genera en torno a la misma. Las pruebas se están convirtiendo en un espectáculo muy atractivo no solo para los runners, sino también para los visitantes y acompañantes de los corredores”, asegura.
También se ha atrevido con las carreras por montaña y, aunque reconoce que no es su punto fuerte, ha participado en todos los trail que se disputan en la provincia. Entre sus favoritos menciona el Trail Sierra Abuela, la Sonrisa de Rafa o el de Zalamea la Real y opina que algunos son duros pero muy recomendables.
Una de las experiencias que más valora es la que cada año organiza su compañero del Club Deportivo Atletismo Corrales, Miguel Ángel Pereira de Ibhola Trail Running, a través de Doñana. “Los corredores de nuestro club salen desde Sanlúcar de Barrameda y atraviesan el coto hasta llegar a Matalascañas. A su paso salen ciervos de las dunas y otros animales. Es un auténtico espectáculo y una vivencia única”, cuenta con emoción.

Ese mismo espíritu de aventura lo está llevando a enfrentarse a nuevos retos. Para 2026 se ha marcado completar la Doñana Trail Marathon, una carrera de casi setenta kilómetros que finaliza en El Rocío y que para él tiene un significado especial. “El año pasado dos compañeras del club, Paqui Castellano y Rocío Asencio, disputaron la prueba y colocaron una vela en el santuario mientras yo estaba ingresado. El próximo año quiero correr la carrera y dedicársela a ellas por el gesto de compañerismo que tuvieron conmigo”, explica.
La historia de Daniel no se entiende sin el Club Deportivo Atletismo Corrales, colectivo al que pertenece desde hace cinco años y que se ha convertido en un pilar fundamental en su recuperación. “Es un club especial por la gente que hay dentro. No hay competitividad, solo personas con un espíritu muy sano y mucha conciencia colectiva”, dice con convicción.
En sus palabras se percibe un cariño genuino por los compañeros, por la manera en que se cuidan unos a otros y por el ambiente de humildad, solidaridad y compañerismo que se respira. “Salimos a correr muchos días y vamos charlando mientras corremos, lo que genera un ambiente estupendo”, resume.
Habla con admiración del trabajo del presidente actual del club, Eloy Alfonso. “Se lo está currando muchísimo desde que ocupa el cargo, con nuevas actividades que fomentan la convivencia. Además, tuvo conmigo un gesto muy bonito cuando se celebró la 21K de Huelva. Al estar hospitalizado no pude correr y Eloy me trajo una camiseta de la prueba. Ese detalle para mí significó mucho”, recuerda.
El club también ha estado presente durante sus días difíciles. Aquellos compañeros que conocían su situación no dudaron en enviarle mensajes de ánimo. Y es que el grupo no deja a nadie atrás. “A veces salimos a rodar durante la semana y todos van al ritmo del más lento. Si te quedas atrás, el grupo te espera. Siempre hay alguien a tu lado”, destaca Daniel. Eso motiva muchísimo y define el espíritu del CDA Corrales.

Los jueves se han convertido en un ritual de encuentro para entrenar y compartir ese rato de convivencia que culmina con un momento especial. “Ese ratito de charla con los compañeros después de entrenar, con la cervecita o el refresco, es una gozada”, recuerda.
Y tras unos meses de parón para reponerse, toca pensar en volver a las zapatillas. Daniel habla con serenidad de sus revisiones médicas y de los plazos que maneja para retomar la actividad. “Estoy deseando volver a mi ritmo de antes y volver a ser competitivo conmigo mismo”, afirma. Incluso en el hospital buscó la manera de mantenerse activo para volver cuanto antes. “Gracias a la ayuda y a los entrenamientos que hice allí con mi amigo Juanki Arazola, mi estancia fue mucho más llevadera y logramos recortar dos semanas de hospitalización”, señala.
Su reflexión sobre el deporte es clara. “El deporte afecta a todo, a tu mente, a tu físico, a tus órganos. Igual que los malos hábitos te pueden destruir, el deporte te reconstruye”, afirma.
Mientras espera el momento de volver a rodar, continúa centrado en preparar las oposiciones a un cuerpo de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado y en mejorar día a día su fortaleza física y su salud.
Ahora tiene la certeza de que el running es una herramienta imprescindible en su rutina y como repite Daniel, un ángel de la guarda que apareció después de haberse enfrentado a una situación de salud difícil.
El relato de Daniel Márquez Canas no es el de un atleta profesional ni el de un ganador de medallas internacionales. Es el de alguien que vio cómo la vida puede dar un giro inesperado por hábitos que a veces parecen inofensivos, pero que acaban minando la salud.
Correr no lo ha convertido en un héroe deportivo, pero sí en la mejor versión posible de sí mismo.
ALGO SOBRE ÉL…
Miguel Ángel Pereira (Ibhola): «Dani es de esas personas que se hacen querer por su carácter cabezón, pero afable, dispuesto, y presto a ser parte del esfuerzo que cada prueba deportiva necesita desde un punto de vista de su correcta organización. Amante del running, sabe entender que esta disciplina, además de lo que puede exigir a niveles de esfuerzos físicos y mentales, te regala momentos inolvidables de amistad, de conversación, de guiños, que el deporte en general, y el running en particular, puede ofrecer a quienes se aventuran a practicarlo«.








