“El cartel de Huelva Flamenca es una obra viva y abierta a la interpretación del espectador”

El cartel anunciador de la pasarela Huelva Flamenca lleva este año la firma de David Morales, artista onubense con una larga trayectoria pictórica y una obra marcada por la simbología, la emoción y la conexión entre disciplinas artísticas. Natural de Huelva capital, “nacido en el Conquero”, como él mismo recuerda con orgullo, Morales ha concebido una imagen que se aleja de la representación literal para adentrarse en un lenguaje más conceptual, abierto a la interpretación del espectador.

“Todo el arte está conectado, una cosa participa de la otra”, explica el artista, que encuentra vínculos constantes entre el flamenco, el baile o la tauromaquia, que traslada a sus obras. No es una relación casual, ya que su padre fue profesional del mundo taurino durante muchos años, una experiencia que ha marcado su mirada como pintor. “Cuando veo a una bailaora, por ejemplo, me recuerda a un torero. Todas esas manifestaciones artísticas están entrelazadas en nuestra cultura y es lo que acabo expresando en mi pintura de manera natural”, afirma.

En el cartel, Morales rehuye imágenes explícitas para sugerirlas a través de formas, volúmenes y símbolos. “Quería que fuera algo distinto, simbólico”, señala. En la obra no aparece una figura reconocible, pero sí elementos que remiten al traje, al movimiento y al compás. “Hay quien ve a una mujer flamenca, un coche de caballos y otros elementos propios de nuestro folclore. Eso es lo que me han manifestado algunas personas cercanas al ver la obra. Para mí eso es lo importante, es decir, dejar paso a que la mente colectiva fabrique su propia idea de lo que ve”.

El proceso creativo fue rápido e intuitivo. El encargo llegó de la mano de los promotores del evento, y Morales se puso a trabajar casi de inmediato. “Enseguida empecé a trabajar como siempre, muy gustosamente, porque es un tema que me gusta mucho”, explica. El resultado es una obra que, según el propio autor, “está viva”. “Cada vez que la observas te proporciona cosas diferentes. El cuadro está hablando”.

David Morales junto a Pilar Miranda, alcaldesa de Huelva, en la presentación del cartel anunciador

Aunque en los últimos meses ha destacado por su trabajo en cartelería, Morales reivindica la versatilidad como una necesidad creativa. “No es bueno estar encasillado en una temática”, afirma. Abstracción, paisaje, retrato o bodegón forman parte de distintas etapas de su producción, pero siempre con su estilo personal. “Puedes cambiar de tema, pero siempre tiene que haber un sello distintivo”.

En ese camino, la abstracción ocupa un lugar especial. “No es la realidad que percibimos todos los días; ahí se pone un poco de alma”, reflexiona. Citando a Caballero Bonald, sostiene que “la única forma de transformar la realidad es distorsionando la que hay”. Para Morales, el arte debe ir más allá de la copia. “El artista tiene que aportar lo que siente dentro de sí mismo”.

Formación, respeto y oficio

David Morales se define como “pintor de escuela”, con una formación sólida en la Escuela de Bellas Artes de Sevilla y Madrid, combinada con un fuerte componente autodidacta. “Soy un pintor de escuela, pero cuando uno tiene ese interior creativo, puede romper las reglas”, explica. Aprender, insiste, es un proceso continuo que “no acaba nunca”.

A pesar del reconocimiento que asegura sentir en su entorno, también reflexiona sobre la falta de comprensión que a veces rodea al mundo del arte. “Me considero un artista muy respetado y valorado en mi tierra. Sobre el mundo del arte a nivel profesional, opino que hay mucho desconocimiento por parte del gran público. Detrás de lo que se ve hay muchos años de formación, de trabajo, de introspección”, señala. No lo dice desde la queja personal, sino como reflexión general. “La gente no estudia el arte y por eso no se valora como se debería”.

Esa filosofía de vida ligada al arte es la misma que le lleva a sostener que la creación no entiende de jubilaciones. “Un artista no se jubila nunca, porque es algo que se lleva dentro, como una fuente que está manando continuamente”, afirma desde sus 53 años y muchas pinceladas por trazar. Incluso lejos del estudio, la mente sigue trabajando. “Pinto más acostado que cuando estoy delante del atril”, confiesa.

Compagina su faceta creativa con la docencia, desde su propio estudio–academia, consciente de las dificultades económicas que históricamente acompañan al sector. “El arte nunca ha ido bien con la economía”, reconoce, aunque también percibe un despertar cultural en Huelva. “Hay ganas, hay ilusión, aunque siempre con ese contrapunto”.

El cartel de Huelva Flamenca inaugura así un nuevo año de trabajo para David Morales, que ya tiene otros proyectos de cartelería en marcha. Una obra que no solo anuncia una pasarela, sino que invita a mirar la moda flamenca desde un lugar más profundo, libre y abierto.

Por José Luis Galloso

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