“En ASPREATO tratamos de dignificar a las personas que necesitan ayuda y no de ofrecerles caridad o beneficencia”

Desde hace más de 37 años, la asociación ASPREATO (Asociación para la Prevención y Apoyo al Drogodependiente) forma parte del paisaje social de Ayamonte y de buena parte de la Costa Occidental de Huelva. Nacida en los años ochenta al calor de la alarma social provocada por las drogodependencias, la entidad ha sabido evolucionar con el tiempo, adaptándose a las nuevas realidades sociales y ampliando su campo de acción hasta convertirse hoy en un recurso integral de atención a personas y familias en situación de vulnerabilidad.

“La entidad nace de familiares que tenían a alguien cercano con un problema de adicción. Esa fue nuestra razón de ser inicial”, explica Elisabet Serrano, presidenta de ASPREATO y una de las figuras clave en la consolidación del proyecto durante las últimas dos décadas. “Pero las necesidades sociales cambian, y nosotros hemos tenido que cambiar con ellas”.

Serrano llegó a la entidad en 2007. Es licenciada en Psicología, con formación de posgrado en Dirección Estratégica de Recursos Humanos y especializada posteriormente en adicciones, además de contar con un máster en psicologia clínica y psicoterapia. Desde su llegada al centro, ha vivido en primera línea la transformación de ASPREATO, tanto desde el plano profesional como desde la gestión y la búsqueda de financiación. Hoy mi trabajo está muy centrado en que la entidad siga funcionando, en buscar recursos, presentar proyectos y coordinar al equipo, resume.

Una entidad que se adapta a las realidades

Durante sus primeros años, ASPREATO centró su actividad casi exclusivamente en personas con problemas de adicciones. Sin embargo, a partir de 2011, coincidiendo con la gran crisis económica, la entidad dio un giro decisivo. “A partir de ese momento abrimos la atención a personas y familias en riesgo de exclusión social”, señala Serrano. Fue una etapa especialmente dura estuvo el centro estuvo a punto de cerrar. «Estuvimos a punto de cerrar. «La financiación se redujo muchísimo y tuvimos que reinventarnos”.

La clave estuvo en diversificar proyectos y fuentes de financiación. “Empezamos a presentarnos a nuevas líneas, como la garantía alimentaria, y a ampliar nuestra cobertura social. Eso nos permitió reflotar como entidad y aumentar las coberturas sociales”, recuerda. Desde entonces, ASPREATO no ha dejado de crecer, tanto en número de programas y beneficiarios como en estructura profesional.

La labor de ASPREATO se divide en dos grandes áreas. Por un lado, los espacios de formación y atención técnica; por otro, los servicios de emergencia social. En este segundo ámbito se enmarca el comedor social, en funcionamiento desde 1998 y que atiende diariamente a entre 60 y 80 personas. Ofrece desayuno, comida, merienda y cena para llevar. A ello se suman duchas, lavandería y consignas , especialmente pensadas para personas sin hogar.

Cuando una persona llega, lo primero que hacemos es una detección de necesidades”, explica la presidenta. Trabajadores sociales realizan ese primer contacto y derivan a la persona al recurso más adecuado. “La clave está en identificar bien qué necesita cada persona y no aplicar soluciones estándar”.

Otro de los proyectos más destacados es el Economato Infantil, creado en 2015. Actualmente cuenta con 487 expedientes abiertos en la base de datos, que recogen a más de 700 menores. Durante 2025 se atendió de forma efectiva a 128 familias y 269 menores. El servicio no solo alcanza a Ayamonte, sino también a familias de Isla Cristina, Villablanca, Lepe o Cartaya.

El economato funciona con un modelo que huye de la caridad. Las familias aportan un 30 por ciento del valor real de los productos, ya sea de forma directa o con ayuda de otras entidades. No es beneficencia, es dignidad, subraya Serrano. “Eso hace que se valore el recurso, que haya una implicación de las personas en el proyecto y, además, genera fondos propios que se reinvierten”.

Menores, prevención y futuro

La atención a menores es otro de los ejes centrales del trabajo de ASPREATO. Más allá de garantizar la alimentación, la entidad desarrolla actividades educativas, de ocio y de refuerzo escolar. Especial relevancia tienen las escuelas de verano, activas desde hace cuatro años, que atienden a unos 40 menores derivados por los servicios sociales. En verano, muchos niños se quedan sin el comedor escolar cuando termina el colegio. Nosotros cubrimos esa necesidad, y también ofrecemos actividades que les permiten seguir desarrollándose. No podemos perder la perspectiva, ya que estamos hablando de niños, explica.

En paralelo, ASPREATO impulsa diversos programas de prevención en el ámbito de las adicciones y los hábitos de vida saludables, en colaboración con federaciones como ENLACE y entidades estatales como UNAD. Estas actuaciones se desarrollan tanto en centros educativos como en la propia sede de la entidad y están dirigidas principalmente a la población juvenil.

A este trabajo se suman recursos residenciales y programas especializados que refuerzan el enfoque integral de la asociación. Entre ellos destaca la Vivienda de Supervisión a la Reinserción, activa desde 1999, un recurso clave en los procesos de recuperación e inclusión social. «Contamos con un equipo de tres profesionales y ofrece cobertura a un máximo de 12 personas, nueve plazas mediante licitación pública y tres privadas, destinadas a personas que necesitan acompañamiento estructurado para avanzar hacia la autonomía personal y social», explica Elisabet Serrano.

Desde 2021, ASPREATO gestiona también una vivienda tutelada para personas sin hogar, con 12 plazas y supervisión diaria por parte de un trabajador social y una educadora social, garantizando no solo alojamiento, sino seguimiento y estabilidad.

Además, desde 2024 desarrolla el programa TRANSFRONTERA, de atención social y jurídica a personas migrantes, y participa activamente en la Federación RAIGA, impulsando una base de datos compartida que mejora la coordinación con los servicios sociales y facilita itinerarios de inclusión sociolaboral centrados en la persona.

Profesionalización y trabajo en red

Uno de los grandes cambios de la entidad ha sido la profesionalización de sus servicios. Cuando empecé, éramos cuatro personas en la sede. Hoy somos quince profesionales en distintas áreas, destaca Serrano. Psicólogos, trabajadores sociales, educadores, personal administrativo y jurídico forman un equipo estable que se apoya, además, en una red de voluntariado muy activa y en continua formación. De esta forma “la atención se vuelve mucho más efectiva y se ajusta mejor a las realidades de cada usuario”, asegura Serrano.

Taller de ayuda familiar en Aspreato

ASPREATO es desde 2018 Centro de Recursos para el Voluntariado, impulsando programas de formación y coordinación con otras entidades sociales. El trabajo en red es fundamental. No se trata de duplicar esfuerzos, sino de sumar, afirma la presidenta, citando colaboraciones habituales con Cruz Roja, Cáritas, Afaje o Aprosca.

Una entidad pequeña, con un impacto enorme

A lo largo del año, ASPREATO beneficia a entre 2.000 y 2.500 personas a través de todos sus programas. Somos una entidad pequeña, pero muy posicionada en la provincia, resume Serrano. “Atendemos no solo a Ayamonte, sino a toda la comarca e incluso a personas transeúntes, siendo un territorio fronterizo con Portugal”.

Tras casi cuatro décadas de trayectoria, ASPREATO sigue mirando al futuro con el mismo objetivo que la vio nacer: acompañar, dignificar y ofrecer oportunidades reales a quienes más lo necesitan. Es un trabajo muy exigente a nivel mental, pero igualmente reconfortante. Buscar nuevos retos y formas de mejorar nuestra atención nos mantiene en la lucha, concluye su presidenta.

 

Por Pedro Pérez

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