El tenista palermo Adrián Sánchez Romero cambió las botas de fútbol por la raqueta hace cinco años. Ligado al deporte local desde pequeño, a sus veintinueve años destaca los valores de esfuerzo y compañerismo que vive en el Club de Tenis de Palos de la Frontera, con el que entrena y compite, y en el que ha crecido como deportista y también como persona
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Por José Luis Galloso
En Palos de la Frontera, el tenis está ganando terreno a base de constancia, ilusión y gente que se engancha de verdad a la raqueta. Instalaciones municipales de calidad, diferentes torneos anuales y la afición de los palermos están fomentando con éxito la práctica de este deporte.
Uno de esos enamorados de la raqueta es Adrián Sánchez Romero, palermo, de 29 años, jugador amateur y miembro del Club de Tenis de Palos de la Frontera, un espacio que, en pocos años, ha conseguido reunir a aficionados de distintos puntos de la provincia y consolidar una comunidad muy activa en torno a la pista.
Adrián no llega al tenis desde la cuna, ni desde una tradición familiar ligada a este deporte. Su historia deportiva se parece a la de muchos que comienzan en el mundo del fútbol y terminan encontrando una forma distinta de competir, desconectar y crecer en otro deporte. “He jugado toda la vida al fútbol, pero llegó una edad en la que era complicado compaginarlo con trabajo y familia”, explica.
Ese cambio le abrió otra puerta. “A raíz de eso, probé el tenis y me enamoré”. No fue un flechazo repentino, sino una afición que ya asomaba antes. “A mí siempre me gustó el tenis, lo veía por la tele. De chico he jugado alguna vez, pero hace cinco años empezó a dar clases aquí el entrenador Álvaro Pérez, de Huelva, y nos enganchó a todos. ¡Es un crack!”, cuenta.
Desde entonces, Adrián entrena, compite y sigue aprendiendo. “En el club damos clases con él y con Carlos Prieto, otro de los entrenadores, y la verdad es que todos estamos avanzando mucho”, resume.
Su evolución en la pista va de la mano, inevitablemente, del crecimiento del Club de Tenis de Palos de la Frontera, al que pertenece desde su origen. “Formo parte del club desde sus inicios”, afirma.

Para Adrián, el club es parte del motor que sostiene la afición en el pueblo. “Andrés González Muñoz, su presidente, está haciendo un gran trabajo al frente del club, junto con la ayuda del Ayuntamiento, que también nos apoya mucho. Entre todos se está creando una afición por el tenis muy bonita aquí en Palos”, valora.
Ese empuje se nota incluso en el ambiente. “Viene gente de toda la provincia de Huelva”, señala, como prueba de que el proyecto local trasciende ya el marco del municipio.
Crecer en el tenis, para Adrián, implica constancia diaria. Entrena en las instalaciones del pueblo y se muestra orgulloso de lo que tienen. “Tenemos unas magníficas instalaciones”, dice, destacando especialmente un espacio renovado.
“Estamos entrenando en una pista nueva que el Ayuntamiento creó y estamos muy contentos con ella”.

Su rutina no es la de un profesional, pero sí la de alguien comprometido con su afición. “Ahora entreno entre cuatro y cinco horas a la semana”, explica, repartidas entre clases y juego. “Voy a clase un par de días y luego intento jugar siempre los fines de semana”. Considera que la constancia es vital para seguir progresando.
Forjando carácter
Y aunque se define como amateur, Adrián participa en competiciones locales y provinciales, un aliciente más. “He ganado algunos torneos, tanto en el club de Palos como en el Recreativo de Tenis de Huelva”, comenta con humildad. Trofeos modestos quizá, pero con el valor que tienen las cosas ganadas a base de entrenamiento, empeño y paciencia.
Paciencia. Esa palabra aparece sola cuando se habla de tenis. Y Adrián lo confirma desde la comparación con el deporte que practicó durante años. “En el tenis estás tú solo con la raqueta. Y muchas veces, psicológicamente, eso es muy duro. Eres tú contra ti mismo”, afirma. Echa de menos el fútbol por esa parte humana del vestuario. “A veces te falta un equipo al lado que te arrope y te apoye en los momentos difíciles”. Pero esa soledad competitiva también le ha enseñado a sostenerse a sí mismo.
Por eso, cuando se le pregunta por lo que le aporta el tenis hoy, Adrián no se queda solo en lo físico. “El tenis en la parte mental es un reflejo de la vida”, sentencia. “Se asemeja mucho a la vida porque define mi personalidad”. El camino es la disciplina, la constancia y una forma de enfrentar metas. “Cuando estás aquí se necesita mucha disciplina y luchar cada día, ser constante. Y esto también lo puedes reflejar en tu vida. Para cumplir tus metas hay que ser constante, disciplinado y no dejarlo nunca”.
Si hay un referente que le ayuda a entender esa dimensión mental es Novak Djokovic. Adrián lo menciona con admiración por algo que él mismo considera la parte más difícil del tenis. “Me gusta mucho Djokovic por la mentalidad tan fuerte que tiene. Esa es la parte más difícil para mí, y él es el número uno en eso y lo admiro mucho”, afirma.
También tiene opina sobre la salud del tenis en la provincia. “Diría que está en un buen momento”, opina, destacando que “hay muchos niños jóvenes que vienen pisando fuerte”. Eso sí, ve un obstáculo muy común. “La curva de aprendizaje en el tenis es larga. Poca gente se queda hasta alcanzar un nivel en el que el deporte se disfruta de verdad”, explica.
Adrián, además, destaca valores propios del tenis. “El esfuerzo por encima de todo, ganes o pierdas”, dice, y subraya la importancia de “aceptar la derrota”, cultivar la disciplina y sostener “una buena mentalidad”. Y destaca, además, el sentido del respeto en esta disciplina. “En el tenis se respeta mucho al rival y es uno de los grandes valores de este deporte”.
Si alguien en Palos de la Frontera se plantea acercarse al club, Adrián invita a que dé el paso. “En el club se recibe a la gente con los brazos abiertos y tenemos la suerte de contar con Andrés González Muñoz, que es un tipo muy majo además de encantador”, recomienda. Y remata con una invitación a participar en el proyecto: “Estamos deseando que se una gente a este club y seguir creciendo. Tenemos un grupo de personas estupendas en torno al tenis y muchos momentos de convivencia más allá de la práctica deportiva. Ese también es un gran motivo para acercarse al club”. Porque aquí, en Palos, la raqueta también está construyendo una comunidad rica en valores y llena de convivencia.








