“He renovado mi negocio en Punta Umbría para seguir apostando por el comercio en la localidad»

Enero es el mes de la renovación, de los nuevos proyectos y de los desafíos que enfrentar en los próximos doce meses que completan el año. Así ha llegado 2026 para Juan Manuel Álvarez Asencio ‘Juanmi’, con la sensación de haber cerrado ciclo a la vez que abre nuevas puertas profesionales a través de su establecimiento en Punta Umbría.

Su comercio, Álvasen Sofás&Deco, ha estrenado experimentado unas transformación y ha cambiado de ubicación en la localidad, con tras un traslado corto de distancia pero profundo en su significado. A apenas unos metros del local anterior, la nueva tienda supone un paso adelante en visibilidad, espacio y personalidad, consolidando un proyecto empresarial construido a base de trabajo, cercanía y una idea muy clara de lo que significa vender muebles desde un negocio local.

Si bien no corren los mejores tiempos para los minoristas de las tiendas de barrio y comercios de siempre, por la velocidad arrolladora de las grandes superficies, este empresario sigue apostando por seguir emprendiendo en Punta Umbría.

Juanmi se adentró en el mundo del mueble siendo apenas un adolescente. “Empecé el 26 de marzo de 2006, tenía 19 años y entré a trabajar en la tienda para una empresa de Pilas (Sevilla) dedicada sobre todo a la fabricación de sofás”, recuerda. Había estudiado Comercio y había hecho prácticas en Zara, del grupo Inditex, pero su verdadera vocación estaba en la decoración. “Yo pasaba por esa tienda todos los días porque vivía cerca y me fijaba mucho en ella. Me gustaba lo que veía…sus productos y las posibilidades que pensaba que tenían”.

La entrevista que cambió su vida fue casi anecdótica. “Había unas diez candidatas para optar al puesto de trabajo en aquel comercio. Tras acabar la entrevista de trabajo con uno de los responsables, recibí una llamada diez minutos más tarde. Comencé con ellos al día siguiente”. Desde entonces, Juanmi no se ha movido del sector. Trece años después, en 2019, llegó el momento más decisivo. “Mi jefe me dijo que cerraba la empresa y que me quedaba en la calle. Fue un golpe duro, pero fue mi madre quien me animó a mantener el negocio por cuenta propia en Punta Umbría”. Y así lo hizo. Compró la empresa, asumió el riesgo y empezó a darle forma propia.

Álvasen nació entonces como algo más que una tienda de sofás. “La empresa donde comencé trabajaba sobre todo en la fabricación, y yo quise mantener ese concepto de lo artesanal y a medida, pero también introducir decoración, interiorismo, asesoramiento, colchonería… todo lo que he podido introducir para ampliar y enriquecer el portafolios”. La identidad del negocio siempre lo ha marcado la calidad, la personalización y un trato directo imposible de encontrar en grandes superficies.

«Álvasen fue un proyecto que pensé con 17 años, cuando soñaba con tener mi propia empresa de decoración y joyería. Hoy tengo la suerte de estar en ese camino»

Ni siquiera el nombre del comercio es producto de la casualidad, sino de una manera planificada y con marca de la casa. “Álvasen fue el nombre de un proyecto que creé con 17 años, cuando soñaba con tener mi propia empresa de decoración y joyería. Aquel proyecto se fue haciendo poco a poco realidad y es el que hoy estoy llevando”, explica Juanmi mientras desvela que las tres sílabas del nombre comercial las exytrajo de sus propios apellidos.

A lo largo de estos años, la tienda ha evolucionado de forma constante. En 2021, Juanmi amplió el local uniendo el espacio contiguo y creando un almacén mayor, con espacios de exposición. Y ahora, en 2026, ha dado un nuevo salto con el cambio de ubicación. “A este local le tenía echado el ojo desde hace tiempo. Es una esquina con mucha cristalera, tiene acceso privado, almacén propio y me permitía hacer la obra que mi forma de trabajo requería. Además es un local muy céntrico junto a la Plaza 26 de Abril, a escasos metros de mi antigua ubicación, así que mis clientes me siguen teniendo muy cerca”, argumenta.

El resultado es un espacio más luminoso, abierto y coherente con su forma de entender la decoración. “Quería que el cliente viera más el trabajo que yo hago. Aquí puedo montar salones completos, estancias reales, y que la gente entienda que puedo asesorar una casa desde cero”. El cambio, además, ya está dando frutos. “Hace menos de una semana que he abierto y me llegan las felicitaciones, algo que me anima mucho a seguir adelante. Me transmiten que ‘he acertado’ con el sitio por las virtudes de este nuevo espacio. Los vecinos también me dan la enhorabuena por haberle dado más vistosidad a la zona comercial y ‘caché’ a la calle”, explica de manera sincera.

Una filosofía al servicio del cliente

La clientela de Álvasen es tan variada como fiel. “Trabajo con personas desde unos 25 años en adelante, con un nivel medio, gente que valora la calidad”. Proceden de Punta Umbría, Huelva capital, zonas residenciales como La Monacilla Golf, y en verano se suman clientes de Sevilla y Extremadura. “Tengo productos desde 7 euros hasta piezas de más de 1.000. Hay de todo y para todos tipo de públicos”.

Uno de los retos constantes es romper prejuicios. “Mucha gente se asoma al escaparate y piensa que esto tiene que ser caro. Es la frase típica. Pero cuando entran, se sorprenden”. Juanmi huye de la cartelería agresiva. “No me gusta llenar la tienda de precios grandes, eso es de grandes superficies y baja el prestigio del negocio que yo quiero proyectar”.

Frente a ellas, su arma es clara. “Mi alma es la calidad y el trato personal. Yo estoy en tu casa al momento si hay un problema, te adapto medidas, te hago planos y te muestro cómo va a quedar todo en 3D”. Y en ese sentido, su apuesta es muy personal. “Prefiero diez ventas buenas a cien malas. Prefiero un cliente que valore el producto a muchos que solo buscan lo más barato”.

La estacionalidad, habitual en un pueblo costero, no le preocupa. “En invierno se vende más mueble y en verano más decoración. Una cosa compensa a la otra y el negocio es bastante lineal todo el año”. El secreto está en renovar constantemente el escaparate, seguir formándose y escuchar al cliente.

Juanmi Álvarez en su nuevo espacio comercial. FOTOS: Rocío Martín

De objetivos, Juanmi no habla en términos de cifras. “No quiero hacerme rico”, comenta entre risas. “Mi deseo es que se me valore, que la gente sepa que lo que vendo es diferente y exclusivo”. De cada pieza trae una o dos unidades como máximo. “No me gusta que todo el mundo tenga lo mismo”.

Por todo ello invita a los vecinos de la localidad a que conozcan el nuevo Álvasen. “Que la gente del pueblo se anime a entrar, que pregunte, que valore tener una tienda así en Punta Umbría. Yo podría haberme ido a otro sitio, pero sigo apostando por mi localidad”.

Álvasen no es solo una tienda renovada. Es la historia de alguien que ha crecido con su oficio, que ha sabido reinventarse sin perder su esencia y que demuestra que el comercio local, cuando se hace con alma, sigue teniendo estando vivo y batallando frente a la despersonalización de las ventas en los grandes espacios.

Por José Luis Galloso

Fotos: Rocío Martín

Compartir
Scroll al inicio