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Antonio Jesús Fernández Santana ‘Toti’ lleva toda una vida sobre las dos ruedas de una bicicleta. ¿Cuántos ciclistas habrán compartido salida, entrada en meta, rodaje en pelotón o conversación tras una prueba con el deportista lepero? Sería difícil calcularlo.
Natural de Lepe y residente en La Antilla, este ciclista amateur ha convertido la bicicleta en mucho más que un deporte. El ciclismo es su refugio, su forma de vida y también el hilo conductor de una trayectoria marcada por la constancia, la evolución y, sobre todo, las personas.
“Llevo montando en bici desde siempre… de toda la vida”, resume con naturalidad. Su relación con el ciclismo comenzó cuando apenas existía la sofisticación de hoy día actuales. Rememora aquellos tiempos de bicicletas de acero, cambios en el cuadro, pedales sin automatismos y rutas improvisadas con amigos. “Los sábados le quitaba una bici a mi primo y nos íbamos a Villablanca por la carretera; parábamos y nos comíamos unas naranjas que cogíamos directamente de los árboles”, recuerda con una sonrisa que conecta directamente con los orígenes de toda una generación.
«La época de perico delgado y , sobre todo, la de Indurain nos marcó a todos mucho para animarnos a descubrir el mundo de la bici. He competido en todas las modalidades que han existido desde que empecé»»
Aquellos años coincidieron con el auge del ciclismo español en televisión. Perico Delgado primero y, sobre todo, Miguel Indurain después, marcaron una época. “La época de Indurain fue la que más nos marcó”, afirma. Desde entonces, Toti ha visto evolucionar el ciclismo en todas sus formas…carretera, montaña, ciclocross y, más recientemente, gravel. “He hecho prácticamente todas las modalidades que han existido y que existirán”, explica, demostrando una curiosidad constante por todo lo que tenga dos ruedas.
Pero su historia no se queda solo en la afición. En 2012, la crisis económica supuso un punto de inflexión en su vida profesional. Hasta entonces trabajaba en el sector de la construcción, pero el desplome del mercado lo cambió todo. “Cuando vino la crisis nos fuimos todos a la calle”, recuerda sin dramatismos. Fue entonces cuando surgió la oportunidad de unir pasión y trabajo. “En 2012 empecé a trabajar en lo que me gustaba, en la bici”, explica. Desde ese momento, Toti ejerce como comercial freelance de marcas de ciclismo, cubriendo Andalucía y Extremadura.

No olvida, eso sí, aquellos comentarios de chiquillo en casa que parecían vaticinar el destino del deportista. “Mi madre me decía de pequeño, ‘con esto no te vas a ganar la vida’… y al final terminé ganándomela con la bici”, comenta con ironía y satisfacción. Hoy, el ciclismo no solo lo acompaña en su tiempo libre, sino que forma parte esencial de su día a día.
Más allá de la competición, la bicicleta cumple una función fundamental en su equilibrio personal. “Esa hora, hora y pico que hago todos los días en bici es mi bálsamo”, confiesa. En un mundo acelerado y lleno de estímulos, Toti encuentra en el pedaleo su vía de escape. “El estrés que me genera trabajar en el sector de la bici me lo libera el montar en bici”, resume con una claridad que lo dice todo.
Con los años, su relación con la competición también ha cambiado. Reconoce que hubo etapas de obsesión por el rendimiento, la dieta y los resultados. “Esa época ya se me pasó”, admite. Hoy prefiere disfrutar de la bicicleta desde otro prisma. “Ahora disfruto más sin dorsal, descubriendo caminos y montando por placer”, explica. Para él, el ciclismo es un universo amplio en el que caben todos, es decir, el que compite, el que pasea, el que explora y el que simplemente necesita desconectar.
En su palmarés hay victorias y podios, especialmente en pruebas por equipos. “He ganado cuatro ediciones de la Huelva Extrema en equipo de cuatro”, señala, reivindicando el valor de ese formato. “Un equipo de cuatro multiplica todo por cuatro… los pinchazos, las pájaras, los enfados”, añade. Sin embargo, cuando habla de triunfos, su mirada se va a otro lugar.
“Mi mayor victoria es que vaya a la carrera que vaya, siempre tengo amigos”, asegura con convicción. Para Toti, los éxitos no se cuentan en medallas, sino en abrazos, llamadas y reencuentros. “En vez de sembrar competitividad, he sembrado amistades”, explica recordando una anécdota vivida en una carrera de 24 horas en Madrid, donde priorizó la honestidad frente al resultado al hacer justicia con la posición de un compañero en el podio, en detrimento de la suya. Años después, aquella decisión sigue generando vínculos. “Ese es mi tesoro”, resume.

También atesora grandes experiencias en pruebas dentro de la comarca y en otros puntos del país. Si tiene que recomendar alguna prueba no duda en destacar la Quebrantahuesos del pirineo aragonés como destino imprescindible. “Hay que hacerla al menos una vez por el ambiente y lo que se vive allí”, afirma. En el ámbito del mountain bike, defiende con orgullo las pruebas de la provincia, especialmente la Leyenda de Tartessos, donde también colabora en la organización.
La Leyenda de Tartessos se ha consolidado como una de las grandes citas del calendario nacional de mountain bike, una prueba por etapas de categoría UCI (Union Cycliste Internationale) que se desarrolla íntegramente en la provincia de Huelva. Durante cuatro jornadas, los ciclistas afrontan recorridos exigentes y variados, con etapas técnicas, desnivel acumulado y escenarios naturales de gran belleza, desde los pinos del litoral hasta zonas mineras del interior. “Uno de los grandes atractivos de la Tartessos es la posibilidad de competir junto a algunos de los mejores corredores del mundo, compartiendo parrilla de salida y meta con auténticos referentes del ciclismo internacional”, expone.
Además, la organización ha pensado también en quienes no pueden competir entre semana, creando una modalidad de fin de semana que amplía la participación. “Para el público, la prueba ofrece metas accesibles, puntos estratégicos para el seguimiento de la carrera y el aliciente añadido de animar tanto a profesionales como a ciclistas locales, convirtiendo cada etapa en una auténtica fiesta del deporte”, comparte Toti.
Con sus más de treinta años sobre la bicicleta, Toti sigue pedaleando con la misma ilusión de siempre. Sin prisa, sin obsesión y con una filosofía marcada por disfrutar del camino y de quienes lo recorren a su lado. “Hay victorias que no están en un podio”, concluye.
Por José Luis Galloso








