Tras un año de parón en los concursos de agrupaciones de carnaval, el autor puntaumbrieño José Manuel Soto, ‘Soti’, vuelve a subir a las tablas un nuevo trabajo bajo el título de Los Mariposas. Su estreno fue hace solo unos días en el Gran Teatro Falla, donde ha dejado buen sabor de boca.
El proyecto de 2026 nace desde la reflexión y desde la necesidad de contar la vida, con sus giros, sus golpes y sus segundas oportunidades. “Estamos muy contentos con la actuación en el COAC y nos llevamos muy buenas sensaciones”, resume tras el estreno, todavía con el eco del patio de butacas en el cuerpo. “La gente nos ha cogido bien”, añade, consciente de que Cádiz es exigente, pero también justo cuando se le canta con verdad.
Además, Los Mariposas ha presentado una letrilla que ha marcado el concurso por su rigurosa actualidad y el compromiso que caracteriza a Soti. Se trata de un pasodoble que homenajea a “la gente del pueblo de Adamuz” que ha sacado su mejor versión para ayudar a las víctimas del accidente ferroviario ocurrido en el municipio cordobés. La copla se ha viralizado a través de las redes sociales, mostrando el dolor de la tragedia que ha golpeado con especial dureza a Punta Umbría, con vecinos del municipio entre los fallecidos.
«Montamos el pasodoble a la tragedia en Adamuz en apenas 24 horas y lo hemos interpretado desde el respeto y el cuidado para no herir sensibilidades»
La letra fue escrita, montada e interpretada prácticamente en tiempo récord, en un ejercicio de respeto y emoción contenida por los integrantes del grupo sobre el escenario. “En un principio no tenía ninguna intención de escribir nada al respecto. Todos estuvimos muy pendientes de las noticias y viendo cómo crecía cada vez más la magnitud de la tragedia”, explica. Algunos destellos de positividad animaron al autor a coger la pluma y presentar el pasodoble a los suyos. “El lunes por la noche, a las 11 de la noche, se lo mandé a mi hijo y mi sobrino. Los últimos versos los terminé en silencio en el cuarto de ensayo”, cuenta Soto. Al día siguiente, el grupo ya estaba ensayándolo. “Lo empezaron a ensayar el martes hacia las 5 de la tarde y, supongo, que el mismo miércoles cada uno en su trabajo siguió escuchándolo de manera particular”. Y el miércoles, en el Falla, aquella letra salió al escenario como si llevara meses cocinándose. En realidad, apenas habían pasado 24 horas de montaje.
Detrás de ese milagro de urgencia hubo también dudas. No solo por el poco margen, sino por el propio tema. “Por la emoción de lo que canta, por no herir sensibilidades… hay que medir muy bien las cosas”, explica. La tragedia estaba demasiado reciente, demasiado cerca, y cualquier palabra podía sonar a más de lo que pretendía. “El núcleo duro de la comparsa vio que el pasodoble estaba hecho con el máximo respeto y eso fue lo que nos animó a interpretarlo”.
El autor de carnaval también ha querido dar las gracias “al personal de la UME, a los sanitarios, a los psicólogos y a todos los profesionales que participaron en el rescate y la atención a los heridos y familiares en el trágico accidente. Todos ellos también forman parte de esos héroes sin capa que siempre están ahí cuando verdaderamente se les necesita”, expone Soti.
La vuelta de Los Futuristas
El estreno en Cádiz, además, tenía la necesidad de sacarse una espina artística. Soto recuerda la última participación de la Peña Los Futuristas en el Falla con Los Refugiados. Aquel año, asegura, la comparsa cantó bien, pero se quedó con la sensación de que le faltó “vender” la propuesta sobre las tablas, moverse y transmitir desde el gesto, no solo desde la afinación. “Cantábamos muy bien, pero a la comparsa le faltó demostrar las tablas que tiene sobre el escenario”, admite. Por eso este año había una exigencia interna, un compromiso con la puesta en escena. “Teníamos esa espinita ahí y la salvamos en la actuación del pasado miércoles”, afirma con satisfacción. Esta vez, Los Mariposas no solo sonó con solvencia, sino que también demostró su veteranía sobre el escenario.
El tipo de este año no nace de una inspiración aislada. El grupo barajó ideas, tuvo dos o tres líneas abiertas, pero no terminaba de ver clara ninguna. Hasta que apareció una llamada y, con ella, una pieza que encajó. “Mi sobrino Alejandro (coautor de la música) tuvo una conversación con Kike Remolino y le comentó que tenía una idea y bocetos de lo que podía ser el tipo. Y nos cedió la idea para preparar la comparsa”, relata Soto. A partir de ahí, el equipo lo hizo suyo y lo transformó, como pide la propia metáfora del tipo.

Porque Los Mariposas trata de mostrar que la vida es una permanente metamorfosis. “La comparación de lo que es la vida de una persona con la vida de una mariposa, eso es lo que intentamos mostrar en el repertorio”, explica el autor. Etapas, cambios inevitables, reinvenciones forzadas. “Cómo te tienes que reinventar en la vida. Por ejemplo, cuando te casas y acabas divorciándote y tienes que reinventarte”, comenta poniendo ejemplos directos que cualquiera entiende. Soto señala también la parte más frágil, que suele ser la parte mental. Aquella de los contratiempos que te obligan a recomponerte. “La idea era exponer todos esos problemas de lo cotidiano y contratiempos que llegan en tu vida, con la necesidad de ir superando todo lo que llega”, apunta. Y ahí lanza un mensaje de valentía y una llamada a la determinación. “Hay que ser valiente en la vida y romper nuestras propias corazas”, insiste, como si la comparsa fuera también una manera de empujar a quienes reprimen sus sentimientos y acciones.
En lo competitivo, Soto no vende humo. Cádiz es Cádiz. El Falla impone, y el listón suele estar altísimo. “No queremos tener expectativas, pero sí tenemos la ilusión de que nos valoren y poder pasar de ronda. Al final siempre te subes para competir, aunque sabemos que hay mucha calidad en el concurso. El objetivo era defender el repertorio con dignidad y eso lo hemos hecho. Pasar la ronda a veces es como una lotería que puede llegar o no”, resume, aunque reconoce que volver a cantar allí significa mostrar más coplas de un repertorio hecho con mucha dedicación. “Cantar nuevamente nos hace crecer en visibilidad y vivir otra noche en el teatro soñado”, indica.

Cantar en casa
Con el estreno gaditano ya en la mochila, el calendario no se detiene. La próxima parada es el concurso de Huelva el próximo 27 de enero, donde el calor del público onubense siempre es especial. “En Huelva a nosotros nos quieren mucho y siempre vamos con mucha ilusión”, afirma. Después vendrá el carnaval local, el de Punta Umbría, donde el grupo también tiene historia, premios y un lugar ganado a fuerza de años y de repertorios.
El parón del año pasado, lejos de ser una retirada, fue un respiro que le sentó bien en lo personal. “A mí personalmente me vino muy bien”, reconoce. Llevaba mucho tiempo sin salir a cantar y la experiencia de la comparsa callejera Los Gallinas le devolvió sensaciones. “Me lo pasé muy bien, pude abrir la garganta nuevamente porque llevaba años sin cantar”, confiesa con humor. Aquel proyecto le sirvió para reconciliarse con el escenario sin el peso del concurso, y para recuperar confianza y ratitos de diversión.
En paralelo, Soto también reflexiona sobre el descenso de agrupaciones en Punta Umbría en los últimos años. “No está saliendo gente nueva que lidere los proyectos y eso creo que es lo que está llevando a esta situación. Gente que sepa tirar del carro para sacar adelante un grupo”, insiste. En cualquier caso, es optimista y entiende que también son altibajos, con etapas más de sequía que hay que superar.
José Manuel Soto vuelve a Cádiz con Los Mariposas y lo hace, además, sacando mucho de su propia experiencia de vida para mostrar en esta nueva idea de repertorio, que devuelve a las Carnestolendas locales y provinciales a uno de los autores más laureados y longevos de nuestra tierra.









