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Los triunfos en el deporte no siempre vienen acompañados de medallas colgadas en el cuello, sino también de historias de constancia y compromiso con disciplinas minoritarias a las que se les entrega casi todo.
La trayectoria de José Luis Rúa Concepción, conocido por todos como ‘Yimi’, es una de ellas. A sus 47 años, este ayamontino no solo sigue compitiendo en el Club Tenis de Mesa Ayamonte, sino que es el alma del mismo. En él creció y se formó deportivamente, viviendo desde dentro los años de su fundación mientras se iniciaba en este deporte.
“No me imagino vivir sin el tenis de mesa. Para mí es algo inherente a mi personalidad”, confiesa Yimi. No es una frase hecha. Comenzó a jugar con apenas ocho años y, desde entonces, han pasado casi cuatro décadas vinculadas a una mesa, una pala y una forma de entender el deporte como escuela de vida.
El origen del club se remonta a los años noventa, cuando el paso de las categorías de base obligaba a formalizar estructuras deportivas fuera del Patronato Municipal. “El club lo fundaron un grupo de apasionados del tenis de mesa, entre los que estaba mi padre. Los niños de aquellos deportistas nos iniciamos en el club y algunos estamos aún aquí”, relata Yimi. Hoy aquel proyecto suma 32 años de historia.
Tras un paréntesis universitario en el que compitió fuera de Ayamonte, Yimi regresó en 2003 para asumir responsabilidades técnicas y de gestión. “Cuando terminé la carrera volví y tomé los mandos tanto a nivel técnico como de gerencia del club”, explica. Desde entonces ejerce como secretario, entrenador del primer equipo y coordinador deportivo.
El Club Tenis de Mesa Ayamonte tiene un carácter muy particular dentro del mapa deportivo onubense. En una provincia con escasa tradición competitiva en este deporte, el club compite desde hace cuatro temporadas consecutivas en División de Honor Nacional, la segunda categoría más importante del tenis de mesa español.
“El año pasado incluso fuimos a la fase de ascenso a la máxima categoría, algo sin precedentes en Huelva”, destaca Yimi con orgullo. En esa élite solo juegan diez equipos en toda España. Ayamonte estuvo a un paso.

El club cuenta con varios equipos en distintas categorías, una escuela base con una decena de niños y una estructura sostenida a base de subvenciones de la Junta de Andalucía y de la Diputación de Huelva, un convenio municipal y el apoyo de empresas locales. “Nos cuesta dinero competir en esta categoría, pero tenemos el respaldo económico que, más tarde o más temprano, llega a las arcas del club”, explica con realismo.
En lo deportivo, el proyecto se ha reforzado con jugadores semiprofesionales de distintos puntos del país e incluso del extranjero. “Además de los jugadores locales, tenemos jugadores de diferentes puntos de España como Galicia y Sevilla, e incluso contamos con un jugador nigeriano. El club es también un elemento de integración”, argumenta. Por todo ello, el club es un referente competitivo a nivel nacional.
Formación, cantera y legado
Más allá de los resultados, Yimi pone el acento en la formación de jugadores. Durante años llegó a trabajar con escuelas de más de 30 niños. Hoy la cantera es más reducida, reflejo de las dificultades para competir con deportes mayoritarios. “Llegamos tarde a los colegios; muchos niños ya están inscritos en fútbol cuando vamos en septiembre”, lamenta.
Aun así, el club sigue dando frutos. Algunos nombres destacan especialmente. “A José Manuel Caballero lo enseñamos a jugar cuando tenía seis años. Yo mismo he sido su entrenador. Hoy suma un campeonato de España, un subcampeonato individual y ha ido dos veces al Campeonato de Europa”, recuerda con emoción. Otro ejemplo es Ludovico Crespo, otro producto de la casa.

“Ver cómo un niño de Ayamonte llega a competir a nivel europeo te llena de orgullo”, afirma. Para Yimi, ese legado humano y deportivo es tan importante como cualquier ascenso.
Yimi sabe lo que es la competición en primera persona. A nivel personal, su palmarés también es notable, ya que se ha proclamado subcampeón de Andalucía por equipos en categorías base, medallista nacional con la selección andaluza, quinto de España universitario y autor de múltiples títulos en categoría veteranos. “Nunca gané el absoluto como jugador, pero sí como entrenador del equipo. En categoría veteranos he conseguido varios subcampeonatos”, reconoce.
Compaginar todo esto con la vida familiar no siempre es fácil. Padre de tres hijos, admite que el equilibrio es cada vez más complejo. “Me cuesta conciliar la vida familiar, pero no sabría dejar el tenis de mesa”.
Pese a todo, el trabajo no cesa. El club arranca el año con títulos autonómicos en veteranos y mantiene como objetivo prioritario la permanencia en División de Honor. “Estamos un poco peor que otros años, pero el objetivo lo vamos a cumplir”, asegura.

El Club Tenis de Mesa Ayamonte entrena en instalaciones municipales, con una sala propia que se ha convertido en su casa. “No tenemos que montar ni recoger mesas. Entramos y entrenamos”, explica, argumentando las comodidades a las que tienen acceso gracias al respaldo municipal.
Con dedicación constante y la ilusión intacta, Yimi y los tenistas del club afrontan una temporada con buenas expectativas. Sin demasiados focos encandilando, pero con la pala apuntando a lo más alto, los ayamontinos prometen seguir dando alegrías a la localidad y a la provincia de Huelva, en una disciplina silenciosa que atesora nombres con un hueco ya ganado en la memoria nacional de este deporte.
Por José Luis Galloso








