“Competir ante jugadores chinos o asiáticos en un Mundial te obliga a dar tu mejor versión desde el primer punto”

En mitad del ruido de la competición y la intensidad que siempre rodean a un Mundial, hemos logrado hablar con Paco Motero (Francisco Motero Conde, Huelva, 1990), un deportista que ha pinchado la bandera de Huelva al otro lado del Mediterráneo.

Porque el jugador onubense de bádminton acaba de disputar el BWF Para Badminton World Championships 2026 que se celebró en Manama (Bahréin), donde ha vuelto a confirmar su espectacular progresión en este deporte, desde que comenzase a entrenar y competir hace poco más de un lustro.

Paco ha logrado hacerse un nombre a nivel nacional e internacional sobre la silla en la que compite, a base de constancia y entrega, en un deporte que al principio se le resistió pero que ha terminado por ser un elemento indispensable en su vida.

Motero llegó a este Mundial con el objetivo realista de avanzar hasta donde su nivel le permitiera, sabiendo que se mediría a los mejores. Hay que ser ambicioso cuando vas a competir a un mundial, pero sobre todo realista teniendo en cuenta los campeones que asisten a un evento como este, resume sin dramatismos. El Mundial aprieta todavía más que el circuito internacional habitual, ya que aparecen selecciones con jugadores que ponen el listón muy alto, como es el caso de China y otros países asiáticos. “Los chinos le dan otro nivel a la competición”, comenta. Esa percepción se confirma con el cruce que le tocó en la ronda decisiva; porque en octavos se mide a Qu Zi Mo, uno de los grandes nombres del parabádminton, doble campeón paralímpico en Tokio y .

El balance en Bahréin, aun sin medallas, es muy positivo. Paco alcanzó los octavos de final en las tres categorías en las que ha participado, igualando su mejor marca en individual y cerrando su presencia con la tranquilidad de haber cumplido el plan. “He competido en individual, dobles masculino y dobles mixto. El objetivo era al menos intentar llegar a octavos de final …sobre todo en el individual, que es la prueba paralímpica, explica. “Entrar en octavos quiere decir que somos los novenos del mundo, que no está nada mal”. En un Mundial donde cada ronda se paga cara, ese dato aclara su dimensión competitiva.

Paco Motero ha alcanzado los octavos de final en el mundial Para Bádminton de Bahréin

Pero viajar a un mundial también pasa factura a la hora de competir y esto no es un aspecto menor. Motero y la expedición española llegaron tras un viaje largo, con escalas (Madrid–Doha–Bahréin) y muchas horas de aeropuertos, que para un deportista con discapacidad se sufren más. No habla de ello como queja, pero si como un condicionantes competitivo. “Ya estamos acostumbrados a todo este jaleo, ya que salimos con frecuencia a competir y hacemos viajes internacionales. Nuestra discapacidad condiciona y las escalas en el viaje son pesadas para cualquiera”. Esta vez, al menos, el jet lag solo fue de un par de horas de diferencia y no hubo que lamentar esa fatiga.

La experiencia, además, no es nueva para él, ya que este es su cuarto Mundial. Y no cualquiera puede contarlo. Para entrar, recuerda, hay que estar entre los 32 primeros del ranking, una barrera que convierte la simple presencia en un logro. “Es clasificatorio, no es entrada libre, por lo que hay que estar fuerte para coger plaza”, insiste.

Detrás del rendimiento está el trabajo diario y la preparación específica. Motero destaca dos concentraciones previas con la Selección, en Toledo, además del entrenamiento cotidiano que considera “lo más importante para llegar en forma a compromisos como el de Bahréin”. Las concentraciones sirven para cohesionar, afinar detalles y sumar horas con tus parejas, pero la base se construye en lo diario con entrenamiento y constancia. Esa disciplina encaja con su rutina en Huelva, donde entrena en el Centro Especializado de Tecnificación Deportiva (CETD) de Andalucía y en el pabellón que lleva el nombre de Carolina Marín.

Porque Huelva, hoy, es un foco de bádminton. “El fenómeno Carolina ha sido un antes y un después en el mundo de bádminton en España y, concretamente, en Huelva”, apunta el deportista. No solo por la popularidad, sino también por la cultura de trabajo en relación a esta disciplina deportiva y por la infraestructura existente en la capital onubense. “Tenemos el centro de tecnificación en Huelva, que es una maravilla y en él es donde suelo entrenar”, señala, agradecido por una ciudad que organiza grandes eventos y sostiene cantera.

Una historia de superación

Su camino, sin embargo, empezó en otro sitio y de otra forma. Motero descubre el bádminton después de un accidente de tráfico que le cambia la vida y le deja en silla. Ingresa en el Hospital Nacional de Parapléjicos y allí prueba deportes adaptados. El bádminton llega casi por casualidad y por impulso de su mujer, quien le animó a probar el bádminton. Él no había tocado una raqueta. “Fue un desastre total… no empecé de cero, empecé de menos diez”, recuerda entre risas. El dato explica su velocidad de aprendizaje, ya que en aproximadamente un año ya compitió en un Campeonato de España y pisó semifinales. Después, la progresión se vuelve constante hasta llegar al alto nivel y a los mundiales.

Su currículum confirma que no hablamos de una promesa, sino de un deportista consolidado. En España, acumula 6 oros individuales WH1 (2018–2024) y 5 oros en dobles masculino (WH1–WH2), además de podios en diferentes ediciones. En Europa, figura como campeón continental en dobles mixtos (2023) y subcampeón de Europa individual WH1 (2025), con un bronce en dobles masculino ese mismo año.

A Motero le gusta remarcar la parte vital de todo esto. Su accidente, dice, le cerró puertas, pero le abrió otra… “ser profesional en un deporte, competir ante los mejores del mundo”. El deporte le ha dado horizonte, países, amistades, incluso una nueva identidad.

En Bahréin se queda en octavos, sí. Pero también se queda en un lugar que, para cualquier atleta, es el premio de codearse con los mejores. Motero ha igualado su mejor marca individual en el escenario más exigente y lo ha hecho compitiendo en tres frentes, abriéndose camino hacia Los Ángeles 2028.

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