Domingo de piñatas para cerrar una Feria 1900 histórica en Moguer

Moguer vivió ayer un vibrante Domingo de Piñatas que coincidió con la jornada de clausura de la Gran Feria 1900, poniendo el broche final a varios días de intensa actividad y a un apasionante viaje colectivo al pasado.

La localidad, alegre y bulliciosa, aprovechó las últimas horas de la feria para despedir un fin de semana marcado por la ambientación histórica, la música y el reencuentro con sus raíces. El pasacalles de gigantes y cabezudos volvió a llenar las calles de color y tradición, acompañado por la Banda de Música Hermanos Niño, que puso banda sonora a uno de los momentos más esperados del cierre festivo.

Uno de los instantes más simbólicos de la jornada fue la quema de la falla dedicada a los marinos, un gesto cargado de significado con el que se cerró oficialmente esta edición de la Feria 1900. Con ella se despidió también ese Moguer de principios del siglo XX que durante varios días ha vuelto a cobrar vida, evocando la época en la que el joven Juan Ramón Jiménez paseaba por sus calles.

El Domingo de Piñatas sirvió así de colofón a una celebración que ha demostrado, una vez más, la capacidad del municipio para volcarse en sus tradiciones y convertir la historia en una experiencia compartida. Familias, visitantes y vecinos han llenado el centro histórico, confirmando que la memoria de la tierra se fortalece cuando se vive en comunidad.

Con el eco de la música aún resonando y el humo de la falla disipándose en el cielo, Moguer despide una feria que ya forma parte de su calendario emocional, reafirmando que la historia se disfruta mejor juntos y que el pasado, cuando se comparte, sigue latiendo con fuerza en el presente.

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