La educación emocional y la literatura infantil vuelven a encontrarse en la nueva obra de Gloria Villanueva, profesora y escritora puntaumbrieña que acaba de publicar ‘A ti te escribo, hermano querido’, un libro pensado para acompañar a niños y niñas en sus primeras etapas de crecimiento, tanto dentro como fuera del aula. Concebido como una herramienta educativa y emocional, el libro nace de la experiencia directa de la autora con el alumnado y de su propia vivencia familiar, reforzando la idea de que educar no es solo transmitir conocimientos, sino también ofrecer recursos para comprender y gestionar las emociones.
Gloria Villanueva siempre tuvo claro que su vocación estaba ligada a la enseñanza. “Desde pequeña soñaba con ser profesora. Mi abuela también lo era y siempre quise ayudar a esos niños que creen que no les gusta estudiar, cuando en realidad lo que necesitan es un guía en positivo”, explica. Esa vocación pedagógica está muy presente en el libro, donde la educación emocional se convierte en el hilo conductor de una historia sencilla pero cargada de significado.

El libro adopta la forma de una emotiva carta que una niña pequeña escribe a su hermano mayor siguiendo el orden del abecedario, a través de escenas cotidianas, fácilmente reconocibles por los pequeños lectores. En ellas se abordan cuestiones como la convivencia entre hermanos, la gestión de la frustración, la igualdad, el duelo, el esfuerzo o la importancia de participar sin miedo a ganar o perder. “Cuando nació mi hija pequeña quise crear un cuento que reflejara la unión entre hermanos y que incluyera valores que los niños viven en su día a día”, explica Gloria.
Más allá del relato, la autora concibe el libro como una auténtica herramienta de aprendizaje. “No es solo para leer, sino para manipularlo, tocarlo, observarlo y generar conversación”, señala. La grafía sencilla y el texto breve facilitan que los niños que están iniciándose en la lectura se acerquen al libro sin miedo, mientras que el contenido permite que también sea utilizado en cursos posteriores, ampliando su recorrido educativo. “Puede usarse en Infantil, en el primer ciclo de Primaria e incluso más adelante, porque incluye actividades y contenidos que crecen con el niño”, añade.
Uno de los conceptos clave que integra la obra es la resiliencia, representada a través de un potente ejemplo que Gloria destaca especialmente. “En Japón, cuando un jarrón se rompe, no se tira: se repara con oro. Eso simboliza que, después de una caída, una persona puede levantarse más fuerte”, explica. De esta manera, el libro invita a aceptar emociones como la tristeza o el enfado sin culpabilidad. “No pasa nada por estar triste o frustrado. Todas las emociones son válidas; lo importante es tener herramientas para gestionarlas”, subraya.
Pilares fundamentales de la educación infantil
El papel de las familias ocupa un lugar destacado en el propósito fundamental del libro. Gloria insiste en que la lectura compartida es una oportunidad única para conocer la realidad emocional de los niños. “Cuando un padre o una madre se sienta a leer con su hijo, no solo está leyendo un cuento; está accediendo a lo que le está pasando en su día a día”, afirma. A través de las preguntas, las ilustraciones y las escenas del libro, los adultos pueden detectar preocupaciones, miedos o situaciones que el niño no siempre expresa con palabras.
“La lectura no es solo leer por leer”, recalca. “Es una forma de acompañar, de guiar y de educar emocionalmente sin darse cuenta”. Incluso en momentos cotidianos, como un viaje en coche o antes de dormir, el libro se convierte en un recurso alternativo a las pantallas. “Ofrecer un libro es ofrecer tiempo de calidad, conversación y vínculo”, añade.
Lejos de rechazar la tecnología, Gloria apuesta por una convivencia respetuosa entre lo digital y lo tradicional. El libro incluye un código QR que da acceso a actividades complementarias, reforzando el aprendizaje sin sustituir la experiencia física del libro. “Estoy a favor de la tecnología, pero con respeto y prudencia. El niño necesita tocar, ver, pasar páginas. Luego, si quiere, puede complementar con recursos digitales”, explica.

La cuidada ilustración, obra de Miriam Higuera, juega también un papel fundamental en el proceso de aprendizaje. “La portada y las imágenes son clave para enganchar al niño. Queríamos algo actualizado, de calidad, que estuviera a la altura de lo que los niños necesitan hoy”, señala Gloria, reconociendo el trabajo conjunto del equipo creativo.
Con ‘A ti te escribo, hermano querido’, Gloria Villanueva refuerza su compromiso con una educación basada en la empatía, el pensamiento crítico y el acompañamiento emocional. “No quiero que el niño lea algo y piense que solo hay una interpretación. Quiero que reflexione, que imagine, que vea que siempre hay más de una salida”, afirma.
Para la autora, el compromiso del profesorado cobra un lugar fundamental en el proceso educativo del alumnado, como catalizador en su deseo de aprender. “Los profesores debemos despertar el interés de los alumnos por conocer, despertando esa curiosidad que les lleva a aprender cosas nuevas”. Y en esa línea cita a César Bona (premio Global Teacher Prize): “un buen docente no es quien más sabe, sino quien mejor conecta. Quien escucha, quien observa, quien adapta su mirada para ver lo que cada niño necesita”. Por eso aboga por la empatía, la creatividad, la humildad y, sobre todo, la coherencia, como cualidades de un buen profesor.
El libro ya puede encontrarse en librerías y grandes superficies, además de a través de la propia autora, que no descarta futuras presentaciones públicas cuando las condiciones lo permitan.
Sobre la autora
Gloria Villanueva es profesora y escritora especializada en literatura infantil y educación emocional. Natural de Punta Umbría, su vocación docente nació en la infancia, inspirada por su abuela, también maestra. Desde el aula y los cuentos acompaña a niños y familias en el desarrollo emocional. Entre sus referentes literarios destacan Gloria Fuertes, por su cercanía al lector infantil, y César Bona, por su visión humanista de la educación.
Educar también es saber escribir sobre la infancia con sensibilidad, respeto y corazón, como defiende Gloria Villanueva, quien acumula 18 años de experiencia como docente.
Por José Luis Galloso








