Llegar a alcanzar la gran final del Concurso de Agrupaciones del Carnaval Colombino es siempre el objetivo fundamental de quienes optan a alcanzar la gloria en la temporada festiva. Los premios son un plus, abierto al debate de los aficionados que opinan sobre el escalón del podio que debieron ocupar unos u otros.
Por tanto, quedarse fuera de la pelea y no pisar las tablas el día en que todo se decide es una inevitable decepción y un ‘cajonazo’ para aquellos autores de reconocida trayectoria en el certamen de coplas.
Por eso, entre otras cosas, es por lo que a Raúl Barneto le ha sabido a gloria el primer premio que su comparsa ‘Desierto’ ha logrado en el concurso de 2026. “Quedar primero tras quedarte un año fuera de la final sabe distinto… Eso es cierto”, comenta el autor de carnaval.
El punto de partida, de hecho, de la obra que ha presentado este año tiene que ver con aquel mal trago que se vio obligado a digerir en 2025. “El tipo surge exactamente después de la final del año pasado. La sensación tras aquel veredicto, que no cuestiono, fue de estar en medio de un desierto”, cuenta. De esa metáfora nace la travesía que han querido representar en el Gran Teatro de Huelva. “El tipo va relatando la trayectoria que hemos pasado desde entonces hasta ahora”, resume.
El repertorio va mucho más allá de la estética orientalizante de sus disfraces para narrar al público sus vivencias desde el interior y desde la experiencia de quien se enfrenta al reto de recorrer un camino lleno de adversidades.

El curso carnavalesco no ha sido fácil en ningún sentido, tanto para Barneto como para su grupo, y el premio llega en forma de merecido triunfo que solo ellos saben valorar. “Tuvimos ocho bajas en el mes de octubre, incluidos miembros de la orquesta, y estuvimos durante dos semanas barajando la posibilidad de no salir”, relata. El proyecto se tambaleó en pleno montaje del repertorio y en un momento vital. “Necesitábamos guitarras, voces claves para las octavillas… En definitiva, hemos tenido que hacer la comparsa prácticamente de cero”.
El grupo se recompuso gracias a la savia nueva y a la apuesta del autor por integrar a nuevos valores con proyección en el carnaval. “Hemos hecho incorporaciones de gente joven y ha sido un acierto, y creo que ha sido el gran acierto de este año”, explica. Para él, la juventud ha traído la ilusión que necesitaba el grupo en aquel momento. “Por muy top que podría haber sido mi grupo el año anterior, no lo cambio por este. La actitud y las ganas de sacar la comparsa adelante han sido lo que nos ha permitido traerla a las tablas y ganarnos al público”, confiesa Raúl Barneto, avalado por su larga trayectoria en el carnaval de Huelva.
Y no es el único primero en el palmarés de Barneto, pero este es diferente para él. “Este es más mío”, dice “entre comillas”, ya que en este ha tenido un peso especial. “El tipo es mío, la idea original de la música, la línea de la letra y también la dirección, así que siento este premio de manera especial, con respecto a otros primeros donde he salido como componente y he tenido menos peso en la autoría”, explica.
Según su propio recuento, este es su tercer primer premio vinculado al concurso. El primero llegó en 1999 con ‘El Orfanato’ como componente; el segundo en 2016 con ‘Los Cuentalunas’, como componente y autor de música, junto a la dirección; y también recuerda un primero en chirigota con ‘La Gallina Vieja’ de Fali Ramos. Pero su participación en el Colombino no se cuenta por premios, sino por la autoría de muchas y la colaboración musical y literaria. “Hace unos años, coincidiendo con la publicación de la ‘Enciclopedia del Carnaval Onubense’, hice un recuento junto al amigo Federico Pérez y me salían más de un centenar de grupos en los que había participado de una u otra manera. Para mi es un orgullo haber estado ahí a lo largo de todos estos años”, comparte.

Una de las novedades en este carnaval ha sido la apertura respecto a la autoría de la agrupación. Ángel Abreu, al que define como “autor novel”, ha sido con quien ha compartido la autoría de las letras y reconoce que su papel ha sido vital en esta faceta. “Viendo las puntuaciones del concurso, hemos tenido mucho éxito con las letras que hemos presentado. Creo que ha sido una de las claves del éxito de este año, pues es cierto que yo siempre me destaco por la faceta musical, pero este año la comparsa ha estado redonda por la calidad de las letras”, expone.
Destaca, entre ellas, un pasodoble crítico “a los políticos” en preliminares y una letra “muy sensible a las mujeres” sobre maltrato, que él sitúa entre las más valoradas.
¿Y el carnaval de Huelva? Barneto habla como aficionado y cree que hay crecimiento, lento pero real, con incorporación de gente joven. Donde sí pone el foco es en la idea de la ansiada escuela de carnaval, como herramienta para dar continuidad a la afición en Huelva. “Es muy difícil encontrar gente para los grupos, sobre todo gente para tocar los instrumentos”, dice. Para él, sin cantera musical no hay relevo estable, y sin relevo la fiesta se sostiene a base de heroicidades como la de este año.
Al final, cuando se le pregunta por qué sigue, su respuesta escapa de reconocimientos y premios. “Lo único que me da el carnaval es amistad”, y también la “inquietud musical” de componer. “Aquí nadie gana dinero con esto, al contrario; nos cuesta el dinero a quienes salimos en carnaval”.
Por eso, el momento que destaca de este año ha sido “el abrazo con un gran amigo después de cantar la final, y la alegría de haber coincidido por primera vez con otro amigo de toda la vida, Diego Ortiz”, tras años llevando caminos paralelos.
‘Desierto’ ganó, sí. Pero el relato que deja Barneto es el de un autor que, después de un año torcido y de un otoño al borde del “no salimos”, se recompuso con un grupo nuevo, ilusiones renovadas, letras que tocaron fibras de los onubenses y la idea de encontrar un vergel en medio del desierto. Ese oasis ha llegado en forma de primer premio.









