Moguer ha comenzado oficialmente la cuenta atrás para la celebración del Vía Crucis de Hermandades con la presentación del cartel anunciador de este acto penitencial, una cita que marca el inicio del calendario cofrade en el municipio y que este año adquiere un significado especialmente profundo. El cartel, obra del fotógrafo moguereño José Luis Perera, fue presentado en un acto celebrado en la Iglesia de San Francisco, que reunió a autoridades municipales, representantes del mundo cofrade y numerosos fieles.
El alcalde de Moguer, Gustavo Cuéllar, presidió el acto junto al presidente del Consejo de Hermandades y Cofradías, José Manuel Domínguez, y el párroco de la localidad, José Antonio Omist. La presentación estuvo acompañada musicalmente por la Banda de Cornetas y Tambores Santa María de la Granada de Moguer, cuyas marchas procesionales aportaron solemnidad y recogimiento a una tarde cargada de simbolismo.
El cartel recoge la imagen del Santo Cristo de los Remedios, protagonista del Vía Crucis de este año, y muestra un momento de profundo silencio y contemplación, acorde con el sentido penitencial del acto. Además, el Consejo anunció que el rezo del Vía Crucis, previsto para el próximo 27 de febrero, se celebrará en memoria de las víctimas del accidente ferroviario de Adamuz, dotando a la cita de un carácter aún más emotivo y solidario.

Un inicio de etapa para el Consejo de Hermandades
Para José Manuel Domínguez, esta presentación ha tenido un significado especial, al tratarse del primer cartel del Vía Crucis que se presenta bajo su presidencia al frente del Consejo de Hermandades, cargo que asumió el pasado mes de noviembre. “Este acto supone el pistoletazo de salida a todo lo que viene ahora. A partir de aquí, el ambiente cofrade empieza a respirarse en Moguer”, señala.
El presidente explica que la elección del cartelista y del protagonista del cartel responde a un proceso ya iniciado por la anterior junta del Consejo, debido a la cercanía de las fechas. “Este año presencia de la imagen representativa en el cartel correspondía a la hermandad del Lunes Santo, que decidió que el protagonista fuera el Cristo de los Remedios. Podía haberse elegido a la Virgen, pero se optó por el Cristo”, explica.
A partir de ahí, se abrió el concurso fotográfico, al que concurrieron varios autores con trayectoria en el ámbito cofrade. “No fueron una gran cantidad de obras, pero sí de fotógrafos con experiencia y premios, algo que para nosotros ha sido gratificante. Cuando vimos todas las obras aportadas, coincidimos de forma unánime en la fotografía elegida. La autoría de la imagen estuvo en el anonimato para el jurado”, apunta Domínguez, que ejerció como coordinador del jurado.
El presidente reconoce que uno de los objetivos de esta nueva etapa es fomentar una mayor participación en futuras ediciones. “Nos gustaría que cada vez se presenten más autores. Estamos trabajando para hacer este concurso más atractivo y que los fotógrafos se animen a participar”, afirma.
El acto de presentación contó con una notable afluencia de público, llenando prácticamente el templo de San Francisco. “Fue una tarde muy bonita, con una iglesia casi llena en la que la banda ofreció varias marchas, en un ambiente de recogimiento que creo que refleja perfectamente significa el Vía Crucis”, señala Domínguez, satisfecho con el desarrollo de la presentación.
Además, este año el Consejo ha querido innovar en el reconocimiento al cartelista. “Hemos entregado un obsequio distinto, una figura de valor con la insignia del Consejo de Hermandades y Cofradías que tiene un valor simbólico para nosotros. Queremos que el cartelista sienta que su trabajo se valora de verdad”, explica el presidente.
Domínguez subraya también el carácter especial que tendrá el Vía Crucis de este año al dedicarse a las víctimas del accidente de Adamuz. “Creemos que era necesario ofrecer este rezo por ellos. El Vía Crucis es sufrimiento, pero también esperanza, y queríamos que tuviera ese sentido solidario y humano”, afirma.
La mirada del autor
Para José Luis Perera, la elección de su fotografía como cartel del Vía Crucis de Hermandades de Moguer 2026 ha supuesto “una mezcla de orgullo y de sana responsabilidad. Es un honor que una imagen captada por mis ojos sirva para representar la fe y el sentimiento de todo un pueblo”, confiesa.
El autor explica que su intención fue representar al Señor en un momento de recogimiento profundo. “He querido mostrar a Cristo en un instante silencioso, en el que asume la cruz no solo como sufrimiento físico, sino como entrega. Buscaba una imagen que representara con fuerza la estación de penitencia del Vía Crucis”, señala.
Aunque presentó varias fotografías al concurso, Perera tenía claro que esa imagen reunía algo especial. “Para mí, esta fotografía era la que mejor podía representar un cartel de Vía Crucis. Finalmente, fue el Consejo quien la eligió tras ver todas las obras presentadas”, explica.

La imagen elegida tiene detrás una historia marcada por la emoción y la incertidumbre. Perera recuerda perfectamente el momento en que fue tomada. “Fue un día muy duro. La lluvia obligó a suspender la salida procesional y el interior del templo se llenó de gente que, a pesar de la decepción, quería estar cerca del Señor”, relata.
El fotógrafo describe un ambiente de recogimiento absoluto, con el templo abarrotado. “No había espacio para moverse. Para hacer la foto tuve que levantar los brazos por encima de la multitud, buscando un pequeño hueco de luz. Fue un disparo casi a ciegas, con la única intención de capturar ese instante”, recuerda.
El resultado es una imagen que transmite fuerza y serenidad al mismo tiempo. “El rojo intenso del terciopelo de la túnica destaca de una forma especial, contrastando con la corona de espinas. He querido que las espinas se vean con una nitidez casi punzante, para recordar el peso del camino que recorremos en cada estación del Vía Crucis”, explica.
José Luis Perera no es un desconocido en el ámbito de la fotografía cofrade. Aficionado desde pequeño, reconoce que su pasión se consolidó hace unos quince años. “He aprendido mucho de otros aficionados. Entre nosotros compartimos conocimientos y eso es lo que enriquece la fotografía cofrade”, afirma.
Además de este cartel, ha sido autor del cartel del Vía Crucis de Moguer 2020, del cartel de la Semana Santa de Beas en 2023, y ha obtenido diversos reconocimientos en concursos fotográficos. “Soy cofrade y mi familia y yo somos hermanos de la Vera Cruz de Moguer desde hace muchos años. Esto no es solo fotografía, es sentimiento”, subraya.

Cuenta atrás hacia la Semana Santa
La presentación del cartel del Vía Crucis supone, en palabras del presidente del Consejo, “el inicio real del camino hacia la Semana Santa. A partir de ahora vienen más actos, más presentaciones y más momentos de encuentro. Este cartel ya ha despertado ese cosquilleo que sentimos los cofrades”, afirma Domínguez.
Con este acto, Moguer reafirma la importante de su Semana Santa y el compromiso de sus hermandades por mantener vivo el sentido profundo de la fe y tradición y la memoria colectiva. El Vía Crucis de Hermandades se prepara para volver a recorrer las calles de un pueblo que vive intensamente su identidad cofrade.
Por José Luis Galloso










