“Ribera del Tinto es un recorrido por el fandango de Huelva desde una mirada más contemporánea”

Con apenas 38 años, el guitarrista y compositor moguereño Francis Gómez se ha consolidado como una de las voces más inquietas y personales del flamenco contemporáneo. Formado en la Peña de Cante Jondo de Moguer y curtido junto a grandes figuras del cante y el baile, su carrera se ha desarrollado entre escenarios, compañías de danza y procesos creativos donde la composición ocupa un lugar central. Esa trayectoria acaba de sumar un nuevo hito con su nominación como finalista del III Premio SGAE de Flamenco Paco de Lucía, uno de los galardones más prestigiosos dedicados a la creación flamenca.

Su obra Ribera del Tinto, un fandango de Huelva para guitarra inspirado en los paisajes sonoros de su infancia, competirá en la final que se celebrará en el Teatro Central de Sevilla, cuya fecha está por determinar tras su aplazamiento el pasado 4 de febrero por el temporal que azota Andalucía. Hablamos con Francisco José Gómez Cruzado sobre sus raíces, su manera de entender la música y el camino que lo ha llevado hasta este reconocimiento.

¿Quién es Francis Gómez y cómo comienza tu relación con la guitarra y el flamenco?

Yo empiezo a tocar la guitarra con trece años, que es cuando realmente me engancho a este mundo. Empiezo en la Peña Flamenca de Moguer, en la Peña de Cante Jondo, de la mano de Quique Paredes. Ese fue mi primer contacto serio con la guitarra flamenca. A partir de ahí fui formándome con distintos maestros, como José María de Lepe (José María Rodríguez), Miguel Ángel Cortés y, más adelante, con el maestro Manolo Sanlúcar, con quien tuve la suerte de ir a su casa y estudiar con él. Esa etapa fue muy importante para mí, porque te abre la mente y te enseña otra forma de entender la guitarra.

¿En qué momento decides dedicarte profesionalmente al mundo de la música flamenca?

Me licencié en Psicología por la Universidad de Huelva y durante un tiempo compaginé los estudios con la guitarra. Pero a partir de los 21 años, más o menos, empecé a dedicarme profesionalmente a la música. Desde alrededor de 2007 vivo exclusivamente de la guitarra. La psicología siempre me ha interesado mucho y creo que, de alguna forma, también está presente en cómo afronto la música, la creación y el trabajo con otros artistas, pero mi camino profesional ha sido claramente el de la guitarra.

Has trabajado con artistas de primer nivel. ¿Cuándo sientes que tu carrera empieza a consolidarse?

Ha sido poco a poco. Empiezas tocando en la peña, luego te van saliendo trabajos y, casi sin darte cuenta, te ves acompañando a artistas de la talla de Arcángel, Argentina, Joaquín Grilo, Marco Flores u Olga Pericet. He tenido la suerte de trabajar con una nómina de artistas bastante importante. En mi caso, mi carrera se ha basado mucho en la guitarra de acompañamiento para el cante y el baile, pero también, y cada vez más, en la composición y la creación musical para espectáculos.

El guitarrista moguereño es finalista en los Premios SGAE Flamenco Paco de Lucía.

La composición parece ser un eje central en tu trayectoria. ¿Es la parte que más te atrae?

Sí, la composición es una parte que me atrae muchísimo. He hecho música para espectáculos de danza, he sido director musical y he firmado la música de muchos montajes. Desde 2017 soy creador de la música de todos los espectáculos de Joaquín Grilo con los que he trabajado. Además, he producido discos y tengo esa vertiente de productor que también me interesa mucho. En 2020, por ejemplo, gané el premio a la mejor música para danza en el Festival Nacional de Coreografía de Madrid, lo que fue un impulso importante.

Ahora Francis Gómez está de actualidad con tu selección como finalista del III Premio SGAE de Flamenco Paco de Lucía. ¿Cómo te llega esa noticia?

Pues me pilló totalmente por sorpresa. Estaba con unos amigos músicos en una comida navideña cuando recibí la llamada. En ese momento me quedé un poco frío, porque no me lo esperaba para nada. Hay más de cuarenta propuestas y un nivel altísimo. Cuando te paras a pensar en el jurado, en gente como Juan Carlos Romero, Gerardo Núñez o La Tremendita, te das cuenta del rigor que tiene el premio. Eso hace que la ilusión sea todavía mayor.

¿Qué supone para ti ser finalista en un certamen que lleva el nombre de Paco de Lucía?

Es una responsabilidad enorme. Paco de Lucía ha sido un referente para todos los que nos dedicamos a la guitarra flamenca. Todavía no somos del todo conscientes de la dimensión de su aportación al flamenco y a la música en general. Participar en un concurso que lleva su nombre te obliga a planteártelo desde el respeto y la admiración más profunda. Lo único que podemos hacer es intentar estar a la altura y hacerlo lo más dignamente posible, en honor a su legado.

Acompañando a Lucía Beltrán en los Jardines del Alcázar.

La obra con la que compites se titula Ribera del Tinto. ¿De dónde nace esa composición?

Nace directamente de mi infancia y de mi vínculo con Moguer. El río Tinto es inevitable para mí. Es un paisaje que me recuerda muchísimo a mi niñez y a los sonidos de mi infancia. Ribera del Tinto es, en realidad, un recorrido por el fandango de Huelva desde una mirada un poco más contemporánea, pero siempre con alusiones tímbricas y melódicas al fandango que he escuchado desde pequeño.

¿Qué estructura tiene la obra y qué buscabas transmitir con ella?

Es un fandango de Huelva para guitarra. Recorre motivos melódicos y variaciones rítmicas propias del palo, alternando secciones más de fraseo con pasajes más rítmicos. No pretende contar una historia concreta, sino evocar sensaciones y ambientes. Hay referencias claras al fandango cantado de Huelva, pero tratadas armónicamente para guitarra sin reproducirlo de forma literal. Me interesaba transformar formas tradicionales y abrirlas a un lenguaje más contemporáneo.

Dices que hay mucho de ti en esta obra. ¿En qué sentido?

Porque yo me considero un guitarrista heterodoxo, pero con mucha raíz. Siempre cuento con la base tradicional, pero me gusta investigar y buscar otros paisajes sonoros, más abiertos. Mi vida ha estado muy ligada al fandango de Huelva desde que aprendí en la peña de Moguer, y esa influencia está ahí. Al mismo tiempo, intento no quedarme solo en lo ortodoxo, sino transformar esa raíz y contar algo propio.

Innovar en flamenco siempre ha sido algo delicado. ¿Crees que hoy es más fácil o más difícil hacerlo?

Yo creo que cada vez es más difícil innovar, porque está todo inventado. Contar algo interesante hoy en día exige darle muchas vueltas a la cabeza. Para mí, la clave está en mirar al pasado. Si no conoces la base y la raíz, es muy difícil aportar algo nuevo. Pero si investigas en lo antiguo, en lo que hicieron tantas personas y lo hicieron tan bien, ahí es donde puedes empezar a rebuscar y a construir un discurso propio.

En ese sentido, ¿qué papel juega hoy el fandango dentro del flamenco?

El fandango ha sido muy menospreciado y muchas veces tachado de cante menor, creo que por desconocimiento. Tiene una riqueza enorme, tanto melódica como rítmica. En Huelva han salido cantaores importantísimos que parten del fandango, y eso ha generado un perfil muy concreto y muy reconocible. Hoy Huelva es una potencia en el cante, y eso tiene mucho que ver con el fandango.

Francis Gómez acompañando a Arcangel en una de sus actuaciones

¿Cómo ves la salud del flamenco en la provincia de Huelva?

Incomparable. Hay gente de primera línea, figuras del cante que están aportando muchísimo al flamenco y que llevan el nombre de Huelva por todo el mundo. Para mí es un orgullo y una suerte poder trabajar con ellos, como en el caso de Arcángel, con quien colaboro de forma muy estrecha en distintos proyectos.

Volviendo a Moguer, ¿qué peso tiene el pueblo en tu trayectoria artística?

Muchísimo. Mi infancia ha estado ligada a la guitarra y el escenario donde todo eso empezó a desarrollarse fue Moguer. La peña, el ambiente, los paisajes… todo eso me ha marcado. Ribera del Tinto es una forma de volver a esos lugares y a esos recuerdos que han condicionado mi carrera de una manera muy clara.

La final será en directo, en el Teatro Central de Sevilla. ¿Cómo afrontas ese momento?

Con ilusión y con respeto. Defender una obra en directo siempre es un reto, y más en un contexto como este. Me acompaña además otro moguereño, el percusionista Lito Mane, que estará conmigo en el escenario. Eso también tiene un valor especial para mí.

Más allá del resultado, ¿qué te llevas de esta experiencia?

Ya me siento afortunado por estar entre los finalistas. Es un concurso importante a nivel nacional y eso, de por sí, ya es un reconocimiento enorme al trabajo. Todo lo que venga a partir de ahí será bienvenido.

Para terminar, ¿a quién le dedicarías este momento?

A mi familia, sin duda. A mis padres, a mi mujer, que siempre están ahí apoyándome. Este es un camino difícil y muy largo, una carrera de fondo en la que nunca se termina de aprender. Tener a tu gente cerca, sosteniéndote y creyendo en ti, es fundamental.

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