La puntaumbrieña Almudena Pacheco invita a las mujeres a abrir la mente a las terapias energéticas de sanación de útero, un camino poco convencional que busca acompañar heridas emocionales profundas
Hay historias que no empiezan en nosotras. Historias que vienen de lejos, que atraviesan generaciones y que, según algunas corrientes de pensamiento, se quedan alojadas en lugares muy concretos del cuerpo femenino. Para Almudena Pacheco Rodríguez, una joven de 32 años nacida y criada en Punta Umbría, uno de esos lugares es el útero.

Su propuesta puede sonar extraña para muchas personas, incluso provocar cierta incredulidad en un entorno como el nuestro. Ella lo sabe. Lo ha vivido. Pero aun así no se esconde. Al contrario. Aprovechando la cercanía del 8 de marzo, Día Internacional de la Mujer, Almudena lanza una invitación clara a las mujeres: “abrir la mente y escuchar otras formas de entender el cuerpo, la emoción y la historia que cada una arrastra”.
Nacida en Punta Umbría, hija de Ana María y Juan, y hermana mayor de David, Almudena se define como una mujer “de Punta Umbría hasta la médula”. Su infancia fue tranquila, dentro de la normalidad de una familia del pueblo. Era buena estudiante, aunque los estudios nunca llegaron a entusiasmarla. Reconoce que tenía capacidad para seguir adelante, pero no sentía que ese fuera su camino.
Durante un tiempo buscó qué era lo que realmente le movía por dentro. El arte siempre estuvo presente. Desde muy joven le llamó la atención todo lo relacionado con la creatividad y llegó incluso a formarse para montar un centro de tatuajes. Más adelante dio un giro hacia el mundo del cuidado corporal y estudió quiromasaje, una formación que acabaría llevándola a tomar una decisión importante: marcharse a Tenerife para buscar trabajo.
Allí encontró empleo en un centro de terapias alternativas. Fue también allí donde conoció a su actual pareja, Jorman, de origen venezolano, que trabajaba en el mismo centro dedicado a la acupuntura y los masajes. Lo que empezó como un encuentro cotidiano entre compañeros terminó convirtiéndose en una relación que avanzó con rapidez.

La vida dio un giro inesperado cuando llegó el embarazo. No estaba planeado. La noticia se recibió con mezcla de ilusión y miedo. El contexto no era sencillo. Tras la pandemia el trabajo se volvió inestable y el centro en el que trabajaban terminó cerrando. Con una niña recién nacida y una situación económica cada vez más complicada, la pareja tomó una decisión difícil pero necesaria: regresar a Punta Umbría.
Volvieron a casa de los padres de Almudena con su hija, que hoy tiene cuatro años. La maternidad llegó sin haberla planificado, pero Almudena habla de ella con serenidad y con una idea muy clara del tipo de madre que quiere ser. Le gusta asumir el cuidado directo de su hija y vivir la maternidad de forma consciente.
Mientras tanto, la vida laboral ha ido encontrando su sitio poco a poco. Su pareja trabaja actualmente como camarero en Casa Carmelo, aunque su vocación también está ligada al mundo de las terapias alternativas. Almudena, por su parte, sigue buscando abrirse camino en un terreno que en ocasiones despierta curiosidad, pero también escepticismo.
En los últimos años se ha ido formando en distintas disciplinas relacionadas con lo que se conoce como terapias holísticas o energéticas. Cursos a distancia, muchos de ellos impartidos por especialistas de otros países, la han llevado a profundizar especialmente en una práctica que hoy centra gran parte de su actividad: la sanación de útero.
Para Almudena, el útero no es solo un órgano biológico vinculado a la maternidad. Lo entiende como un espacio simbólico donde, según esta corriente de pensamiento, se acumulan experiencias emocionales de las mujeres, no solo propias, sino también heredadas de generaciones anteriores.
Abortos, traumas, abusos o situaciones dolorosas vividas por madres, abuelas o bisabuelas formarían parte de esa memoria que se transmite de forma invisible y que, en su opinión, “muchas mujeres cargan sin saberlo”.
A través de la sanación de útero, explica, se trabaja con la energía de la persona utilizando herramientas como el péndulo hebreo y etiquetas energéticas. El objetivo sería liberar esas memorias para que la mujer pueda avanzar en su vida emocional con mayor equilibrio y salud.

Las sesiones pueden realizarse de forma individual o en pequeños grupos. También se pueden hacer a distancia, trabajando con el nombre completo y la fecha de nacimiento de la persona o con una fotografía de ella. Cada sesión dura aproximadamente veinte minutos, aunque el proceso de sanación puede requerir varias sesiones dependiendo de cada caso.

Además de esta práctica, Almudena también ofrece masajes relajantes, descontracturantes y deportivos. Utiliza cremas elaboradas por ella misma con productos naturales, a base de aceites como el de oliva, lino o almendra, combinados con plantas como romero, árnica o caléndula y cera de abeja para dar consistencia.
Junto a esta faceta terapéutica convive otra pasión que nunca ha desaparecido: el arte. Almudena trabaja también con ilustración digital utilizando programas especializados como Procreate, una aplicación creativa considerada líder para iPad. Realiza retratos, ilustraciones personalizadas o diseños de logotipos para empresas, asociaciones y colectivos, un terreno creativo que espera seguir desarrollando en el futuro.
Arte y energía, explica, son para ella dos caminos que se cruzan constantemente. En ambos “encuentro una forma de expresión y también una forma de ayudar”, afirma.
Aun así, es consciente de que en Punta Umbría este tipo de propuestas no siempre se reciben con facilidad. Hay personas que miran sus terapias con curiosidad y otras que lo hacen con escepticismo. Ella lo acepta con naturalidad. No pretende convencer a todo el mundo.
Su intención a estas alturas de su vida no es convencer a nadie de nada, sino acompañar a aquellas mujeres que sientan que necesitan explorar ese camino.
Con motivo del 8M, su mensaje es sencillo pero firme: “muchas mujeres arrastran heridas emocionales que no siempre saben nombrar”.
Para quienes estén dispuestas a mirar hacia dentro, Almudena ofrece su acompañamiento. No como una verdad absoluta, sino como una posibilidad. Porque, como ella misma resume, “hay mujeres que sienten que necesitan sanar algo… aunque todavía no sepan exactamente qué es”.










