“En los momentos más duros de la temporada hemos sabido estar unidas para lograr el ascenso”

La temporada del Club Baloncesto Ciudad de Palos ya forma parte de la historia. Un ascenso a Liga N1 trabajado desde la dificultad, construido sobre la unión del grupo y liderado en la pista por una de sus capitanas, Ana Barroso Santamaría, quien además ha sido reconocida como MVP de la liga. Un doble logro que refleja tanto el éxito colectivo como el gran rendimiento individual de la jugadora.

“En mi opinión, la temporada ha sido complicada”, reconoce Ana Barroso al hacer balance. El inicio no fue sencillo. El equipo arrancó con ilusión, pero pronto se encontró con un contratiempo importante cuando Mercedes Lojo, una pieza fundamental en el equipo, sufrió una grave lesión. “Parecía que no levantábamos cabeza. Empezamos perdiendo muchos partidos consecutivos y, además, dejamos de contar con una de nuestras jugadoras más importantes”, recuerda.

Ese golpe marcó un antes y un después en el equipo, no solo a nivel deportivo, sino también emocional. Sin embargo, lejos de rendirse, el grupo supo rehacerse. “Fue a mitad de temporada cuando volvimos a renacer, empezamos a ganar partidos y conseguimos meternos en la fase final. La lesión de Mercedes fue un punto de inflexión”, explica.

Y, casi sin esperarlo, la temporada comenzó a dar la vuelta y llegó la clasificación para jugar el play-off de ascenso. “La temporada no es como empieza, sino como termina”, resume Ana, consciente de que el mérito ha sido precisamente ese: saber levantarse en el momento más duro. “Nos clasificamos para el play-off como quinto equipo y hemos logrado hacernos con el título. Todo en la temporada ha sido producto del esfuerzo y de creer en el grupo, a pesar de los contratiempos”, indica.

El CB Ciudad de Palos de la Frontera senior femenino se ha proclamado campeón de la competición.

 

Un triunfo personal con reflejo colectivo

A nivel personal, la temporada también ha sido especial para ella. Su nombramiento como MVP es el reflejo de su liderazgo dentro y fuera de la pista. “Me han dado una responsabilidad muy grande. Han confiado en mí mis compañeras, la entrenadora y el club”, afirma. Como una de las jugadoras más veteranas del equipo, ha tenido que asumir un papel fundamental. “He tenido que tirar del equipo, cuidar a las más jóvenes y adaptarme a ellas”, explica.

Y es que el vestuario ha sido uno de los pilares del éxito. “Pienso que la palabra que nos define es unión. Siempre decimos ‘juntas’ y es verdad que juntas hemos ido a todo”, asegura. En un contexto donde, como ella misma señala, “las temporadas son complicadas y es normal que surjan conflictos en el vestuario, aun así, la nuestra ha sido una temporada sin discusiones y hemos estado unidas desde el minuto uno”.

Esa cohesión ha sido un elemento indispensable en los momentos más difíciles de la temporada. “He intentado aportar tranquilidad cuando lo necesitaban, apoyo en los momentos malos y estar disponible para todas”, explica sobre su rol dentro del grupo. Un liderazgo cercano que ha ayudado a mantener el equilibrio en el vestuario.

En lo deportivo, también hubo factores determinantes. Ana destaca especialmente el trabajo de la entrenadora, Carla. “Hemos confiado mucho en ella. Nos ha preparado jugadas para sorprender al rival y hemos apostado por ellas incluso arriesgando”, señala.

La fase final fue el punto de inflexión definitivo. El equipo llegó sin grandes expectativas, incluso entrando como último clasificado. “Nuestra expectativa era ninguna. Íbamos a luchar y, si lo conseguíamos, sería una sorpresa”, admite. Pero el primer partido cambió todo. “Le ganamos al primer clasificado y sentimos que ya nadie más nos iba a ganar”, recuerda.

Ese cambio mental fue decisivo. “La motivación en el deporte lo es todo”, afirma. Y así lo demostraron en la final, donde la actitud marcó la diferencia. “Ellas iban pensando en levantar la copa, nosotras en intentar conseguirla. Esa diferencia se nota”, reflexiona.

Más allá de lo táctico y lo físico, también hubo espacio para lo humano. En los momentos de máxima tensión, el equipo encontró una forma original de liberarse de la presión. “Antes de los partidos finales contábamos chistes, hacíamos juegos y bailes en el vestuario. Eso nos ayudó mucho a soltarnos”, cuenta entre risas.

Ana Barroso Santamaría porta el trofeo MVP de la liga junto a sus sobrinos

 

Una vida vinculada al baloncesto

Pero detrás de esta temporada hay una trayectoria sólida. Ana Barroso lleva más de 20 años ligada al baloncesto. “Empecé con siete años en el colegio y desde entonces no he parado, salvo dos años por lesiones”, explica. Su carrera ha pasado por diferentes clubes, incluyendo etapas en el Conquero, La Palma o Moguer, además de participaciones en selecciones provinciales y preandaluzas.

Sin embargo, este ascenso tiene un significado especial. “Yo soy de Huelva, pero en Palos me siento en casa tras haber jugado en el club durante dos etapas de mi trayectoria deportiva. Tengo aquí a mis mejores amigos y este logro ha significado muchísimo para mí”, confiesa. También destaca el trabajo de su entrenadora durante toda la temporada como algo clave en el desenlace final de la campaña.

Para Ana, compaginar el deporte con su vida profesional tampoco ha sido fácil. Enfermera de profesión, ha tenido que adaptarse a horarios exigentes. “Intento comprometerme a entrenar al menos dos días, aunque muchas semanas he ido los tres. Dependo de cambiar turnos, pero lo consigo”, explica.

A pesar de todo, el baloncesto sigue siendo una prioridad. “Me aporta satisfacción, amistad, energía… lo es todo para mí”, asegura. Tanto es así que no concibe su vida sin este deporte: “Si dejo de jugar, buscaré la forma de seguir vinculada, ya sea entrenando o arbitrando”.

Para las nuevas generaciones, su mensaje es muy directo: “Para dedicarle tiempo, el baloncesto te tiene que gustar mucho. Es un deporte muy sano, donde conoces a personas que formarán parte de tu vida”. Si le preguntamos por los valores propios de este deporte, habla de “unión, compromiso, esfuerzo y ganas”, que no son poca cosa.

El ascenso del Ciudad de Palos lleva la firma de un equipo unido, pero también el liderazgo de una jugadora que ha sabido guiar, empujar y creer cuando más difícil parecía. Ana Barroso, MVP de la liga, es el reflejo de que el trabajo, la constancia y el espíritu de equipo siempre encuentran recompensa.

Ana ha sido una jugadora clave en el ascenso del equipo

 

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